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Destino de la Tierra - Causas de las Miserias Humanas

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Enviado por javier el Jue, 03/03/2016 - 20:00
Destino Tierra

Destino de la Tierra. - Causas de las Miserias Humanas

 

Señoras y señores buenas tardes, gracias por vuestra asistencia y gracias a los compañeros de la “Sociedad Espiritista Alicantina” por darme la oportunidad de estar hoy aquí." data-share-imageurl="">

Author: 
Javier Rodríguez
Date: 
Jueves, 3 Marzo, 2016 - 20:00
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Destino Tierra

Destino de la Tierra. - Causas de las Miserias Humanas

 

Señoras y señores buenas tardes, gracias por vuestra asistencia y gracias a los compañeros de la “Sociedad Espiritista Alicantina” por darme la oportunidad de estar hoy aquí.

Hoy vamos a hablar sobre el destino reservado para la Tierra por Dios, sobre la finalidad de tener que encarnar en este planeta, sobre las causas de las miserias humanas y sobre el modo de eliminar esos males. Y para ello me voy a apoyar en diversos textos de la codificación espírita de Allan Kardec y de la obra de Chico Xavier.

Así en el Evangelio Según el Espiritismo,cap. III, ítem 6 de Allan Kardec podemos leer:

Nos maravillamos de encontrar en la tierra tanta maldad y malas pasiones, tantas miserias y enfermedades de todas clases, y de esto sacamos en consecuencia que la especie humana es una triste cosa.

¿Por qué nos maravillamos de este estado de las cosas? ¿Por qué tanta maldad, pasiones desenfrenadas, enfermedades y sufrimientos? Es que, señoras y señores, aún no aprendimos que somos todos hermanos por la Ley de nuestro Padre, tan suavemente expresada en el Evangelio; es que aún existe en nosotros mucho egoísmo, orgullo y desamor.

Y por ello renegamos de este mundo, de esta humanidad, sin darnos cuenta que nosotros formamos parte de este mundo, de esta humanidad terrestre, y por tanto somos tan culpable de este estado de cosas como el que más. ¿O acaso no hemos contribuido con nuestras actitudes pasadas y presentes a este estado de cosas? ¿Acaso hemos sido siempre buenos, y hemos actuado correctamente?

Seguimos leyendo en El Evangelio según el Espiritismo, cap. III ítem 6

“… Este juicio proviene del punto de vista limitado en que nos colocamos y que da una falsa idea del conjunto. Es menester considerar que en la tierra no se ve toda la humanidad, sino una pequeña fracción de ella.

Tenemos que hacernos una idea de la grandiosa e infinita extensión del Universo, dónde giran en un torbellino infinito los sistemas planetarios con su Sol o Soles centrales, acompañando a los sistemas galácticos que giran en torno a un punto central, que a su vez acompañan las evoluciones de los cúmulos galácticos, que a su vez evolucionan junto a otros formando supercúmulos galácticos. Y hay multitud de planetas que son el hogar de otras tantas partes de la humanidad.

Emmanuel nos esclarece sobre las condiciones de vida en la Tierra enEl Consolador; Cap. III Ciencias especializadas; item 72

¿Existen planetas de condiciones peores que las de la Tierra?

Existen orbes que ofrecen peores perspectivas de existencia que el vuestro y, en lo que se refiere a perspectivas, la Tierra es un lugar alegre y hermoso, de aprendizaje. El único elemento que ahí desentona de la Naturaleza es justamente el hombre, avasallado por el egoísmo.

Conocemos planetas donde los seres que lo pueblan son obligados a un esfuerzo continuo y penoso para atraer los elementos esenciales para la vida; otros, aún, donde numerosas criaturas se encuentran en doloroso destierro. Entre tanto, en el vuestro, sin que haya ningún sacrificio de vuestra parte, tenéis gratuitamente cielo azul, fuentes pletóricas, abundancia de oxígeno, árboles amigos, frutos y flores, color y luz, en santas posibilidades de trabajo a las que el hombre ha sido indiferente en todos los tiempos.(El Consolador; Cap. III Ciencias especializadas)

Esto es lógico, si aquí en la Tierra vemos tantas diferencias entre los diferentes pueblos, naciones, lugares del tercer mundo donde muchos padecen escasez de alimentos y de bienestar social, al contrario que otros que viven en países del primer mundo con mejores condiciones de vida, es razonable pensar que eso también suceda en el resto del Universo.

Y seguimos con El Evangelio según el Espiritismo, cap. III ítem 6

… En efecto, la especie humana comprende todos los seres dotados de razón que pueblan los innumerables mundos del universo; así, pues, ¿qué es la población de la tierra con respecto a la población total de estos mundos? Mucho menos que una aldea al lado de un gran imperio.

Pero ¿cómo comparar la Tierra en relación a los otros mundos? Aquí tenemos otra vez unas palabras de Emmanuel, el Espíritu guía de Chico Xavier, vertidas en el libro El Consolador; cap. IIICiencias Especializadas:

La grandeza del plano sideral, donde se agita la comunidad de los sistemas, es demasiado profunda para que podamos asignarle la definición con las mezquinas fórmulas de la Tierra.

En el torbellino del Infinito, el sistema planetario centralizado por nuestro Sol es excesivamente sencillo, constituyendo un aspecto muy pobre de la Creación.

Basta recordar que Capela, uno de nuestros vecinos más próximos, es un sol 5.800 veces mayor que nuestro astro del día, sin olvidarnos que la Tierra es 1.300.000 veces menor que nuestro Sol.

En esas cifras grandiosas, comprendemos la extensión de nuestra humildad en el Universo, apiadándonos sinceramente de la situación de los conquistadores humanos de todos los matices, los cuales, en el afán de acaparar patrimonios materiales, nos dan la impresión de ridículos y vanidosos polichinelas de la vida.

¿Nos damos cuenta de la pequeñez de nuestro planeta y de sus habitantes? Incluso en nuestro sistema solar hay planetas muchísimo más grandes que el nuestro, por ejemplo Jupiter 1.300 veces más grande, o Saturno 95 veces más grande. Pero es que además nuestro sistema solar se encuentra en la periferia de la Vía Láctea, en uno de los extremos de uno de los brazos de nuestra galaxia, perdido en la inmensidad del espacio sideral.

Seguimos con Emmanuel en El consolador; 1ª parte cap. I Sociología, ítem 55:

La desigualdad verificada entre las clases sociales, en el usufructo de los bienes terrestres, ¿perdurará en las épocas por venir?

La desigualdad social es el más elevado testimonio de la verdad de la reencarnación, mediante la cual cada espíritu tiene su posición definida de regeneración y rescate. En ese caso, consideramos que la pobreza, la miseria, la guerra, la ignorancia, como otras calamidades colectivas, son enfermedades del organismo social, debido a la situación de prueba de la casi generalidad de sus miembros. Cesada la causa patogénica con la iluminación espiritual de todos en Jesús – Cristo, la molestia colectiva estará eliminada de los ambientes humanos.

Con otras palabras ¿Habrá siempre diferencias económicas entre nosotros? Y la respuesta es afirmativa: si, tal como lo aseveró Jesús-Cristo a sus discípulos, siempre habrá desigualdad motivada por las diferentes aptitudes y deudas de las personas adquiridas a través de sus diferentes encarnaciones. Vemos como hay quienes son ahorradores y previsores, mientras otros son despilfarradores y despreocupados, quienes son buenos administradores de los bienes que están entre sus manos y quienes dilapidan la fortuna familiar o ajena. Quienes, por mucho que se esfuercen, les sale todo mal, y quienes sin apenas esforzarse les sale todo bien.  Pero esas diferencias, tan pronunciadas ahora, se irán acortando en un futuro hasta casi igualarse.

Además la humanidad terrestre en su conjunto es comparable a un organismo vivo, un ser que sufre diversas enfermedades morales: pobreza, miseria, guerras, ignorancia. Enfermedades que serán erradicadas cuando se eliminen las causas que las generan: el egoísmo, el orgullo y todos los males derivados de los mismos, la codicia, la malicia, etc. Causas patógenas que aún encontramos en el interior de todos nosotros, en cuanto escarbamos un poquito.

Y sigue Emmanuel en el ítem 56 del mismo libro:

¿Puede admitirse, en Sociología, el concepto de igualdad absoluta?

La concepción igualitaria absoluta es un error grave de los sociólogos, en cualquier terreno de la vida. La tiranía política podrá tentar una imposición en ese sentido, pero no pasará de las espectaculares uniformizaciones simbólicas para efectos exteriores, porque el verdadero valor de un hombre está en su interior, donde cada espíritu tiene su posición definida por el propio esfuerzo.

Hemos visto en la historia reciente intentos de ese tipo en los diversos gobiernos del mundo (URSS, Cuba, China, Corea del Norte). En cuanto desaparecen o disminuyen las fuerzas que coartan, que reprimen la libertad individual, surgen las desigualdades que hasta ese momento estaban ocultas y reprimidas.

Continua Emmanuel:

En esa cuestión existe una igualdad absoluta de derechos de los hombres delante de Dios, que concede a todos sus hijos una oportunidad igual en los tesoros inapreciables del tiempo.

¿Y cuales son esos derechos?

Esos derechos son los de la conquista de la sabiduría y del amor, a través de la vida, por el cumplimiento del sagrado deber del trabajo y del esfuerzo individual. He aquí por qué cada criatura tendrá su mapa de méritos en el camino evolutivo, constituyendo esa situación, en las luchas planetarias, una grandiosa escala progresiva en materia de raciocinios y sentimientos, en que se elevará naturalmente todo aquel que movilice las posibilidades concedidas a su existencia hacia el trabajo edificante de la iluminación de sí mismo, en las sagradas expresiones del esfuerzo individual.”

Somos todos iguales, tal como nos dicen los Espíritus en la respuesta a la pregunta 115 de El Libro de los Espíritus, en el sentido de que todos hemos sido creados iguales, sencillos e ignorantes, todos tenemos los mismos derechos ante Dios y tenemos las mismas oportunidades. En nosotros está aprovechar esas oportunidades para elevarnos en sabiduría y amor con las herramientas del trabajo y esfuerzo individual. Además, nosotros, espíritus, no hemos sido creado todos en el mismo momento, lo que determina que cada uno de nosotros esté en un nivel distinto con respecto al otro, como consecuencia también del distinto aprovechamiento individual del aprendizaje planetario.

¿Este sufrimiento en la Tierra acabará algún día?

Si, no lo dudemos. El sufrimiento es temporal y ocurre por nuestra resistencia en la práctica del bien, por satisfacer el orgullo y el egoísmo que existe en cada uno de nosotros.

Pero hay dos tipos de sufrimiento: el dolor físico y el dolor moral y ¿cuál de los dos hace vibrar más profundamente al espíritu humano?

Veamos qué nos dice al respecto Emmanuel enEl consolador; 2ª parte, cap. V Evolución; El dolor; item 239

“Podemos clasificar el sufrimiento del espíritu como el dolor-realidad y el tormento físico, de cualquier naturaleza, como el dolor-ilusión.

En verdad, todo dolor físico procura el despertar del alma para sus grandiosos deberes, sea como expresión expiatoria, como consecuencia de los abusos humanos, o como advertencia de la naturaleza material al dueño de un organismo.

Pero, todo dolor físico es un fenómeno, mientras que el dolor moral es esencia.

De ahí la razón por la cual el primero llega y pasa, aunque se haga acompañar de las transiciones de muerte de los órganos materiales, y sólo el dolor espiritual es bastante grande y profundo para promover el luminoso trabajo del perfeccionamiento y de la redención.” (El consolador; 2ª parte cap. V Evolución; El dolor item 239)

Esto es consecuencia de que somos Espíritu y nuestra verdadera vida es espiritual. Nuestro cuerpo físico es pasajero, es un préstamo divino, y nosotros estamos de paso por este mundo material. El dolor físico pasa, pero el dolor moral es más duradero.

Volvamos a “El Evangelio según el Espiritismo”  

“La situación material y moral de la humanidad terrestre nada tiene de extraordinario si nos hacemos cargo del destino de la tierra y de la naturaleza de los que la habitan.“(El Evangelio según el Espiritismo, cap. III ítem 6)

La Tierra es una escuela de fraternidad, nos encontramos en ella para aprender a amar al prójimo y, a través del amor, corregir nuestras imperfecciones morales. Nos fue destinada para redimirnos y poder avanzar en el progreso espiritual.

Y como escuela primaria que es, acoje a Espíritus de orden inferior que, en su mayoría, se rebelan contra la misión que les ha sido asignada, retardando así su perfeccionamiento y la felicidad anhelada. Otros, los menos, aceptan con sumisión su tarea y llegan antes a la meta asignada. (Ver pregunta 115 de El Libro de los Espíritus)

Seguimos con El Evangelio según el Espiritismo

“Pues bien, imaginemos que la tierra es un arrabal, una penitenciaría, un país malsano, porque es a la vez todo esto, y se comprenderá por qué las aflicciones sobrepujan a los goces; por qué no se llevan al hospital a los que tienen buena salud, ni a las casas de corrección a aquellos que no han hecho daño; pues ni los hospitales ni las casas de corrección son lugares de delicias.” (El Evangelio según el Espiritismo, cap. III ítem 7)

La Tierra es una casa de sanación, donde los enfermos mentales, todos nosotros, estamos bajo tratamiento médico-espiritual para la sanación de nuestro espíritu. Es también una cárcel donde nosotros los Espíritus caídos cumplimos condena para redimirnos y reformarnos de nuestras tendencias negativas.

Pero la Tierra y sus habitantes no seguirá eternamente en esa condición inferior, tal como leemos en la respuesta a la pregunta 116 de El Libro de los Espíritus: “No: todos ellos se harán perfectos. Van cambiando, aunque con lentitud...

Seguimos con el mismo libro (El Evangelio según el Espiritismo):

“... de la misma manera que uno sale de un hospital cuando está curado y de la cárcel cuando ha sufrido su condena, el hombre deja la tierra por mundos más felices, cuando está curado de sus dolencias morales.” (El Evangelio según el Espiritismo, cap. III ítem 7)

Cuando ya estamos sanados de nuestras dolencias morales, nos dan el alta, la libertad, y podemos marchar a otro lugar mejor si lo deseamos. Así ocurre con los Espíritus que han cumplido con sus tareas. En nosotros está accelerar el proceso o demorarlo.

Se entiende que la felicidad existe en otras casas más adelantadas del Universo, pero ¿será que nos está negada aquí en la Tierra?

Emmanuel nos dice en “El Consolador”, item 240

“Si todo espíritu tiene consigo la noción de la felicidad, es señal que ella existe y espera a las almas en alguna parte.” (El consolador; cap. V Evolución; El dolor, item 240)

Podemos disfrutar de ella a ratos, en algún momento de nuestra vida, pero comprobamos que es pasajera y efímera, es rara la persona que pueda considerarse feliz en todo momento de su vida. Siempre hay algo que viene a empañar esa felicidad, una enfermedad, alguna desgracia, la pérdida de un ser querido, el observar la desgracia ajena. Luego la felicidad completa no pertenece a este mundo, la Tierra, en su nivel actual de evolución. En un futuro aún lejano según el tiempo terrestre, la Tierra alcanzará la condición de mundo feliz, cuando la mayoría de sus habitantes se hayan adecuado a las leyes divinas. Mientras tanto solo podemos alcanzar dicha felicidad a nivel individual, esforzándonos en ser cada día más perfectos, tal como nos recomienda Jesús-Cristo, para ser merecedores de vivir en uno de los mundos felices que pueblan el universo.

Seguimos leyendo en El Consolador, ítem 241

¿Dónde está el mayor auxilio para nuestra redención espiritual?

En el trabajo de nuestra redención individual o colectiva, el dolor es siempre el elemento amigo e indispensable. Y la redención de un Espíritu encarnado, en la Tierra, consiste en el rescate de todas sus deudas, con la consecuente adquisición de valores morales pasibles de ser conquistados en las luchas planetarias, situación esa que eleva la personalidad individual a nuevos y más sublimes horizontes en la vida del Infinito.(El consolador; 2ª parte cap. V Evolución; El dolor item 241)

Así vemos que para apresurar la cura de nuestras enfermedades morales debemos combatir nuestros defectos, incentivar las virtudes y buscar nuestra reforma íntima a la Luz del Evangelio de Jesús-Crísto. Con ello además conseguiremos otro objetivo que va intrínsecamente unido a ello, y es la conquista paso a paso de la felicidad. Felicidad que todos, retardatarios y avanzados, conquistaremos algún día. Día que será más o menos cercano según el esfuerzo que le apliquemos.

Me gustaría terminar con un texto de André Luiz extraído del libro “El Espíritu de la Verdad” psicografiado por Chico Xavier y Waldo Vieira

CONTRASTES

Existen contrastes expresando desigualdades.

Muchas criaturas encarnadas quieren huir de la vida humana; con todo, las filas de la reencarnación congregan millares de candidatos ansiosos por el renacimiento...

Legiones de trabajadores se escabullen del trabajo; entre tanto, siempre hay multitud de desempleados...

Numerosos alumnos desatienden los estudios; aunque, numerosos jóvenes no tienen ninguna oportunidad de acceder a las casas de instrucción, a

 *

Existen contrastes tejiendo contradicciones.

Todo prueba la presencia del Creador en el Universo; aunque, mentes llenas de conocimiento no creen en la Realidad Divina...

Todos podemos dar algo en favor del prójimo; entretanto, muchos poseen en abundancia y nada ofrecen a nadie...

Tenemos la apología de la paz omnipresente; no obstante, extensa mayoría forja la guerra dentro de si mismo...

Existen contrastes grabando enseñanzas.

Hay derechos idénticos y deberes semejantes; con todo, hay voluntades diferentes, experiencias diversas y méritos desiguales...

La caridad más oculta de los hombres es, entretanto, la más conocida por Dios...

La vida humana constituye una copia imperfecta de la Vida Espiritual; aún así, la perfección de las Grandes Almas Desencarnadas de la Tierra fue adquirida en el suelo rudo del Planeta...

André Luiz

Libro: “El Espíritu de Verdad”- Psicografia Francisco C. Xavier y Waldo Vieira- Espíritus Diversos

Conclusión:

La Tierra es una escuela de fraternidad y de reparación. En ella habitamos Espíritus aún endeudados con la Providencia Divina y que ahí encontramos medios para corregirnos, a través del sufrimiento regenerador y del esfuerzo en dominar nuestras malas tendencias – causas de las miserias humanas.

Gracias por vuestra atención y hasta la próxima.

Javier Rodríguez

Sociedad Espiritista Alicantina

 

Destino Tierra

Destino de la Tierra. - Causas de las Miserias Humanas

 

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