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El Fenómeno Anímico - EEM

Rostro encuadrado por otros 2 difuminados

Los Fenómenos Anímicos

La Doctrina Espírita nos esclarece al respecto de la existencia de dos tipos de fenómenos psíquicos, patrimonio del ser humano: los anímicos (de ánima, alma) – producidos por el propio Espíritu encarnado, y los mediúmnicos (de médium, medio) – producidos por la intervención de Espíritus desencarnados – que utilizan un vehículo o instrumento humano (médium) para manifestarse." data-share-imageurl="">

Autor: 
SEA
Fecha: 
Martes, 11 Septiembre, 2018

Rostro encuadrado por otros 2 difuminados

Los Fenómenos Anímicos

La Doctrina Espírita nos esclarece al respecto de la existencia de dos tipos de fenómenos psíquicos, patrimonio del ser humano: los anímicos (de ánima, alma) – producidos por el propio Espíritu encarnado, y los mediúmnicos (de médium, medio) – producidos por la intervención de Espíritus desencarnados – que utilizan un vehículo o instrumento humano (médium) para manifestarse. (21)

En los fenómenos anímicos, el Espíritu encarnado se desprende momentáneamente de su cuerpo físico y entra en comunicación con otros Espíritus, desencarnados o encarnados.

Durante ese desprendimiento – que puede ser más o menos duradero – el Espíritu encarnado desprendido o desdoblado tiene conciencia de lo que ocurre tanto en el plano físico como en el plano espiritual, pudiendo participar activamente de ello. (18)


Allan Kardec, en El Libro de los Espíritus, en su segunda parte, capítulo ocho, denomina los fenómenos anímicos fenómenos de emancipación del alma  porque, en esa condición, el Espíritu se revela más libre, más independiente.


Los fenómenos anímicos pueden ser fácilmente confundidos con los de naturaleza mediúmnica, por traer en sí las impresiones del medianero que los dirige. Es oportuno recordar que en todo y cualquier fenómeno mediúmnico la presencia del factor anímico es inevitable, por el hecho de valerse el comunicante espiritual de los elementos biológicos, psicológicos y culturales del médium, para elaborar y exteriorizar su mensaje (…). Se espera que la interferencia anímica no ultrapase las líneas de lo admisible,
digamos, de lo soportable (…).
(25)


En el estudio de los fenómenos psíquicos, es importante saber distinguir animismo de mistificación mediúmnica. La mistificación mediúmnica es intencional. Significa decir que no hay un Espíritu comunicante, el pseudo-médium simula, conscientemente, una comunicación mediúmnica. Esa condición representa uno de los más serios obstáculos encontrados en la práctica mediúmnica, capaces de preocupar e incluso perturbar a muchos trabajadores. (24)

La preponderancia del fenómeno anímico está bien caracterizada en dos
situaciones específicas:

a) En el inicio de la práctica mediúmnica, cuando los canales mediúmnicos
están siendo desobstruidos por los Espíritus. En esa situación, el médium principiante encuentra barreras físicas paulatinamente superables a lo largo del tiempo.

b) En las desarmonías psico-emocionales generadas por errores o crímenes
que la persona cometió en el pasado, en otras existencias. La persona inmoviliza gran coeficiente de fuerzas de su mundo emotivo, en torno de una experiencia infeliz, al punto de generar cristalización mental no superada por el choque biológico del renacimiento, en nuevo cuerpo físico. (24) Fijándose en esos recuerdos, pasa a comportarse como si estuviese aún en el pasado, que teme resucitar, actuando como si fuese un espíritu que se estuviese comunicando. (25)

Debemos, por tanto, diferenciar fenómeno anímico propiamente dicho, que es la manifestación de una facultad psíquica natural y que forma parte de las conquistas evolutivas del ser humano, de mistificación del fenómeno mediúmnico, de forma intencionada, o de la evidencia de un desequilibrio psíquico originado en acciones cometidas en el pasado, por la persona en cuestión.

Los fenómenos anímicos auténticos, verdaderos, entendidos como reveladores
de una actividad extracorpórea son variables. Estudiaremos, a continuación, los más conocidos.

1 – El sueño

El sueño es el recuerdo de lo que el Espíritu vio mientras dormía. (…) (3)

La libertad del Espíritu es juzgada por los sueños.

El Espíritu jamás está inactivo. Durante el sueño, se aflojan los lazos que lo
prenden al cuerpo y, no precisando este entonces de su presencia, él se lanza por el espacio y entra en relación más directa con los otros Espíritus. (1)

Cuando el cuerpo reposa, creedlo, el Espíritu tiene más facultades que en el
estado de vigilia. Se acuerda del pasado y algunas veces prevé el futuro. Adquiere mayor potencialidad y puede ponerse en comunicación con los demás Espíritus, en este mundo o en el otro. (2)

Estando entorpecido el cuerpo, el Espíritu trata de romper sus cadenas y de
investigar en el pasado o en el futuro. (2)

El sueño libera parcialmente al alma del cuerpo. Cuando duerme, el hombre se
halla por algún tiempo en el estado en que queda permanentemente después que muere. (2)

Los Espíritus elevados, cuando duermen, van junto a los que les son iguales o
superiores. Con estos viajan, conversan y se instruyen. Trabajan incluso en obras que se encuentran concluidas, cuando vuelven, muriendo en la Tierra, al mundo espiritual. El sueño de ellos se traduce por recuerdos agradables y felices.

Los Espíritus inferiores van, cuando duermen, a mundos inferiores a la Tierra
donde los llaman viejos afectos, o en busca de gozos quizá más bajos que de los que aquí tanto se deleitan.
(3) Sus sueños son pesados, confusos, atormentados, muchos de ellos bajo la forma de pesadillas.

2 – Sonambulismo

El sonambulismo es un estado de independencia del Espíritu, más completo que en el ensueño, estado en que sus facultades adquieren mayor amplitud. El alma tiene entonces percepciones de las que no dispone en el sueño, que es un estado de sonambulismo imperfecto.

En el sonambulismo, el Espíritu está en posesión plena de sí mismo (…). Cuando se producen los hechos del sonambulismo, es que el Espíritu, preocupado con una cosa u otra, se aplica a una acción cualquiera, para cuya práctica necesita valerse del cuerpo. Se sirve entonces de este, como se sirve de una mesa o de otro objeto material en el fenómeno de las manifestaciones físicas, o incluso como se vale de la mano del médium en las comunicaciones escritas. (9)

Los fenómenos de sonambulismo natural se producen espontáneamente y no
dependen de ninguna causa exterior conocida. Mas, en ciertas personas  dotadas de especial organización, pueden ser provocadas artificialmente, por la acción del agente magnético (hipnosis). El estado que se designa con el nombre de sonambulismo magnético sólo difiere del sonambulismo natural en que uno es provocado, mientras el otro es espontáneo.
(10)

Es importante no confundir sonambulismo, natural o provocado, con mediumnidad de sonambulismo. En el primer caso ocurre un fenómeno anímico de emancipación del alma, el Espíritu encarnado obra por sí mismo. En el segundo caso, los médiums en estado de sonambulismo, son asistidos por Espíritus. (17)

3- Telepatía

La telepatía o transmisión del pensamiento, es una facultad anímica que ocurre
entre las personas, independientemente de estar dormido o despierto. El Espíritu se comunica telepáticamente porque él no se halla encerrado en el cuerpo como en una caja; irradia para todos los lados. Puede comunicarse con otros Espíritus, incluso en estado de vigilia, aunque más difícilmente. (4)

La telepatía, es el lenguaje articulado del pensamiento, es una forma de
comunicación que da lugar a que dos personas se vean y comprendan sin precisar de las señales ostensivas del lenguaje. Se podría decir que hablan entre sí el lenguaje de los Espíritus. (5)

4 – Letargia y catalepsia

La letargia y la catalepsia derivan del mismo principio, que es la pérdida temporal de la sensibilidad y del movimiento, por una causa fisiológica aún inexplicable. Difieren una de la otra en que, en la letargia, la suspensión de las fuerzas vitales es general y da al cuerpo todas las apariencias de la muerte; en la catalepsia, queda localizada, pudiendo alcanzar una parte más o menos extensa del cuerpo, de suerte a permitir que la inteligencia se manifieste libremente, lo que la torna inconfundible con la muerte. La letargia es siempre natural; la catalepsia es a veces magnética. (8)

Alguien que estuviera bajo un estado letárgico, o incluso cataléptico, no puede
ver ni oír por los órganos físicos, no se puede comunicar con el mundo exterior. El Espíritu tiene conciencia de sí, pero no puede comunicarse. (6)

En la letargia, el cuerpo no está muerto, por cuanto hay funciones que continúan ejecutándose. Su vitalidad se encuentra en estado latente, como en la crisálida, aunque no aniquilada. Ahora, mientras el cuerpo vive, el Espíritu se halla ligado (…). Desde que el hombre aparentemente muerto, vuelve a la vida, es que no era completa la muerte. (7)

La letargia*, según la Medicina es una somnolencia patológica o estupor, sopor
mental.
La letargia puede manifestarse también en el estado de coma profundo, situación en que la persona no reacciona a ningún estímulo (luminoso, verbal, de dolor, de calor, etc.) Se observa que hasta algunos movimientos involuntarios han cesado.

La catalepsia* es entendida como una enfermedad cerebral intermitente,
caracterizada por la suspensión más o menos completa de la sensibilidad externa y de los movimientos voluntarios, y principalmente, por una extrema rigidez de los músculos.

5 – Éxtasis

El éxtasis es el estado en que la independencia del alma, con relación al cuerpo, se manifiesta de modo más sensible y se torna, en cierta forma, palpable.

En el sueño y en el sonambulismo, el Espíritu anda alrededor de los mundos
terrestres. En el éxtasis, penetra en un mundo desconocido, o de los Espíritus etéreos, con los cuales entra en comunicación, sin que, todavía, le sea lícito ultrapasar ciertos límites, porque, si los ultrapasase totalmente, se romperían los lazos que lo unen al cuerpo. Lo envuelve entonces un resplandeciente y desacostumbrado fulgor, inhibiéndolo armonías que en la Tierra se desconocen, invadiéndolo un indefinible bienestar (…).

En el estado de éxtasis, el aniquilamiento del cuerpo es casi completo. Le queda solamente, puede decirse, la vida orgánica. Se siente que el alma se halla presa únicamente por un hilo (…). (11)

6 – Bicorporeidad

En la bicorporeidad, el Espíritu se aparta del cuerpo, tornándose visible y
tangible. Mientras ocurre eso, el cuerpo permanece adormecido, viviendo la vida orgánica. (13)

Aislado del cuerpo, el Espíritu de un vivo puede, como el de un muerto, mostrarse con todas las apariencias de la realidad. Además (…) puede volverse momentáneamente tangible. Este fenómeno, conocido con el nombre de bicorporeidad, fue el que dio origen a las historias de hombres dobles, es decir, de individuos cuya simultaneidad en dos lugares diferentes se llegó a comprobar. (14)

Antonio de Pádua, padre italiano canonizado por la iglesia católica, y Eurípides
Barsanulfo, espírita minero de Sacramento, son dos grandes ejemplos de Espíritus que, cuando estaban encarnados, poseían, en grado de elevado desarrollo, ese tipo de fenómeno anímico.

7 – Doble vista o segunda vista

(…) es la facultad gracias a la cual quien la posee ve, oye y siente más allá de los límites de los sentidos humanos. Percibe lo que existe hasta donde extiende el alma su acción. Ve, por así decirlo, a través de la vista ordinaria y como por una especie de espejismo.

En el momento en que el fenómeno de la segunda vista se produce, el estado
físico del individuo se halla sensiblemente modificado. La mirada es vaga. Él mira sin ver. Toda su fisonomía refleja como una exaltación. Se observa que los órganos visuales se conservan ajenos al fenómeno, por el hecho de que la visión persiste incluso con los ojos tapados.
(12)

8 – Transfiguración

El fenómeno de la transfiguración consiste en el cambio del aspecto de un cuerpo vivo. (15) La transfiguración, en algunos casos, puede originarse por una simple contracción muscular, capaz de dar a la fisonomía una expresión diferente a la habitual, hasta el punto de tornar casi irreconocible a la persona. (16) La más bella transfiguración de la que tenemos noticia fue, sin duda, la de Jesús, en el Tabor, ocurrida en presencia de los apóstoles Pedro, Tiago y Juan. (Mateo, 17:1-9)

Según el texto evangélico, en el momento de la transfiguración, el rostro de Jesús resplandeció como el sol, sus vestiduras se tornaron blancas como la nieve. (Mateo 17:1-9) (20)

Concluyendo, los fenómenos anímicos son tan importantes como los
mediúmnicos, una vez que ambos forman parte de la estructura psíquica de la especie humana. Si es cierto afirmar que todo fenómeno mediúmnico tiene su componente anímico, es igualmente correcto decir que los fenómenos anímicos son secundados por la acción espiritual. Es difícil, por no decir imposible, establecer límites dónde comienza uno y dónde termina el otro. Debemos estar atentos para no dificultar o, hasta incluso inviabilizar la práctica mediúmnica, temerosos de las mistificaciones del contenido anímico de los mensajes mediúmnicos.

La tesis animista es respetable. Partió de investigadores concienciados y
sinceros, y nació para cohibir los probables abusos de la imaginación; entretanto, viene siendo usada cruelmente por la mayoría de nuestros colaboradores encarnados, que hacen de ella un órgano inquisitorial, cuando deberían aprovecharla como elemento educativo, en la acción fraterna. Millares de compañeros huyen del trabajo, amedrentados, retroceden ante los percances a la iniciación mediúmnica, porque el animismo se convirtió en cancerbero. Afirmaciones serias y edificantes, tornadas en opresivo sistema, impiden el paso de los candidatos al servicio por la gradación natural
del aprendizaje y de la aplicación. Se reclama de ellos precisión absoluta, olvidándose lecciones elementales de la naturaleza. Recogidos en el castillo teórico, innumerables amigos nuestros, reuniéndose para el elevado servicio de intercambio con nuestra esfera, no aceptan comúnmente a los servidores, que han de crecer y perfeccionarse con el tiempo y con el esfuerzo.
(26)

Los fenómenos mediúmnicos en sus múltiples presentaciones, en el comienzo
de los grupos humanos, mostraron su origen, prácticamente, como resultado de ampliaciones anímicas. Los pensamientos, los sueños, las lucubraciones frente a los acontecimientos externos fueron propiciando verdaderas expansiones de conciencia como procurando sintonizar con el mundo espiritual. (…)

Con la evolución de la humanidad, los fenómenos mediúmnicos se fueron
alargando y tornándose más consistentes, es decir, los fenómenos mediúmnicos, bastante confundidos con las fuentes anímicas más sensibles, se fueron volviendo más independientes y cada vez más depurados (…). Así, el médium, con el tiempo, sabrá perfectamente evaluar, en sus más íntimas sensaciones, las oscilaciones entre los fenómenos anímicos y los mediúmnicos (…).
(20)

* Diccionario Médico BLAKISTON. EDICIÓN Andrei. San Pablo.

FEDERACIÓN ESPÍRITA BRASILEÑA

CURSO DE ESTUDIO Y EDUCACIÓN DE LA MEDIUMNIDAD
PROGRAMA I Módulo Nº. 2
1ª Parte: Fundamentación Espírita: Introducción al Estudio de la Mediumnidad.
Guía 6: Los fenómenos anímicos

Rostro encuadrado por otros 2 difuminados

Los Fenómenos Anímicos

La Doctrina Espírita nos esclarece al respecto de la existencia de dos tipos de fenómenos psíquicos, patrimonio del ser humano: los anímicos (de ánima, alma) – producidos por el propio Espíritu encarnado, y los mediúmnicos (de médium, medio) – producidos por la intervención de Espíritus desencarnados – que utilizan un vehículo o instrumento humano (médium) para manifestarse." data-share-imageurl="">