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Causas Anteriores de las Aflicciones

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Enviado por javier el Vie, 13/05/2016 - 20:36
Causas anteriores aflicciones

Conferencia/Estudio

 "El hombre, pues, no es castigado siempre o completamente castigado, en su existencia presente; pero nunca se evade a las consecuencias de sus faltas. La prosperidad del malo sólo es momentánea, y si no expia hoy, expiará mañana, mientras que el que sufre, sufre por expiación de su pasado." data-share-imageurl="">

Date: 
Jueves, 12 Mayo, 2016 - 20:00
Body: 

Causas anteriores aflicciones

Conferencia/Estudio

 "El hombre, pues, no es castigado siempre o completamente castigado, en su existencia presente; pero nunca se evade a las consecuencias de sus faltas. La prosperidad del malo sólo es momentánea, y si no expia hoy, expiará mañana, mientras que el que sufre, sufre por expiación de su pasado. La desgracia que en un principio parece inmerecida, tiene su razón de ser, y el que sufre puede decir siempre: "Perdonadme, Señor, porque he pecado". (El Evangelio Según el Espiritismo; cap. V ítem 6)

 

 

Buenas tardes,

El jueves anterior, nuestro compañero Javier nos explicó en la lección del cap. V, ítem 4 y 5 del libro El Evangelio según el Espiritismo, que muchos de los males o aflicciones que nos ocurren en esta vida actual nos vienen por los actos voluntarios que hacemos, son debidos a la irreflexión o al carácter egocéntrico que todos tenemos, ya que nos cuesta reconocer y rectificar que hemos obrado mal en muchas ocasiones. En infinidad de esas ocasiones, las personas adultas hemos pronunciado estas palabras:

¡Si hubiese actuado así, o... si no hubiese hecho de esta forma o de aquella, ahora no me encontraría en esta situación!”.

Nuestro carácter nos hace meternos en problemas, pero es nuestro orgullo el que nos mantiene en ellos”.

(Esopo, intelectual griego antes EC)

 Cuando queremos, somos capaces de reconocer que muchos de los males actuales, los creamos nosotros mismos y los atraemos hacia sí. Por falta de previsión, debilidad o indiferencia, dejamos que el orgullo, egoísmo o vanidad se desarrolle en nuestras personalidades y las consecuencias con el paso del tiempo muchas veces son dolorosas.

Si bien en ésta vida existen estos males o pesares, los cuales son debido a las causas mencionadas antes y en semanas pasadas, hay otros sufrimientos que en apariencia nos afectan como obra de la casualidad o del destino. Un ejemplo será, la pérdida de los familiares, de los amigos; las enfermedades de nacimiento, en particular aquellas que privan a muchas personas de ganarse el sustento por sus propios medios; los reveses económicos que se presentan de repente, “sin avisar...”, una enfermedad fuerte imprevista, pérdida del trabajo, de la casa, etc.

Las personas que nacen con enfermedades congénitas, discapacidades....es seguro qué, en esta vida, no han hecho nada para merecer esa suerte tan triste; ¿qué diremos de esos niños que mueren pequeños, con unos pocos años, meses, días?. Algunos sólo conocieron en ésta vida los sufrimientos. ¿Qué han hecho esas almas que acaban de salir de las manos del Creador, para sufrir tantas miserias en este mundo, para merecer en el porvenir que les espera una recompensa o castigo, cuando no han tenido todavía tiempo o la oportunidad de hacer el bien o el mal?.

Ninguna filosofía ni religión, ha podido resolver aún estas anomalías y menos justificarlas; no pueden ser justificadas según la hipótesis de que el espíritu o alma es creado al mismo tiempo que el cuerpo, si se tratase de la creencia en la unicidad de la vida, o lo que es igual, que sólo se vive una vez. Si fuese así, estaríamos negando a Dios su justicia y su bondad. Ahora bien, como la causa se anticipa siempre al efecto, si esa causa no está en la vida actual, debe ser anterior a esta vida, es decir, debe pertenecer a una existencia anterior pasada. Entonces, será totalmente justo que se repare la deuda o injusticia cometida contra nuestro prójimo o contra nosotros mismos a través de las muchas reencarnaciones. Una señora, ya con muchos años, con mucha experiencia de vida, siempre me decía:

¡Todo lo que se debe se paga!”. Con el paso del tiempo, estoy comprobando que es una gran realidad.

Dios es Justo y carece de parcialidad, “Con Dios no hay parcialidad”.... como ya vimos y aprendimos en semanas anteriores, por lo tanto estas desdichas habrán de tener necesariamente una explicación coherente, lógica y totalmente justa.

Hay una evidencia clara, una verdad inexcusable y es:

“Todo efecto tiene una causa”; por tanto, todas esas miserias y sufrimientos son efectos que han de tener sus causas. Muchas personas achacan al “Karma”, sus problemas y penalidades.

El Espíritu André Luiz, es un Ser muy comprometido, en la educación espiritual de los seres humanos, por eso a través del médium Chico Xavier, nos da muchas respuestas y enseñanzas útiles acerca del “Karma”. Nosotros, los espiritistas, sí creemos en la comunicación con los espíritus que se encuentran en el más allá. Esta palabra hindú, “Karma”, que en sánscrito quiere decir “acción”, si le aplicamos el termino riguroso necesario, significa “causa y efecto”, ya que toda acción o movimiento, procede de una causa o iniciativa anterior. Para nosotros, significa la cuenta de cada uno, conteniendo las gratificaciones y las deudas que en particular nos corresponden.

Para entender mejor el “Karma” o “cuenta del destino creada por nosotros mismos”, conviene recordar que el Gobierno Universal de la Vida tiene también su sistema de contabilidad, utilizando el mecanismo de la justicia que es inevitable.

Paso a paso, vida tras vida, se entretejen los hilos y las correspondencias entre las relaciones de los Espíritus encarnados y los compañeros que dejaron el mundo material, donde se detienen...se retrasan en aprender... (espiritual y moralmente hablando), una veces por maldad, de toda índole, por pereza.... creando el infierno exterior, el cual nos rodea, que no es otra cosa que el reflejo de nosotros mismos....

André Luiz nos hace sentir que el Espiritismo ofrece un concepto de justicia muy amplia y admirable. Si se profundiza en la enseñanza que nos hace llegar a través de las confesiones desde el más allá, vemos que “no hay maldades ocultas en la Tierra”; que “todos los crímenes y todas las faltas de la criatura humana se revelarán algún día y en algún lugar”; que “cualquier sombra de nuestra conciencia queda impresa en la vida hasta que la mancha sea lavada por nosotros mismos, con el sudor del trabajo o con el llanto de la expiación”; que “nadie se eleva a pleno Cielo, sin el pleno reajuste en la Tierra”....

Si la persona está sinceramente interesada en saber las causas de sus aflicciones actuales, debería querer “bucear” en los actos realizados voluntariamente en otras existencias del pasado.

“Para desembarcar en la isla de la sabiduría hay que navegar en un océano de aflicciones”.(Sócrates, antes EC)

Es imposible que Dios, nuestro Padre Eterno, permita la sanción sin una causa justa; si somos sancionados ahora es que obramos mal en el pasado; sino en ésta vida presente, seguramente en otra.

Si la persona fue dura e inhumana, podrá ser tratada duramente y con la misma inhumanidad que ella trató a los demás. Si fue avara y egoísta, o si hizo mal uso de su riqueza o de la de otros, podrá verse privada de lo necesario. Si la expiación no le llega hoy, expiará mañana;

Las aflicciones, por tanto, son, expiaciones del pasado recibiendo la justa sanción y, al mismo tiempo, pruebas que demostrar con relación al futuro que sirven para la reparación de esos actos injustos.

Pruebas y expiaciones en todos nosotros, son siempre señal, todavía, de relativa inferioridad del espíritu, pues es sabido que lo perfecto no es necesario ser probado.

¿Cómo podemos aplicar esta lección en nuestra vida de ahora?

Soportando nuestros sufrimientos sin rebeldía, con resignación y paciencia; buscando solución con el buen sentido común, apoyándonos en el bien, confiando en que la justicia divina nos alcanza a todos sin parcialidad.

Todo sufrimiento es obra de quien sufre, fruto de sus errores practicados en esta o en otra vida. La certeza en esa justicia de Dios-Padre, debemos aprovecharla, aceptando la ocasión de las aflicciones como los frutos útiles para el progreso espiritual.

Teresa Fondevila

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 "El hombre, pues, no es castigado siempre o completamente castigado, en su existencia presente; pero nunca se evade a las consecuencias de sus faltas. La prosperidad del malo sólo es momentánea, y si no expia hoy, expiará mañana, mientras que el que sufre, sufre por expiación de su pasado." data-share-imageurl="">