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Concentración Mediúmnica - EEM

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Martes, 30 Octubre, 2018 - 19:30
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CONCENTRACIÓN MEDIÚMNICA

Concentrar significa reunir en un centro. Hacer convergir o tornar más denso, más activo cualquier acto. Puede también decirse respecto a reunir las fuerzas en un punto determinado, aplicar la atención en algún asunto: meditar profundamente. Concentración sería lo mismo que unión de fuerzas.

(…) es como una disposición de espíritu, a que los observadores se habitúan por larga práctica; es la homogeneidad del ambiente, la identidad de aspiraciones, con fincientífico o moral, son vibraciones unísonas del pensamiento, es la serenidad del medio, la expectativa tranquila. (8)

En términos de concentración mediúmnica, podemos afirmar que constituye medio eficaz para abrirse las puertas que facultan el tránsito de los desencarnados, en
el incesante intercambio que documenta la sobrevivencia y expresa la validez de las
adquisiciones morales intransferibles. (6) En ese sentido, consideremos la concentración mental de modo diverso de los que la comparan al interruptor de fácil manejo que, siendo accionado, ofrece el paso de la energía comunicante, sin más cuidados… La concentración, por eso mismo, debe ser un estado habitual de la mente en Cristo y no en una situación pasajera junto a Cristo. (7)

La concentración mediúmnica es la base de las comunicaciones espíritas. Cuando la concentración es deficiente, no hay buena producción mediúmnica y, en determinadas situaciones, es posible incluso que no haya manifestación de Espíritus.

MECANISMOS DE LA CONCENTRACIÓN MEDIÚMNICA

Como cualquier otra actividad, la concentración se desarrolla por el ejercicio; por tanto, el médium principiante debe armarse de paciencia y de perseverancia necesarias hasta que consiga practicarla adecuadamente. En ese sentido, el médium debe aprender a utilizar dos herramientas importantes: el pensamiento y la voluntad.

EL PENSAMIENTO

El pensamiento es fuerza creativa, a exteriorizarse de la criatura que lo genera, por intermedio de ondas sutiles, (…). (24) Cualquiera que sea su naturaleza, es energía conteniendo, consecuentemente, sus efectos. (15) (…) es la energía coagulante de nuestras aspiraciones y deseos. (26)

El pensamiento es un atributo del Espíritu. Es una reflexión, o un proceso mental, creado o reflejado de otro. Abarca lo que sentimos y lo que comprendemos. Es el resultado de una operación mental, sea como fruto de un examen, o de una reflexión, en la meditación o en una imaginación, a respecto de alguna cosa física o metafísica. (9)

Así, cuando la persona piensa, emite una especie de materia sutil radiante, muy viva y con gran poder de plasticidad. Es materia, en que las leyes de formación de las cargas magnéticas o de los sistemas atómicos prevalecen bajo nuevo sentido, componiendo el maravilloso mar de energía sutil en que todos nos hallamos sumergidos y en el cual sorprendemos elementos que transcienden el sistema periódico de los elementos químicos conocidos en el mundo. (28)

Y como sabemos, el pensamiento, o flujo energético del campo espiritual de cada criatura, es graduado en los más diversos tipos de oscilación, desde los rayos  súperultra-cortos, en que se expresan las legiones angélicas, a través de procesos aún inaccesibles a nuestra observación, pasando por las oscilaciones cortas, medias y largas en que se exterioriza la mente humana, hasta las ondas fragmentarias de los animales, cuya vida psíquica, aún en germen, solamente arroja de sí determinados pensamientos o rayos discontinuos. (27)

Es, pues, por el pensamiento que nos comunicamos con los Espíritus. Es, igualmente, a través del pensamiento que ellos captan nuestras ideas, nuestros deseos y nos responden.

El intercambio mediúmnico está siempre basado en el entendimiento mental. Así, la mediación entre dos planos diferentes, sin elevación de nivel moral es inercia en la inutilidad. (…) Indudablemente, divinos mensajes descendieron del Cielo a la Tierra. No obstante, para eso, es imperioso construir una canalización adecuada.

Jesús espera por la formación de mensajeros humanos capaces de proyectar en el mundo las maravillas de su Reino.

Para alcanzar ese perfeccionamiento ideal, es imprescindible que el detentor de facultades psíquicas no se detenga en el simple intercambio. Le será indispensable la consagración de sus fuerzas a las más altas formas de vida, buscando en la educación de sí mismo y en el servicio desinteresado a favor del prójimo el material de pavimentación de su propia senda. (14)

A medida que el ser humano va evolucionando, aprende a controlar sus emisiones mentales, a través del pensamiento.

Ese control es administrado por la voluntad.

LA VOLUNTAD

En todos los dominios del Universo vibra, pues, la influencia recíproca.

Todo se disloca y renueva bajo los principios de interdependencia y repercusión. El reflejo esboza la emotividad. La emotividad plasma la idea. La idea determina la actitud y la palabra que comanda las acciones. (18)

La voluntad es la gerencia esclarecida y vigilante, gobernando todos los sectores de la acción mental (…). Para considerar su importancia, basta recordar que ella es el timón de todos los tipos de fuerza incorporados a nuestro conocimiento. (20)

El cerebro es la dínamo que produce la energía mental, según la capacidad de reflexión que le es propia; mientras tanto, en la Voluntad tenemos el control que la dirige en ese o en aquél rumbo, estableciendo causas que comandan los problemas del destino. (19)

Sólo la voluntad es suficientemente fuerte para sustentar la armonía del Espíritu.
(21)

En verdad, ella no consigue impedir la reflexión mental, cuando se trate de la conexión entre los semejantes, porque la sintonía constituye ley inderogable, pero puede imponer el juego de la disciplina sobre los elementos que administra, de modo de mantenerlos conectados en la corriente del bien. (22)

En una reunión mediúmnica, es necesario desarrollar el control de la emisión mental de sus participantes, por medio de la acción disciplinada de la voluntad. En el caso contrario, la reunión pierde las características que le son propias de funcionar como un todo armónico, en que las personas vibran en unísono, en torno de un mismo propósito.
La concentración mediúmnica sólo es posible cuando el médium aprende a controlar sus emanaciones mentales y a administrar sus emociones, a partir del momento en que entra en sintonía con entidades espirituales.

Cuando hay concentración mediúmnica, automáticamente se forma una corriente mental, entre el médium y el Espíritu comunicante, denominada corriente mediúmnica.

Es a través de la corriente mental que los Espíritus “oyen” nuestra llamada. Es por ella que ellos se aproximan y hacen las uniones necesarias para que ocurra el intercambio mediúmnico.

En el hombre la corriente mental asume un aspecto más elevado y complejo.

En el cerebro humano (…), ella no se expresa tan sólo a la manera de impulso necesario a la sustentación de los circuitos orgánicos, con base en la nutrición y reproducción. Es pensamiento continuo, flujo energético incesante, revestido de poder creador inimaginable. (31) Establecida la corriente mental, se explaya sobre el cosmos celular en el que se manifiesta, manteniendo la fábrica admirable de las unidades orgánicas (…). (32)

La corriente mental, según anotamos, vitaliza, particularmente todos los centro del alma y, consecuentemente todos los núcleos endocrinos y coyunturas plexiformes de la usina física, en cuya urdidura dispone el Espíritu de recursos para los servicios de la emisión y recepción, o exteriorización de los propios pensamientos y asimilación de los pensamientos ajenos. (33)

Instalada la corriente mental, el resultado será la generación de un circuito mediúmnico, que suministra campo propio a la transmisión del mensaje del Espíritu comunicante.

Con la formación y manutención del circuito mediúmnico, el médium registra el pensamiento y los sentimientos del Espíritu comunicante, dándole la oportunidad de ser oído o visto por los encarnados.

Se aplica el concepto de circuito mediúmnico a la extensión del campo de integración magnética en que circula una corriente mental, siempre que se mantenga la sintonía psíquica entre sus extremos o, más propiamente dicho, el emisor y el receptor. (29). El emisor es, en la reunión mediúmnica, el Espíritu comunicante, siendo el médium el receptor de la comunicación espírita.

El circuito mediúmnico, de esa manera, expresa una “voluntad-llamada” y una “voluntad-respuesta”, respectivamente, en el trayecto de ida y vuelta, definiendo el comando de la entidad comunicante y la concordancia del médium, fenómeno ese exactamente aplicable tanto a la esfera de los Espíritus desencarnados como a la de los Espíritus encarnados, por cuanto expresa conjugación natural o provocada en los dominios de la inteligencia, totalizando los servicios de asociación, asimilación, transformación y transmisión de la energía mental.

Para la realización de esas actividades, el emisor y el receptor guardan consigo posibilidades particulares en los recursos del cerebro, en cuya intimidad se procesan circuitos elementales del campo nervioso, atendiendo a trabajos espontáneos del Espíritu, como son, idea, selección, autocrítica y expresión. (30)

La Doctrina Espírita nos esclarece que no basta la realización de reuniones mediúmnicas, ni Espíritus que se comuniquen con los encarnados. Es fundamental que los trabajadores mediúmnicos sean pautados en clima de equilibrio, sobre todo cuando el comunicante no revela la armonía deseada.

La seriedad y la productividad de una reunión están relacionadas con una serie de factores, que pueden o no favorecer el intercambio mediúmnico.

CONDICIONES PROPICIAS PARA LA OBTENCIÓN DE UNA CONCENTRACIÓN MEDIÚMNICA.

  1. Cada componente del grupo precisa controlar o disciplinar su emisión mental.

La cooperación espontánea es el supremo ingrediente del orden (…). Cooperación significa obediencia constructiva a los impositivos afrentados y socorro implícito a las privaciones de la retaguardia.

Quien ayuda es ayudado, encontrando, en silencio, la más segura fórmula de ajuste a los procesos de la evolución. (23)

El Espíritu, llegando a un medio que le sea completamente simpático, ahí se sentirá más a la voluntad (…). Si los pensamientos fueran divergentes, resultará de ahí un choque de ideas desagradables al Espíritu y, por consiguiente, perjudicial a la comunicación. Lo mismo ocurre con un hombre que tenga que hablar delante de una asamblea: si siente que todos los pensamientos le son simpáticos y benévolos, la impresión que recibe reacciona sobre sus propias ideas y le da más vivacidad. La unanimidad de ese concurso ejerce sobre él una especie de acción magnética que le duplica los recursos, al paso que la indiferencia, o la hostilidad lo perturban y paralizan. (1)

  1. El médium necesita estar consciente del papel que desempeña en la reunión.

Convenzámonos de que nuestra mente posee muchas cosas en común con el aparato radiofónico. Emisiones constructivas o deprimentes nos alcanzan incesantemente y pueden alterarnos el modo de ser, pero no podemos olvidar que nuestra voluntad es el sintonizador. En mediumnidad, por tanto, no podemos olvidar el problema de la sintonía. Atraemos a los Espíritus que se afinan con nosotros, tanto cuanto somos por ellos atraídos; y si es verdad que cada uno de nosotros solamente puede dar conforme lo que tiene, es indiscutible que cada uno recibe de acuerdo con aquello que da. (12)

Ser médium es ser ayudante del Mundo Espiritual. Y ser ayudante en determinado trabajo es ser alguien que auxilia espontáneamente. (…) (24)

Si no podemos entender eso, observemos al avión, por más simple que sea. Todo es amparo inteligente y acción maquinal del convoy aéreo. Torres de observación le indican la ruta y vigorosos motores le garantizan la marcha.

Pero todo puede fallar, si fallasen el entendimiento y la disciplina en el aviador que está dentro de él. (25)

  1. La reunión debe ser la más homogénea posible

El poder de asociación de los pensamientos de los participantes de la reunión producirá una corriente mental y un circuito mediúmnico, propicios a la manifestación de los Espíritus. Desde que el Espíritu es en cierto modo alcanzado por el pensamiento, como nosotros somos por la voz, veinte personas, uniéndose con la misma intención, tendrán necesariamente más fuerza que una sola; pero a fin de que todos esos pensamientos concurran para el mismo fin, es preciso que vibren en unísono; que se confundan, por decir así, en uno sólo, lo que no puede darse sin la concentración. (1)

Toda reunión espírita debe, pues, tender para la mayor homogeneidad posible. Quede entendido que hablamos de las que se desea llegar a resultados serios y verdaderamente útiles. (2)

Siendo el recogimiento y la comunión de los pensamientos las condiciones esenciales a toda reunión seria, es fácil de comprender que el número excesivo de los asistentes constituye una de las causas más contrarias a la homogeneidad. (3)

Si los pensamientos divergentes de los circunstantes son una causa de perturbación y fracaso, por un efecto contrario, los pensamientos dirigidos hacia un objetivo común, sobre todo cuando es elevado, produce vibraciones armónicas que difunden en el ambiente una impresión de calma, de serenidad, que penetra al médium y facilita la acción de los Espíritus. (4)

Debemos, pues, entender que una reunión mediúmnica es un ser colectivo, cuyas cualidades y propiedades son la resultante de las de sus miembros y forman como un eje. Ahora, este eje tendrá más fuerza cuanto más homogéneo fuera. (1)

Los más secretos pensamientos se revelan e interfieren en las experiencias mediúmnicas. (5) Así, en el equipo de servicio espiritual, cada mente precisa afinarse con la tarea, aunque vibre en diversa expresión. Es importante observar qué onda mental estamos asimilando para conocer la calidad de nuestro trabajo y juzgar nuestra dirección. (13)

Cuando, a veces, los miembros de un grupo están agitados por intensas preocupaciones, el lenguaje del médium puede resentirse de ese hecho. Lo mismo se dará con la acción de los Espíritus sobre el médium y recíprocamente. (5)

La concentración exige, pues, la armonía del pensamiento de todos los integrantes de la reunión, porque cada inteligencia emite las ideas que le son peculiares definiéndose en ondas de energía viva, pero si arroja de sí esas fuerzas, igualmente las recibe, por el que influencia y es influenciada. (11)

  1. El equipo debe colaborar con los dirigentes espirituales en cualquier situación.

Una reunión mediúmnica será productiva si hay concentración mediúmnica. La inestabilidad de pensamiento genera desarmonía en la corriente vibratoria. Y esta armonía afecta al médium, propiamente dicho, lo cual, en determinados momentos, parece que pierde “el hilo de las ideas”. Los colaboradores desencarnados generalmente procuran restablecer el ritmo, lo que no siempre es posible, sobre todo cuando los encarnados permanecen inquietos, dejando la mente vagar, creando imágenes mentales ajenas al trabajo, preocupados con los quehaceres domésticos o impacientes con el desarrollo de las actividades en la reunión. (16)

Nunca está de más recordar la necesidad de la preparación espiritual y del estudio, del desenvolvimiento del sentido de la responsabilidad y de la dedicación que cada uno debe buscar, para hacer parte de una reunión mediúmnica.

La actividad de concentración exige paciencia, perseverancia y deseo sincero de colaborar. Exige, en fin, esfuerzo del participante. Recordemos aún lo siguiente: (…) quien dice concentrar, forzosamente se refiere al acto de congregar alguna cosa. Ahora, si los amigos encarnados no toman en serio las responsabilidades que deben respetar fuera de los recintos de práctica espiritista; si por ventura son cultores de la liviandad, de la indiferencia, del error deliberado e incesante, de la temeridad, de la inobservancia interna de los consejos de perfección cedidos a otro, ¿que podrán concentrar en los momentos fugaces de servicio espiritual?

Una buena concentración exige vida recta. Para que nuestros pensamientos se unan unos a los otros, suministrando el potencial de noble unión para el bien, es indispensable el trabajo preparatorio de actividad mental en la meditación de orden superior. La actitud íntima de relajación, ante las lecciones evangélicas recibidas, no pueden conferir al creyente o al cooperador, la concentración de fuerzas espirituales en el servicio de elevación, tan sólo porque estos se entreguen, sólo por algunos minutos en la semana, a pensamientos compulsivo de amor cristiano. (17)

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FUENTES DE CONSULTA

  1. KARDEC, Allan. De las reuniones y Sociedades Espíritas. El Libro de los Médiums. Trad. De Guillón Ribeiro. 62. ed. Río de Janeiro: FEB, 1996. Cap. XIX, Ítem 331, p. 427.
  2. ______ Ítem 331, p. 428.
  3. ______ Ítem 332, p. 428.
  4. DENIS, León. Condiciones de Experimentación. En lo Invisible. Trad. De Leopoldo Cirne. 17. ed. Río de Janeiro: FEB, 1996, p. 99.
  5. ______ p. 100.
  6. FRANCO, Divaldo Pereira. Concentración. Depósito de Sabiduría. Por el Espíritu Juana de Ángelis. Salvador, BA: Alborada, 1980, p. 99.
  7. ______ Mediumnidad y Vicio. Sementera de Fraternidad. Por diversos Espíritus. 3. ed. Salvador, BA: Alborada, 1979, p. 123.
  8. IMBASSAHY, Carlos. Respuestas a las objeciones formuladas a la parte científica del Espiritismo. El Espiritismo a la Luz de los Hechos. 4. ed. Río de Janeiro: FEB, 1989, p. 67.
  9. SOUZA, Juvanir Borges. Tiempo de Renovación. Río de Janeiro: FEB, 1990. Cap. 17, p. 140.
  10. VALENTE, Aurelio A. organización de grupos, método de trabajo. Sesiones Prácticas y Doctrinarias de Espiritismo. 6. ed. Río de Janeiro: FEB, 1987. Cap. 4, p. 76.
  11. XAVIER, Francisco cándido. Pensamiento y Conducta. Encuentro Marcado. Por el Espíritu Emmanuel. 9. ed. Río de Janeiro: FEB, 1987. Cap. 41, p. 127.
  12. ______ Estudiando la Mediumnidad. En los dominios de la Mediumnidad. Por el
    Espíritu André Luiz. 27. ed. Río de Janeiro: FEB, 2000. Cap. 1, p. 18.
  13. ______ p. 20.
  14. ______ Pensamiento y mediumnidad. Cap. 13, p. 122.
  15. ______ Salud. Hablando a la Tierra. Por diversos Espíritus. 5. ed. Río de Janeiro: FEB, 1991, p. 147.
  16. ______ En el Trabajo Activo. Los Mensajeros. Por el Espíritu André Luiz. 35. ed. Río de Janeiro: FEB, 2001. Cap. 47, p. 243.
  17. ______ p. 244.
  18. ______ Es espejo de la Vida. Pensamiento y Vida. Por el Espíritu Emmanuel. 8. ed. Río de Janeiro: FEB, 1997, p. 11-12.
  19. ______ p. 15.
  20. ______ p. 16.
  21. ______ p. 17.
  22. ______ p. 17-18.
  23. ______ p. 21-22.
  24. ______ p. 28-29.
  25. ______ Médium. Siembra de los Médiums. Por el Espíritu Emmanuel. 9. ed. Río de Janeiro: FEB, 1995, p. 138.
  26. ______ Voces del Gran Más Allá. Por diversos Espíritus. 4. ed. Río de Janeiro:
    FEB, 1990. Cap. 39, p. 164.
  27. ______ y VIEIRA, Waldo. Crepúsculos Mentales. Mecanismos de la Mediumnidad. Por el Espíritu André Luiz. 16. ed. Río de Janeiro: FEB, 1998, p. 44.
  28. ______ p. 45.
  29. ______ p. 55.
  30. ______ p. 56.
  31. ______ p. 81-82.
  32. ______ p. 82.
  33. ______ p. 83.

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Federación Espírita Brasileña
Estudio y Educación de la Mediumnidad
Programa I; Modulo 3; 1ª Parte: Fundamentación Espírita: La Práctica Mediúmnica. Guía 4.