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Caridad Material y Caridad Moral 2ª Parte - ESEE

10. Amigos míos, he escuchado que muchos de vosotros se preguntan: “¿Cómo voy a hacer la caridad, si en muchas ocasiones ni siquiera cuento con lo imprescindible?”

La caridad, amigos míos, se hace de muchas maneras. Podéis realizarla mediante los pensamientos, las palabras y las acciones. Mediante los pensamientos, con la oración a favor de los pobres desprotegidos, que han muerto sin haber visto la luz." data-share-imageurl="">

Autor: 
L. Pretti
27.12.18

10. Amigos míos, he escuchado que muchos de vosotros se preguntan: “¿Cómo voy a hacer la caridad, si en muchas ocasiones ni siquiera cuento con lo imprescindible?”

La caridad, amigos míos, se hace de muchas maneras. Podéis realizarla mediante los pensamientos, las palabras y las acciones. Mediante los pensamientos, con la oración a favor de los pobres desprotegidos, que han muerto sin haber visto la luz. Una plegaria hecha de corazón los alivia. Mediante las palabras, con los buenos consejos que dais a vuestros compañeros de todos los días. Decid a los hombres a quienes la desesperación y las privaciones les han agriado el carácter, y que blasfeman del nombre del Altísimo: “Yo era como vosotros. Sufría, era desdichado, pero creí en el espiritismo y, miradme, ahora soy feliz”. A los ancianos que os manifiesten: “Es inútil, llegué al final de mi jornada; moriré como he vivido”, recomendadles: “Para la justicia de Dios todos somos iguales; pensad en los trabajadores de la última hora”. A los niños, pervertidos por las malas compañías, que andan por las calles predispuestos a sucumbir ante las tentaciones, advertidles: “Dios os mira, queridos pequeños”, y no temáis repetirles con frecuencia esas tiernas palabras, que acabarán por germinar en sus jóvenes inteligencias. Así, en vez de niños vagabundos haréis de ellos hombres. Eso también es caridad.

Muchos de vosotros alegan también: “¡Bah! En la Tierra somos tantos que Dios no puede vernos a todos”. Escuchad bien esto, amigos míos: Cuando os halláis en la cumbre de una montaña, ¿no abarca acaso vuestra mirada los millares de granos de arena que la cubren? Pues bien, Dios os ve del mismo modo. Él os permite emplear vuestro libre albedrío, de la misma manera que vosotros dejáis que esos granos de arena se muevan arrastrados por el viento que los dispersa. Con la diferencia de que Dios, en su infinita misericordia, ha depositado en el fondo de vuestro corazón un centinela alerta, que se denomina conciencia. Escuchadla, os dará únicamente buenos consejos. En aquellas ocasiones en que conseguís debilitarla, porque le oponéis una intención maligna, ella permanece en silencio. No obstante, tened la convicción de que esa pobre, que fue acallada con desprecio, se hará oír tan pronto como la dejéis percibir un vestigio de remordimiento. Escuchadla, interrogadla, y con frecuencia hallaréis consuelo en el consejo que de ella recibiréis.

Amigos míos, a cada nuevo regimiento el general entrega un estandarte. Yo os doy como divisa esta máxima de Cristo: “Amaos los unos a los otros”. Poned en práctica esa máxima, congregaos todos en torno a esa bandera, y alcanzaréis la felicidad y el consuelo. (Un Espíritu protector. Lyon, 1860.)

Empleo de las riquezas

Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.” Jesús (Lucas, 12: 15)

Si la riqueza no debiese producir sino el mal, Dios no la habría puesto en la Tierra.” (Cap. 16. Ítem 7)

Huye de reprobar todos aquellos que transitan en la Tierra bajo la cruz del dinero, para definirse, frecuentemente, por fardo de aflicción.

No solamente los depósitos amonedados pueden ser convertidos en trabajo renovador y santificante.

Todas las disponibilidades de la naturaleza son fuerzas neutras.

El oro y el vapor, la electricidad y el magnetismo no son malos y ni buenos en sí mismos; el uso es el denominador común que les revela los bienes o los males consecuentes del control y de los bienes o la orientación que les imprimimos.

Meditemos en la utilización de aquellas otras riquezas que nos alegran a cada hora. En la prueba individual, es innecesario ir lejos para la justa demostración.

Escuchemos la conciencia sobre el aprovechamiento de todas las preciosas posibilidades del cuerpo que nos muestra la mente.

Delante de una escena sospechosa, observemos la conducta que dista a los ojos para que nos ayuden a fijar las imágenes edificantes, con espontáneo desinterés, por todos los ingredientes capaces de formar el vinagre de la Injuria.

Escuchando esa o aquella noticia inusitada, reparemos la directriz que imponemos a los propios oídos, de modo que retengan la mejor de las informaciones recogidas, a fin de que nuestra palabra se abstenga de todo lo que pueda constituir ofensa a instituciones y personas.

Al frente del trabajo es preciso anotar que especie de comportamiento indicamos a nuestros complementos de manifestación, para que no nos dispongamos a enlazar los deberes que nos competen con flagrante perjuicio a los otros.

En asuntos de sentimiento, será forzoso preguntar, en lo íntimo, cuanto procedimiento sugerimos a nuestros recursos de expresión afectiva, para que, en nombre del amor, no vengamos a precipitar corazones sensibles y generosos en abismos de delincuencia y desilusión.

Reflexionemos en los talentos divinos que nos bendicen, en todas las esferas de la existencia y, deseemos felicidad y victoria a todos nuestros amigos que se mueven en el mundo, bajo el peso de la fortuna transitoria, con difíciles problemas para resolver, anotemos con imparcialidad como empleamos, día a día, los créditos de tiempo y los tesoros de la vida, para que sepamos con seguridad lo que estamos haciendo realmente de nosotros. (3)

Dinero, el servidor

Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré” Jesús (Mateo, 25:23)

La pobreza es para unos la prueba de la paciencia y de la resinación; la riqueza es para otros la prueba de la caridad y de la abnegación.” (Cap.16. Ítem 8)

El dinero es semejante a la palanca susceptible de ser manejada para el bien o para el mal.

Encadenado al poste de la avaricia, produce la tacañería, con todo, bajo la inspiración del trabajo, es el trabajador fiel que asegura los frutos del maizal y las paredes de la escuela, la cántiga del mazo y la fuerza de la fábrica.

Amarrado al carro del orgullo, es el estimulante del error, pero, en la luz de la fraternidad, es el obrero de la renovación incesante, enriqueciendo el suelo y construyendo la ciudad, extendiendo los hilos del atendimiento y garantizando los valores de la educación.

Aprisionado en el cofre de la ambición desvariada, es el enemigo de la evolución, sin embargo, dirigido a la cultura, es el agente del progreso, auxiliando al hombre a solucionar los enigmas de la enfermedad y a resolver los problemas del hambre, a comprender los mecanismos de la naturaleza y a avivar el esplendor de la civilización que analiza la tierra e investiga el firmamento.

Detenido en la sombra del egoísmo, es el veneno que promueve la esterilidad del sentimiento, no obstante, confiado a la caridad, es el amigo servicial que hace brotar rosas de alegría en el espino del sufrimiento, alimentando pequeñitos desamparados y sustentando madres olvidadas, levantando almas abatidas que el Infortunio mortifica e Iluminando hogares desdichados que la necesidad oscurece.

¡Dinero! ¡Repara el dinero! Dicen que el dinero es el responsable del transeúnte que la embriaguez tira a la calzada, por el delincuente escondido en las aventuras de la noche, por el hermano infeliz que adormeció la conciencia en la cocaína y por la mano invisible que mató al niño en el claustro materno, entretanto, por detrás de la botella y del arma delictiva, tanto como en la retaguardia del estupefaciente y del aborto, permanece la Inteligencia humana, que esclaviza la moneda a la criminalidad y a la locura.

Contempla el dinero, pensando en el sudor y en la sangre, en la vigilia y en la aflicción de todos aquellos que lloraron y sufrieron para ganarlo y míralas por servidor de la felicidad y del perfeccionamiento del mundo, rogando en silencio para que le enseñe a realizar el bien que le cabe hacer. (2)

Moeda e trabalho

Porque isto é também como um homem que, partindo para fora da terra, chamou os seus servos e entregou­lhes os seus bens.”

Jesus (Mateus, 25:14)

Os bens da Terr a per tencem a Deus, que os distr ibui a seu gr ado não sendo o homem senão o usufr utuár io o administr ador mais ou menos integr o e inteligente desses bens.”

(Cap. 16; Item 10)

Se muitos corações jazem petrificados na Terra, em azinhavre de sovinice, fujamos de atribuir ao dinheiro semelhantes calamidades.

Condenar a fortuna pelos desastres da avareza, seria o mesmo que espancar o automóvel pelos abusos do motorista.

O fogo é companheiro do homem, desde a aurora da razão, e por que surjam, de vez em vez, incêndios arrasadores, ninguém reclamará do mundo o disparate de suprimi­lo.

Os anestésicos são preciosos auxiliares de socorro à saúde humana, mas se existem criaturas que fazem deles instrumentos do vicio, ninguém rogará da ciência essa ou aquela medida que lhes objetive a destruição.

A moeda, em qualquer forma é agente neutro de trabalho, pedindo instrução que a dirija.

Dirás provavelmente que o dinheiro levantou os precipícios dourados da vida moderna, onde algumas inteligências se tresmalharam na loucura ou no crime, comprando inércia e arrependimento a peso de ouro, contudo é preciso lembrar as fábricas e instituições beneméritas que ele garante, ofertando salário digno a milhões de pessoas.

É possível acredites seja ele o responsável por alguns homens e mulheres de bolsa opulenta que espantam o próprio tédio, de país em país, à feição de doentes ilustres, exibindo extravagâncias na imprensa internacional, entretanto é forçoso reconhecer os milhões de cientistas e professores, industriais e obreiros do progresso que a riqueza nobremente administrada sustenta em todas as direções.

A Divina Providência suscita amor ao coração do homem e o homem substancializa a caridade, metamorfoseando o dinheiro em pão que extingue a fome.

A Eterna Sabedoria inspira educação ao cérebro do homem e o homem ergue a escola, transfigurando o dinheiro em clarão espiritual que varre as trevas.

Não censures a moeda que será sempre alimento da evolução.

Reflete nos benefícios que ela pode trazer.

Ainda assim, para que lhe apreendas todo o valor, se queres fazer o bem, não exijas, para isso, o dinheiro que permanece na contabilidade moral dos outros. Mobiliza os recursos que a Infinita Bondade te situa retamente nas mãos e ainda hoje, nalgum recanto de viela perdida, ao ofertares um caldo reconfortante às mães infortunadas que o mundo esqueceu, perceberás que o dinheiro, convertido em cântico fraterno, te fará te ouvir palavra de luz da própria em prece jubilosa.

Deus te ampare e abençoe.”

Fuentes

  1. KARDEC, Allan. El Evangelio según el Espiritismo. Cap. XIII, Ítem 10.

  2. XAVIER, Francisco C. Dinero, el Servidor; mens. 44. El Libro de la Esperanza. Por el espíritu Emmanuel.

  3. Empleo de las Riquezas; mens. 43.

  4. Moneda y Trabajo; mens. 46.

  5. Propiedades; mens. 45.

  6. XAVIER, Francisco C. y VIEIRA, Waldo. Exceso y usted; mens. 2. El Espíritu de la Verdad. Por el espíritu André Luiz.

Federación Espírita Brasileña.

Estudio Sitematizado de El Evangelio Según el Espiritismo.

Guía 075. La Caridad Material y la Caridad Moral 2ª Parte.

10. Amigos míos, he escuchado que muchos de vosotros se preguntan: “¿Cómo voy a hacer la caridad, si en muchas ocasiones ni siquiera cuento con lo imprescindible?”

La caridad, amigos míos, se hace de muchas maneras. Podéis realizarla mediante los pensamientos, las palabras y las acciones. Mediante los pensamientos, con la oración a favor de los pobres desprotegidos, que han muerto sin haber visto la luz." data-share-imageurl="">