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Armonización Psíquica - EEM

Armonización Psíquica

Objetivos:

  • Identificar, en la armonización psíquica, un medio que conduce al autoconocimiento y al equilibrio espiritual.

  • Destacar la importancia de la armonización en las reuniones de intercambio mediúmnico.

La práctica de la armonización psíquica permite a la persona razonar sobre la importancia de su autoconocimiento, para que pueda ser más feliz o, por lo menos, más integrada en un mundo como en el que estamos viviendo, sujeto a transformaciones constantes y rápidas." data-share-imageurl="">

Autor: 
Javier Serrate
Fecha: 
Martes, 27 Noviembre, 2018
Imagen: 
Mano pulgar e índice unidos sobre fondo cielo

Armonización Psíquica

Objetivos:

  • Identificar, en la armonización psíquica, un medio que conduce al autoconocimiento y al equilibrio espiritual.

  • Destacar la importancia de la armonización en las reuniones de intercambio mediúmnico.

La práctica de la armonización psíquica permite a la persona razonar sobre la importancia de su autoconocimiento, para que pueda ser más feliz o, por lo menos, más integrada en un mundo como en el que estamos viviendo, sujeto a transformaciones constantes y rápidas.

El trabajo práctico de armonización psíquica se puede hacer de esta forma:

  1. En la primera reunión práctica introductoria del tema, se debe explicar qué es armonización psíquica, qué fines propone y cuál es el medio de obtenerla. Es importante que este tema sea desarrollado como mínimo a lo largo de las reuniones de este Módulo. (Ver ayudas sobre el tema en anexo).

  2. Esclarecer que en todas las reuniones, a partir de esta introducción, serán reservados algunos minutos para que el participante aprenda a buscar recursos íntimos de armonización psíquica, lo que favorecerá su situación equilibrada en el trabajo mediúmnico.

  3. Explicar, con énfasis, que la armonización psíquica es un trabajo de todas horas, todos los días. Después, los ejercicios de relajamiento o los de meditación, así como los de la práctica de la oración indicados, deben ser asociados a la adquisición de hábitos de vida sanos.

  4. Destinar algunos minutos de la reunión, con preferencia al principio, para hacer ejercicios que favorecen la armonización psíquica.

  5. Observar si todos los alumnos están participando de los ejercicios, en caso contrario, analizar en conjunto las causas y buscar soluciones. Es importante que los participantes aprendan a ver al grupo como un todo colectivo, en que cada uno pueda contribuir para su propio equilibrio y para el equilibrio general.

  6. Los ejercicios de oración y de irradiación mental deben ir tras los ejercicios de armonización psíquica.

Ayudas Para La Práctica De Armonización Psíquica

1. ¿Qué es armonización psíquica?

La palabra armonización está relacionada al sustantivo armonía que, entre otros significados, quiere decir coherencia. Y sobre todo se traduce a paz. (Diccionario Contemporáneo de la Lengua Portuguesa, Caldas Aulete).

Armonización psíquica se dice con respecto a la capacidad que alguien tiene de obtener paz o equilibrio espiritual.

Hablar con paz o equilibrio espiritual para quien vive en un mundo atribulado como el planeta Tierra, puede parecer una utopía, una irrealidad.

De hecho, la vida no es fácil aquí, una vez que habitamos en un mundo de pruebas y de expiaciones. Sin embargo, vivir bajo el guante del dolor, entendiéndolo, haciendo esfuerzos para atenuarlo o soportarlo e incluso superarlo, es muy diferente de dejarse arrastrar por el sufrimiento, entregándose a sus brazos tenaces, triplicándolo de forma asustadora.

La búsqueda de la armonización interior nos conduce a un estado en que el dolor, o las situaciones estresantes de la vida, no nos afectan, o si lo hacen, no será con tanta intensidad, pero de forma perfectamente soportable.

2. ¿Como obtener armonía psíquica?

La Doctrina Espírita nos esclarece que, la paz espiritual se puede conseguir esencialmente por medio de los siguientes mecanismos:

  • El autoconocimiento.

  • La reforma íntima o moral.

Vamos a analizar cada uno de estos dos ítems.

2.1 El auto-conocimiento

En bellísimo mensaje contenido en El Libro de los Espíritus, San Agustín nos explica la importancia del auto-conocimiento.

El conocimiento de sí mismo es (...) la llave del progreso individual.

Pero, alegaréis vosotros, ¿cómo juzgarse a sí mismo? ¿A caso no nos engaña nuestro amor propio, empequeñeciendo las faltas que cometemos y haciendo que nos las excusemos? El avaro se cree simplemente ahorrativo y previsor. El orgullosos piensa que lo que posee es tan sólo dignidad, esto es demasiado cierto, pero vosotros disponéis de un medio de control que no puede induciros a error. Cuando os halléis indecisos acerca del mérito de una de vuestras acciones, preguntaos cómo la calificaríais si la realizase otra persona. Si la reprobáis en los demás, no podría ser más legítima para vosotros, porque Dios no tiene dos medidas para la justicia. Asimismo, tratad de averiguar lo que piensen de ella los otros, y no descuidéis tampoco la opinión de vuestros enemigos, porque éstos no tienen interés alguno en hermosear la verdad, y con frecuencia Dios los pone a vuestro lado como un espejo para advertiros con más franqueza que la que usaría con vosotros un amigo. Aquél que tiene el serio propósito de mejorarse explore su conciencia, pues, a fin de extirpar de ella las malas inclinaciones, del mismo modo que arranca de su jardín las malas hierbas. Haga, pues, el balance cotidiano de su jornada moral, así como el comerciante hace el de sus pérdidas y ganancias, y os aseguro que al primero le dejará más beneficios que al segundo. Si puede afirmar que su jornada ha sido buena, estará en condiciones de dormir en paz y aguardar sin temor su despertar en la otra vida (6)

  • El autoconocimiento es una necesidad para quien busca el equilibrio íntimo. Mientras no se conciencie de las propias posibilidades, el individuo se aturde en conflictos de naturaleza destructiva, o huye espectacularmente en estados depresivos, sumergiéndose en psicosis de variado orden, que lo dominan e inviabilizan su evolución, por lo menos momentáneamente.

    La experiencia del autodescubrimiento le faculta identificar los límites y las dependencias, las aspiraciones verdaderas y falsas, los embustes del ego y las imposturas de la ilusión. (9)

    De un modo general, vivimos todos en función de los impulsos inconscientes que se agitan en nuestro mundo interior. Manifestamos, sin control y sin conocimiento propio, nuestros deseos más recónditos, ignorando sus raíces y orígenes. (…)

    Reflejamos inconscientemente un sin número de emociones, pensamientos, atracciones, repulsas, simpatías, antipatías y represiones. Somos un complejo indefinido de sentimiento e ideas que, la mayoría de las veces, brotan dentro de nosotros sin saber cómo y por qué.

    Todos somos víctimas de nuestros deseos mal conducidos. Si sentimos dentro de nosotros una atracción fuerte y alimentamos un deseo de poseer, no nos preguntamos si tenemos el derecho de adquirir o de concretar aquella aspiración. Sentimos como si fuésemos dueños de lo que queremos, sin respetar los derechos del prójimo (...) (10)

    Vemos constantemente los errores y defectos de los que nos rodean y somos incapaces de percibir nuestros propios errores, tan acentuados o más que los de los extraños. (…)

    Ese comportamiento es típico en los seres humanos y confirman el desconocimiento de nosotros mismos, de las reacciones y manifestaciones que habitaron la intimidad de nuestro yo, sede del alma. (11)

  • La Doctrina Espírita nos esclarece que en algunas personas son aún muy tenaces los lazos de la materia para permitir que el Espíritu se desprenda de las cosas de la Tierra; la bruma que los envuelve les quita la visión del infinito, de donde resulta no romper fácilmente con sus inclinaciones ni con sus hábitos, sin percibir que haya cualquier cosa mejor que aquello de que son dotados. (...) En una palabra: no divisan más que un rayo de luz, insuficiente para guiarlos y facultarles una vigorosa aspiración, capaz de dominar sus tendencias. (2)

  • Esas personas, incluso aunque se llamen espíritas, son, en realidad, espíritas imperfectos, algunos de los cuales quedan a mitad del camino o se apartan de sus hermanos en creencia, porque retroceden ante la obligación de reformarse, o guardan sus simpatías para aquellos otros que comparten con ellos sus debilidades o prevenciones. Sin embargo, la aceptación del principio de la Doctrina es un primer paso que les hará más fácil dar el segundo, en una existencia futura. (3)

    El verdadero espírita es tocado en el corazón, de ahí que sea inquebrantable su fe. El uno es como el músico que se emociona al percibir ciertos acordes, mientras que el otro sólo escucha sonidos. Se reconoce al verdadero espírita por su transformación moral y por los esfuerzos que realiza para dominar sus malas inclinaciones. (3)

2.2 Reforma moral

El autoconocimiento nos conduce, inexorablemente, a la necesidad de reformarnos moralmente, como condición de ser más felices, de adquirir paz interior.

Así, el primer paso para que nuestra reforma moral se realice consiste en identificar los vicios o las malas tendencias que aún poseemos para combatirlos. Reforma moral es la búsqueda de virtudes, combatiendo los vicios y las pasiones inferiores.

El mayor de todos los vicios es el egoísmo, nos esclarecen los Espíritus superiores. De ahí deriva todo mal. Estudiar todos los vicios y veréis que en el fondo de todos hay egoísmo. Por más que los combatáis, no llegaréis a extirparlos, mientras no ataquéis el mal en su raíz, destruyendo la causa. Tiendan, pues, todos vuestros esfuerzos hacia ese objetivo, porque allí está la verdadera plaga de la sociedad humana. El que quiera acercarse, ya en esta vida, a la perfección moral, debe arrancar de su corazón todo sentimiento de egoísmo, porque este es incompatible con la justicia, el amor y la caridad. Él neutraliza todas las demás cualidades. (5)

El otro vicio moral, que ha proporcionado grandes sufrimientos es el orgullo. Según el mensaje de un Espíritu Protector, que consta en El Evangelio Según el Espiritismo, el orgullo nos induce a creernos más de lo que somos; a no admitir una comparación que podría rebajarnos; a vernos, por el contrario, tan por encima de nuestros hermanos – ya por el talento, ya en cuanto a posición social, e incluso a lo que respecta a ventajas personales – que el menor paralelo nos irrita y lastima. (1)

  • La vanidad, procedente del orgullo, es otro vicio que ha traído a los hombres grandes infortunios.

    A continuación, destacamos sus facetas más comunes:

    a) Presentación personal exuberante (en el vestir, en los adornos, en los gestos afectados, en el hablar demasiado);

    b) evidencia de cualidades intelectuales. Sin economizar referencias a la propia persona, o a algo que realiza;

    c) esfuerzo en realzar dotes físicas, culturales o sociales;

    d) intolerancia para con aquellos cuya condición social o intelectual es más humilde;

    e) aspiración a cargos o posiciones de destaque;

    f) no reconocer la propia culpabilidad en las situaciones de descontento delante de los infortunios por los que pasa;

    g) obstrucción mental en la capacidad de autoanalizarse, no aceptando sus posibles faltas o errores, culpando vagamente a la suerte, a la infelicidad inmerecida o al azar.

    La vanidad, furtivamente, está casi siempre presente dentro de nosotros. (12)

    La envidia, los celos y la avaricia son otros vicios que nos conducen a actitudes desarmonizadas de agresividad, de odio, de venganza y, por consiguiente, de remordimiento y de infelicidad.

    • Con relación a la envidia, los Espíritus de la Codificación nos hacen una advertencia en una pregunta que debe merecer profunda reflexión por nuestra parte. Respondiendo a la pregunta 926 de El Libro de los Espíritus, que trata de los males oriundos de la civilización, ellos nos preguntan a su vez: envidiáis los gozos de los que os parecen los felices del mundo. ¿Sabéis, por ventura, lo que les está reservado? (7)

    • La respuesta a la pregunta 933 nos dice así, alertándonos: ¡Envidia y celos! ¡Dichosos los que no conocen esos dos gusanos devoradores! Con la envidia y los celos no hay calma ni reposo posibles para el aquejado de esos males. (...) El envidioso y el celoso se hallan en un estado de permanente fiebre. (8)

    • En relación a la avaricia, Kardec hace la siguiente pregunta a los Espíritus: el que sin darse tregua acumula bienes de fortuna y no hace el bien a nadie, ¿tiene una excusa valedera en el argumento de que procede así para dejar más a sus herederos? Y la respuesta que recibió fue: ese es un compromiso con la mala conciencia. (4)

    • Hay vicios que son categorizados como hábitos, pero, sin embargo, generan enormes desarmonías espirituales y orgánicas, de ahí la necesidad de erradicarlos. Los principales son el tabaco, el alcohol, el juego y los excesos sexuales. Es preciso el esfuerzo de voluntad, persistencia constante, en el combate a los vicios, porque es importante recordar: nunca estamos solos: siempre hay compañías espirituales que nos secundan las intenciones, reforzando nuestra imperfección moral.

    • Los viciosos en drogas ilícitas tendrán más dificultades que otros viciosos para armonizarse, no obstante, si hay un deseo sincero de liberarse de esa imposición, por cierto se hará libre, con la ayuda de Dios.

3. Programa diario para la búsqueda de la armonización

  1. Estudio doctrinario espírita y evangélico para el conocimiento e iluminación de la inteligencia.

  2. Utilización de la terapia espírita: la oración, la irradiación mental, el pase, el trabajo asistencial, el culto del Evangelio en el Hogar.

  3. Apoyo médico o psicológico, si es necesario, en el caso de que tenga algún vicio o disturbio del cual no consiga liberarse sólo.

  4. Planeamiento diario de acciones en el bien, con el propósito de reformarse. Comience con actitudes simples: visitar a un enfermo; dar una palabra de apoyo a quien pasa por una situación difícil; telefonear a alguien, felicitándolo o estimulándolo; oír más, hablar menos; buscar ser más gentil, atento; disculparse, si cometió faltas; perdonar si fue ofendido, etc.; procure siempre incluir una acción positiva en su día a día.

  5. Seguir el consejo de San Agustín, contenido en la pregunta 919 de El Libro de los Espíritus: al final del día, antes del reposo físico, interrogar a la conciencia, pasando en revista cuanto había realizado ese día, preguntando si hice todo el bien que podía. Si hice algún mal, corregirlo al día siguiente, o lo antes posible. (6)

  6. Reservar algunos minutos del día para una lectura elevada y meditación respecto a lo que fue leído; la meditación es el arte de aprender a hacer silencio interior, sea tras la lectura de algo instructivo, sea por intermedio de una música noble; conduce a una paz íntima y, enseguida, se oye la voz de la conciencia con claridad y los consejos de los benefactores espirituales.

  7. Trabajar con ahínco y dedicación en la profesión que escogió o en aquella que la vida le reservó, cumpliendo sus deberes profesionales y éticos; esfuércese para ser un trabajador ejemplar y respetado.

  8. Practicar la caridad de pensamiento, palabra y obra; sea siempre cariñoso, pues fuera de la caridad no hay salvación.

  9. Observar a las personas equilibradas; siga sus ejemplos de vida; apártese de las malas compañías, fraternalmente, buscando comprender los desequilibrios del prójimo, sin, con todo, participar de las inclinaciones negativas.

  10. Atender a los familiares con amor, con renuncia y con sentido de responsabilidad; la familia es nuestra primera obligación en el mundo.

  11. Amenizar las fatigas de la vida, o las horas de dedicación al trabajo y al cumplimiento de sus deberes, con equilibradas actividades de distracción.

4. Ejercicios que favorecen la armonización psíquica en las reuniones mediúmnicas

Preparativos para la reunión

  • Al despertar:

Cultive actitud mental digna, desde la hora del despertar físico, sea por medio de la oración o por el recogimiento en ideas de naturaleza superior.

  • Durante el día:

    • Evite discusiones, buscando la serenidad íntima.

    • Aliméntese sin abuso, evitando el alcohol, condimentos excitantes, alimentos pesados, de manera que las energías del organismo no sean dirigidas exclusivamente para los órganos digestivos.

    • Haga pequeño reposo físico y mental antes de la reunión; entre en sintonía con los benefactores espirituales, por medio de la oración y la meditación.

  • En el local de las reuniones antes del inicio de la misma:

    • Sea puntual y asiduo; no llegue atrasado; no falte al trabajo.

    • Adopte una posición respetuosa en el hablar, en vestir y en comportarse.

    • No dé gritos, no dé carcajadas, no alborote.

    • Manténgase con discreción sin grandes movimientos; acuérdese, el local de las reuniones mediúmnicas se asemeja a un hospital, donde existen enfermos, dignos de atención, de cariño y de respeto; no converse banalidades o cualquier asunto inoportuno, incompatibles con la serenidad del ambiente, tales como anécdotas, críticas, quejas, apuntes irónicos, comentarios escandalosos, etc.

  • En la hora de la reunión:

    • Manténgase en postura serena.

    • Procure sintonizar con los benefactores espirituales, adoptando actitud de relajación emocional; libérese de las tensiones, comenzando por la manera correcta y calma al sentarse en la silla; a continuación preste atención a la respiración, inspirando y expirando el aire con serenidad, al ritmo del corazón, de forma que la circulación sanguínea conduzca a los órganos el oxígeno y las energías necesarias para el equilibrio físico.

    • Participe de los estudios y de las actividades del grupo, en un clima de equilibrio emocional, es decir, ni tan pasivo que conduzca a la indiferencia y al alejamiento, ni tan activo, que produzca excitaciones y sobrecargas emocionales.

    • Esfuércese para no dormir en la reunión: el sueño puede ser producto del cansancio físico o de la acción de entidades desencarnadas; en el primer caso, es preciso encontrar una forma de no llegar cansado a la reunión; en el segundo caso, no olvidar que, por efecto de la llamada ectoplasmia, los desencarnados vampirizan energías del participante o lo hipnotiza, conduciéndolo al sueño; en ese caso, es necesario buscar el auxilio de la terapia espírita; hay aún otra razón para el sueño: el uso de medicamentos; compruebe si estos no pueden ser usados tras la reunión o varias horas antes de la misma; la posición en la silla y a la mesa pueden, igualmente, favorecer el sueño.

  • Tras la reunión:

    • Procure mantener el clima de equilibrio psíquico obtenido en la reunión, por medio de pensamientos y de actitudes vueltos para el bien. (Ver programa diario de armonización psíquica.)

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FUENTES DE CONSULTA

  1. KARDEC, Allan. La cólera. El Evangelio Según el Espiritismo. Trad. de Guillón Ribeiro. 116. ed. Río de Janeiro: FEB, 1999. Cap. IX, ítem 9. p. 165.

  2. ______ Los buenos espíritas. Cap. XXVI, ítem 4, p. 275.

  3. ______ p. 276.

  4. ______ De la Perfección Moral. El Libro de los Espíritus. Trad. De Guillón Ribeiro. 79. ed. Río de Janeiro: FEB, 1997, Preg. 900, p. 414.

  5. ______ Preg. 913, p. 418-419.

  6. ______ Preg. 919, p. 424-425.

  7. ______ Preg. 926, p. 429.

  8. ______ Preg. 933, p. 432.

  9. FRANCO, Divaldo Pereira. Autodescubrimiento. Autodescubrimiento (una búsqueda interior). Por el Espíritu Juana de Ángelis. Salvador (BA): LEAL, 1995, p. 11.

  10. PERES, Ney Prieto. El conocimiento de sí mismo. Manuel Práctico del Espírita. 9. ed. San Pablo, SP: p. 21.

  11. ______ p. 22.

  12. ______ p. 79.

 

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Siga Feliz

 

Viva en paz con su conciencia.

Siempre que usted se compare con alguien, evite el orgullo y el desprecio, reconociendo que en todos los lugares existen criaturas por encima o por debajo de su posición.

Conságrese al trabajo que abrazó, realizando con él lo mejor que usted pueda, en el apoyo al bien común.

Trate su cuerpo en la condición de primoroso instrumento, al cual se debe la mayor atención en el desempeño de la propia tarea.

Aunque se vea bajo graves ofensas, no guarde resentimiento, observando que todos somos – los Espíritus en evolución en la Tierra – susceptibles de errar.

Cultive sinceridad con bondad para que la franqueza agresiva no le arruine bellos momentos en el mundo.

Procure compañías que le puedan donar mejoría de espíritu y nobleza de sentimientos.

Converse humanizando o elevando aquello de que se habla.

No exija de la vida aquello que la vida no le dio, pero siga adelante en el esfuerzo de merecer la realización de sus ideales.

Y, trabajando y sirviendo siempre, usted obtendrá prodigios en el tiempo, con la bendición de Dios.

André Luiz (Espíritu)

XAVIER, Francisco Cándido. Momentos de Oro. Diversos Espíritus.

 

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Federación Espírita Brasileña

Estudio y Educación de la Mediumnidad. Programa I; Módulo nº 3; 2ª Parte: Práctica

 

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Objetivos:

  • Identificar, en la armonización psíquica, un medio que conduce al autoconocimiento y al equilibrio espiritual.

  • Destacar la importancia de la armonización en las reuniones de intercambio mediúmnico.

La práctica de la armonización psíquica permite a la persona razonar sobre la importancia de su autoconocimiento, para que pueda ser más feliz o, por lo menos, más integrada en un mundo como en el que estamos viviendo, sujeto a transformaciones constantes y rápidas." data-share-imageurl="">