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¿Jesús es Médium?

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Enviado por javier el Mar, 28/06/2016 - 13:01


Antes de contestar a la pregunta planteada en el título, me gustaría analizar sucintamente su figura. Para ello me pregunto: ¿Qué es Jesús?


Ya, en tiempos de su presencia física entre nosotros, a él le gustaba calificarse como “el Hijo del Hombre”, expresión que según parece significaba en su tiempo “ser humano”, por lo que se hacía uno igual a nosotros." data-share-imageurl="">

Antes de contestar a la pregunta planteada en el título, me gustaría analizar sucintamente su figura. Para ello me pregunto: ¿Qué es Jesús?

Ya, en tiempos de su presencia física entre nosotros, a él le gustaba calificarse como “el Hijo del Hombre”, expresión que según parece significaba en su tiempo “ser humano”, por lo que se hacía uno igual a nosotros. Nos enseñaba con ello, y además lo corroboró el mismo con sus palabras, que todos nosotros podemos llegar a ser como él y hacer lo que él hizo e incluso más. No se hizo, ni igualó a Dios como lo afirman otros, hecho que queda desmentido en varios pasajes de los Evangelios por su propia boca. Solo hacia el final de su misión, ya cerca de su martirio, admitió el título de “Hijo de Dios”, el Cristo, aquel que fue anunciado por los profetas. Y, de hecho, demostró con sus actos y palabras su alta alcurnia, “Yo y mi Padre somos uno” dijo él, consciente y seguro de que interpretaba fielmente la voluntad del Padre.

Los otros, sus enemigos, le calificaron y trataron de manera inmisericorde, delatando con ello de quienes eran hijos.

En los Evangelios se le tachó de “comilón, bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores.” porque alternaba con publicanos, los odiados recaudadores de impuestos, y pecadores, los ciegos, leprosos y enfermos varios, considerados entonces como culposos de pecados pasados propios o de sus padres. De “Santo de Dios” por los Espíritus inmundos. De endemoniado porque, decían, sanaba a la gente gracias a la intervención de los demonios, de Belsebut el diablo, de blasfemo por confirmar que era “Hijo de Dios” cuando le preguntó el sumo sacerdote en el Sanedrín, de sedicioso por arrastrar multitudes, de “Rey de los judíos” cuando fue llevado por los altos sacerdotes ante Poncio Pilatos. Se burlaron de él cuando los miembros del Sanedrin, golpeándole y escupiéndole, le instaban a adivinar quien había sido. Lo humillaron cuando, los legionarios romanos lo desnudaron y vistieron de púrpura, lo coronaron con una corona de espinos y le colocaron una vara en la mano, con la cual le golpearon hasta hacerlo sangrar. Le azotaron y condenaron ante la multitud hostil. Por fin lo crucificaron entre ladrones para despojarlo de toda honra. Pero, sin saberlo ni quererlo, al matar al inocente por excelencia, lo ensalzaron e hicieron que
se destacase aún más su figura para que, aquél que desecharon y denostaron, se alzase en todo su esplendor por encima de los siglos y de la ignorancia.

Sus seguidores, que también eran muchos, lo llamaron profeta por sus innumerables hechos “milagrosos”; salvador por esperar algunos que liberaría a la nación judía de la opresión romana, hay que reseñar que su nombre “Jeshua” en hebreo quiere decir salvación; Hijo de David igualándolo con la realeza aunque también podría significar israelí; rabí, maestro, por su profunda sabiduría en los textos sagrados; “Hijo de Dios” el Cristo por Pedro y otros, inspirados por lo Alto. Así mismo, lo confundieron con la resurrección, entiéndase aquí como reencarnación, de Juan el Bautista, de Elías, de Jeremías y otros profetas.

En fechas más recientes, se le ha calificado de mito y leyenda porque apenas si es nombrado por un par de historiadores, de invención de un puñado de hombres, iletrados en su mayoría, cosa totalmente irracional, ¿como unos pocos hombres, del pueblo, iban a poder hacer tal cosa y que además perdurara en el tiempo con el vigor y pujanza que tiene el movimiento cristiano? Arguyen que su nacimiento de una virgen es muy parecido al de otros personajes de otras religiones y que su resurrección fue un montaje. Los que aceptan su realidad lo han hecho revolucionario por querer cambiar el sistema establecido, comunista porque sus propuestas se parecen al socialismo actual, un soñador porque sus propuestas son utópicas e irrealizables en este mundo y no se sienten con fuerza de llevarlas a la práctica. Los católicos lo han igualado a Dios haciéndolo inalcanzable, lejano, un ser distinto de la creación. En fin, cada uno ha querido encuadrarlo en su particular y estrecha visión de las cosas.

Pero lo que más incredulidad provoca son sus “milagros”. Sin embargo, desde hace ya 150 años, esos “milagros” vienen siendo observados y catalogados como ciertos por científicos (véanse las experiencias realizadas por Crookes, Richet, Lombroso, etc., con diversos médiums, bajo riguroso control en evitación de posibles fraudes) y autoridades religiosas, civiles y militares.
Los fenómenos que más aparecen en la vida pública de Jesús, fueron los de sanación de ciegos, leprosos, paralíticos y enfermedades varias, fenómenos que, en menor medida es cierto, fueron repetidos por sus discípulos y, más recientemente por los llamados curanderos o médiums de cura. 

Curaciones, estas últimas, certificadas como auténticas por los médicos. El de la resurrección de Lázaro y otros podría parecer ser un hecho contra natura, pero hoy la ciencia médica conoce muy bien los fenómenos de catalepsia en que el paciente tiene toda la apariencia de la muerte. Este estado excepcional puede durar hasta tres días.

A continuación tenemos los de expulsión de los demonios, fenómeno bien conocido por los espíritas como desobsesión, que consiste en librar a una persona, la obsesada, del yugo de un Espíritu, el obsesor. En esa categoría de obsesados extremos se encuadrarían muchos de los catalogados como enfermos mentales por la psiquiatría moderna, como son los depresivos,
esquizofrénicos, bipolares, etc. 

Tenemos también los de la multiplicación de los peces y panes. En numerosas sesiones mediúmnicas, bajo el control de personalidades científicas, se ha observado como se materializaban, ante los ojos de los presentes, diversos objetos, de pequeñas dimensiones es cierto.

Otro es el de Jesús caminando sobre el agua y Pedro intentando imitarle. Douglas Home, famoso médium inglés contemporáneo de Kardec, era famoso por sus levitaciones. Una de ellas, que tuvo lugar en presencia de varios testigos, resultó ser espectacular, salió, silla incluida, por la ventana de una habitación situada en el primer piso, y volvió a entrar por otra ventana diferente para depositarse suavemente en el mismo lugar.

Uno curioso es el de la conversión del agua en vino en las bodas de Cana. Se ha podido comprobar que sujetos magnetizados a los cuales se les daba agua normal y se les decía que era corrosiva, sufrían y somatizaban en su cuerpo todos los efectos de dicha bebida dañina. Y, el más singular, fue el de la transfiguración de Jesús, materialización de Moisés y Elías, formación de una nube luminosa y fenómeno de voz directa en presencia de algunos de los apóstoles. Fenómenos todos estos repetidos y comprobados como ciertos en tiempos modernos.

Conocido es, por nombrar uno, el de la materialización del Espíritu de Katie King, fotografiado, pesado, tomado el pulso y temperatura en presencia de Sir Williams Crookes, el mayor científico de su época.

Pero, sin duda el más espectacular, fue la desaparición de su cuerpo en el sepulcro, recordemos que estaba custodiado por soldados de Roma, su posterior “resurrección” y aparición en cuerpo tangible, como el de Katie King, a los apóstoles. Se ha observado que hay médiums que, en estado de trance y en sesiones de materialización de Espíritus, se les desmaterializan los miembros inferiores.

Vemos pues que todos los fenómenos atribuidos a Jesús y sus apóstoles son posibles, reales y no tienen nada de sobrenatural ni de imposibles.

Pues bien, después de todo lo expuesto, creo que podemos afirmar que Jesús no es un médium, ... fue y es el médium por excelencia, reunió en su persona todas las mediumnidades elevadas al máximo exponente. A pesar de su fugaz estancia entre nosotros los encarnados como “Hijo del Hombre”, a pesar de haber sido despreciado por muchos, de haber sido mal valorado y peor entendido su mensaje, su figura surge, imponente, incomparable, indestructible. Y su papel fundamental como médium es el de mediador entre el Padre y nosotros sus ovejas descarriadas, nos dejó dicho “Yo soy el camino”, ”nadie va al Padre si no es a través de mi”, y reflejó en su vida, en sus actos, en sus palabras el pensamiento Divino, el ejemplo a seguir.

Es el Médium de Dios.

… Sigamos sus pasos.

J. Rodríguez


Antes de contestar a la pregunta planteada en el título, me gustaría analizar sucintamente su figura. Para ello me pregunto: ¿Qué es Jesús?


Ya, en tiempos de su presencia física entre nosotros, a él le gustaba calificarse como “el Hijo del Hombre”, expresión que según parece significaba en su tiempo “ser humano”, por lo que se hacía uno igual a nosotros." data-share-imageurl="">