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El Papel de la Mente y el Periespíritu en los Fenómenos Mediúmnicos-EEM

EL PAPEL DE LA MENTE Y EL PERIESPÍRITU EN LOS FENÓMENOS MEDIÚMNICOS

OBJETIVOS ESPECÍFICOS:

  • Identificar el papel de la mente y del periespíritu en las reuniones mediúmnicas.

En el módulo anterior tuvimos la oportunidad de estudiar las nociones básicas sobre Espíritu, fluidos y periespíritu, necesarias para el entendimiento de la práctica mediúmnica. A continuación, vamos a analizar, por etapas, el papel que desempeña la mente y el periespíritu, en la ocasión de una comunicación mediúmnica." data-share-imageurl="">

Autor: 
Javier Serrate
Fecha: 
Martes, 16 Octubre, 2018
Imagen: 
2 cabezas humanas unidas por un flujo de energía

EL PAPEL DE LA MENTE Y EL PERIESPÍRITU EN LOS FENÓMENOS MEDIÚMNICOS

OBJETIVOS ESPECÍFICOS:

  • Identificar el papel de la mente y del periespíritu en las reuniones mediúmnicas.

En el módulo anterior tuvimos la oportunidad de estudiar las nociones básicas sobre Espíritu, fluidos y periespíritu, necesarias para el entendimiento de la práctica mediúmnica. A continuación, vamos a analizar, por etapas, el papel que desempeña la mente y el periespíritu, en la ocasión de una comunicación mediúmnica.

1. EL PAPEL DE LA MENTE

Sabemos que la mente se halla en la base de todas las manifestaciones mediúmnicas, cualquiera que sean las características en que se expresen. (...) Reflejamos las imágenes que nos rodean y enviamos en la dirección de los otros las imágenes que creamos. Y, como no podemos huir al imperativo de la atracción, solamente reflejaremos la claridad y la belleza si instalamos la belleza y la claridad en el espejo de nuestra vida íntima. (27)

Si el hombre pudiese contemplar con sus propios ojos las corrientes de pensamiento, reconocería de pronto, que todos vivimos en régimen de comunión, según los principios de la afinidad.

La asociación está en todas las cosas, preside todos los acontecimientos y comanda la existencia de todos los seres. (28)

En el plano de la Vida Mayor, vemos los soles cargando los mundos en la inmensidad, en virtud de la interacción electromagnética de las fuerzas universales.

También en la vida común, el alma entra en resonancia con las corrientes mentales en que respiran las almas que se le asemejan.

Es que sintiendo, mentalizando, hablando o actuando, sintonizamos con las emociones e ideas de todas las personas, encarnadas o desencarnadas, de nuestra faja de simpatía. (29)

Pensando, conversando o trabajando, la fuerza de nuestras ideas, palabras y actos, alcanzan en un momento, un potencial tantas veces mayor cuantas sean las personas encarnadas o no que concuerden con nosotros. (...) (30)

Es de esa forma que pueden ocurrir las comunicaciones mediúmnicas entre el Espíritu desencarnado o comunicante y el encarnado o médium. Podemos afirmar que el intercambio mediúmnico es el resultante de una percepción ocurrida más allá de la materia (percepción extra-sensorial), seguida de una sintonía, donde se captan las emociones y las ideas del desencarnado.

Es importante entender que la percepción, la sintonía y la captación referidas más arriba, se hacen por intermedio de las corrientes ondulatorias del pensamiento. En verdad, la Tierra, con todo lo que contiene, está sumergida en un inmenso mar de ondas. Ondas luminosas, sonoras, caloríficas y mentales.

Una frase que emitimos o un instrumento que vibra crean ondas sonoras.

Enchufemos el calentador y esparciremos ondas caloríferas.

Encendamos la lámpara y exteriorizaremos ondas luminosas.

Hagamos funcionar el receptor radiofónico y encontraremos ondas eléctricas. (24)

Manipulemos un horno de microondas; entretengámonos con un programa de televisión o hagamos una llamada telefónica internacional y esparciremos ondas electromagnéticas.

En resumen, todo movimiento, toda agitación se realiza por la emisión de ondas, a través de los innumerables y diversos cuerpos de la naturaleza. (27)

Las ondas son evaluadas según la longitud en que se expresan, dependiendo esa longitud del emisor en que se verifica la agitación (agitación entendida aquí como el foco propagador de la onda, que produce la vibración).

Una fina vara tocando las aguas de un lago provocará ondas pequeñas, mientras que un tronco de madera, arrojado al depósito líquido, trazará ondas mayores.

Un contrabajo las lanzará muy largas.

Un flautín las hará más cortas.

Las ondas u oscilaciones electromagnéticas son siempre de la misma sustancia, diferenciándose, sin embargo, en la pauta de su longitud o distancia (...). (25) Así, las ondas pueden ser clasificadas en largas, medias, cortas y ultra-cortas.

Una onda sería, entonces, una oscilación o vibración que camina de un lado para otro, una vez que nada existe en la naturaleza que sea absolutamente inmóvil. (25) Onda es, pues, la vibración que camina. (23) A su vez, toda onda emitida es hecha en una frecuencia de tiempo, es decir, la frecuencia establece el número de emisiones o vibraciones que son ejecutadas en un segundo. Cuanto mayor sea la frecuencia de nuestras ondas mentales, mayores serán las probabilidades de alcanzar nuestro pensamiento las regiones elevadas de la vida.

En nuestro día a día, cuando deseamos ardientemente una cosa, no nos la quitamos de la cabeza. Eso significa que, si pensamos constantemente en algo, estaremos estableciendo una frecuencia elevada de emisiones mentales por segundo.

Es importante, por tanto, que vigilemos nuestros pensamientos, dirigiéndolos para realizaciones nobles.

Si nuestro constante pensamiento es algo constructivo, los resultados serán positivos. Si, por el contrario, nuestra idea fija se traduce en ondas de bajo tenor vibratorio, al final habrá sufrimiento. El monoideismo es una situación de desequilibrio psíquico, en que la persona no piensa en nada más, fijando el pensamiento en una sola idea. Eso genera desequilibrio, porque la criatura se abstrae de la realidad donde está inserta.

Es importante recordar que, independientemente del tenor de nuestras emanaciones mentales, siempre nos estaremos asociando a las corrientes de pensamiento de otras personas, estén ellas encarnadas o en el plano espiritual.

Nuestras ondas mentales pueden ser clasificadas según su longitud o radio de acción. El ser humano, al pensar, emite ondas mentales que caracterizan su grado evolutivo: ondas más largas, de pequeño alcance, por cierto resultantes de las preocupaciones o actividades triviales; ondas medias, dirigidas para intereses menos inmediatistas; ondas cortas, de frecuencia elevada, para asuntos espirituales nobles, y ondas súper-ultra-cortas, en que se expresan las legiones angélicas. (25) (26)

Vamos a relacionar lo que acabamos de considerar con la práctica mediúmnica.

1)      La mente del Espíritu emite ondas mentales (ideas), que podrá captarlas el cerebro del médium y transmitirlas a los componentes de la reunión mediúmnica bajo la forma de palabras escritas o verbales o, también, imágenes de videncia. Se ve que el cerebro del médium tiene acción bivalente o bipolar: capta y transmite ondas mentales de sí mismo y de otros Espíritus.

2)      Captado el pensamiento del Espíritu comunicante por el médium, se inicia la comunicación mediúmnica propiamente dicha, debido a la sintonía entre ambos. El proceso de esa comunicación puede sufrir interferencias de las ondas mentales de los integrantes encarnados del grupo mediúmnico; del propio médium; de los trabajadores del equipo espiritual y del Espíritu comunicante.

3)      Si los pensamientos de los trabajadores encarnados son armónicos, es decir, si el equipo se mantiene unido a la comunicación del Espíritu, ayudando mentalmente al médium, al dialogador y al propio Espíritu comunicante, el trabajo de atendimiento al Espíritu sufriente fluye con tranquilidad. Si, mientras tanto, el pensamiento del equipo de los encarnados y el de los médiums vagan dispersivamente de forma indisciplinada, la desarmonía se establece, siendo imposible la manifestación mediúmnica de los Espíritus o, si esta ocurre, será distorsionada, incoherente o confusa.

3)Así, todos los componentes del grupo mediúmnico deben vigilar sus emisiones mentales, durante el trabajo de intercambio espiritual, para que se realicen las

3)comunicaciones previstas por los orientadores espirituales.

2. EL PAPEL DEL PERIESPÍRITU

Como sabemos, los Espíritus encarnados y desencarnados tienen un cuerpo fluido, al que se da el nombre de periespíritu. Su sustancia se extrae del fluido universal o cósmico, que lo forma y alimenta (...).

El periespíritu es más o menos etéreo, conforme a los mundos y el grado de depuración del Espíritu. En los mundos y en los Espíritus inferiores, es de naturaleza más grosera y se aproxima mucho a la materia bruta. (17)

Durante la encarnación, el Espíritu conserva (también) su periespíritu, siendo el cuerpo apenas un segundo envoltorio más grosero, más resistente, apropiado a los fenómenos a que tiene que prestarse y del cual el Espíritu se despoja por ocasión de la muerte.

El periespíritu sirve de intermediario al Espíritu y al cuerpo. Es el órgano de transmisión de todas las sensaciones. Relativamente a las que vienen del exterior, se puede decir que el cuerpo recibe la impresión; el periespíritu la transmite y el Espíritu, que es el ser sensible e inteligente, la recibe. Cuando el hecho es iniciativa del Espíritu, puede decirse que el Espíritu quiere, el periespíritu transmite y el cuerpo ejecuta. (18)

El periespíritu no se halla encerrado en los límites del cuerpo como en una caja. Por su naturaleza fluida, es expansible, irradia hacia el exterior y forma, alrededor del cuerpo, una especie de atmósfera que el pensamiento y la fuerza de la voluntad pueden dilatar más o menos. De ahí se sigue que hay personas que, sin estar en contacto corporal, pueden hallarse en contacto por sus periespíritus e intercambiar, no obstante, impresiones y, algunas veces, pensamientos, por medio de la intuición. (19)

Siendo uno de los elementos constitutivos del hombre, el periespíritu desempeña un importante papel en todos los fenómenos psicológicos y, hasta cierto punto, en los fenómenos fisiológicos y patológicos (...). (20)

Por medio del periespíritu, los Espíritus actúan sobre la materia inerte y producen los diversos fenómenos mediúmnicos. (...) No hay, pues, motivo de espanto cuando, con esa mecánica, los Espíritus producen ciertos efectos físicos, tales como golpes y ruidos de toda especie; levantamiento, transporte o lanzamiento de objetos (...). (21)

Actuando sobre la materia, los Espíritus pueden manifestarse de muchas maneras diferentes: por efectos físicos, como los ruidos y el movimiento de objetos; por la transmisión del pensamiento, por la visión, por la audición, por la palabra, por el tacto, por la escritura, por el dibujo, por la música, etc. En una palabra, por todos los medios que sirvan para ponerlos en comunicación con los hombres. (17) A continuación citaremos la acción del periespíritu en las comunicaciones mediúmnicas.

2.1 EL PAPEL DEL PERIESPÍRITU EN LAS MANIFESTACIONES MEDIÚMNICAS.

Un Espíritu produce el movimiento de un cuerpo sólido combinando una parte del fluido cósmico universal con el fluido que emite el médium, propio para aquél efecto. (1)

El Espíritu San Luis esclarece:

Cuando una mesa se mueve bajo nuestras manos, el Espíritu aspira en el fluido universal lo que le es necesario para darle una vida ficticia. Preparada la mesa, el Espíritu la atrae y mueve bajo la influencia del fluido que de sí mismo desprende, por efecto de su voluntad. Cuando quiere poner en movimiento una masa por demás pesada para sus fuerzas, llama en su auxilio a otros Espíritus, cuyas condiciones sean idénticas a las suyas. En virtud de su naturaleza etérea, el Espíritu, propiamente dicho, no puede actuar sobre la materia grosera, sin intermediario, es decir, sin el elemento que lo une a la materia. Ese elemento, que constituye lo que llamáis periespíritu, os da la clave de todos los fenómenos espíritas de orden material (...). (2)

Los Espíritus que provocan las manifestaciones físicas son siempre Espíritus inferiores, que aún no se desprendieron enteramente de toda la influencia material. (3)

Ya se explicó que la densidad del periespíritu, si así se puede decir, varía de acuerdo con el estado de los mundos. Parece que también varía, en un mismo mundo, de individuo a individuo. En los Espíritus moralmente adelantados, es más sutil y se aproxima al de los Espíritus elevados; en los Espíritus inferiores, por el contrario, se aproxima al de la materia (...). Esta grosería del periespíritu, dándole más afinidad con la materia, torna a los Espíritus inferiores más aptos para las manifestaciones físicas (…) (4)

San Luis nos explica también que es necesario que haya una combinación de los fluidos mediúmnicos con los espirituales, en ese género de manifestación.

(...) El propio fluido del médium (fluido vital) se combina con el fluido universal que el Espíritu acumula. Es necesaria la unión de esos dos fluidos, es decir, del fluido animalizado (del médium) y del fluido universal para dar vida a la mesa, quede entendido que esa vida es sólo momentánea, que se extingue con la acción y, a veces, antes de que ésta haya concluido, tan pronto como la cantidad de fluido disponible deja de ser suficiente para animarla. (5)

En los fenómenos de transporte - otra modalidad de fenómenos de efectos físicos - está encajada una intención benévola del Espíritu que lo produce, por la naturaleza de los objetos, casi siempre graciosos, de que él se sirve y por la manera suave, delicada incluso, por qué son traídos. (...) Son casi siempre flores, frutos, golosinas, joyas, etc. (6) Kardec esclarece lo siguiente respecto al fenómeno.

Quien desea tener fenómeno de este orden necesita tener consigo médiums a los que llamaré - sensitivos, es decir, dotados en el más alto grado de las facultades mediúmnicas de expansión y penetrabilidad, porque el sistema nervioso fácilmente excitable de tales médiums les permite, por medio de ciertas vibraciones, proyectar abundantemente a su alrededor, el fluido animalizado (fluido vital, ectoplasmático) que les es propio. (7)

En efecto, es necesario que entre el Espíritu y el médium influenciado exista cierta afinidad y cierta analogía; en resumen: cierta semejanza capaz de permitir que la parte expansible del fluido periespiritico (...) del encarnado se mezcle, se una, se combine con el del Espíritu que quiera hacer un transporte. Esta fusión debe ser tal, que la fuerza resultante de ella se vuelva, por decir así, una (...). (8)

El fenómeno de transporte presenta una particularidad notable, es que algunos médiums sólo lo obtienen en estado de sonambulismo, lo que fácilmente se explica. En el sonámbulo hay un desprendimiento natural, una especie de aislamiento del Espíritu y del periespíritu, que debe facilitar la combinación de los fluidos necesarios. (9)

Se percibe, pues, por qué el fenómeno de transporte aún es una rareza.

Ernesto Bozzano, en el libro “Fenómenos de Transporte”, estudia con cuidado ésta manifestación mediúmnica.

2.2 EL PAPEL DEL PERIESPÍRITU EN LAS MANIFESTACIONES VISUALES

La explicación de cómo un Espíritu se vuelve visible, reside en las propiedades del periespíritu, que puede sufrir diversas modificaciones, al género de Espíritu. (10)

En el estado material en que nos encontramos, es decir, de reencarnación, sólo podemos ver a un Espíritu o este se hace visible a nuestra visión mediúmnica por medio de nuestros respectivos periespíritus. (11)

Los Espíritus de la Codificación nos esclarecen que el periespíritu es la envoltura intermediaria, por medio de la cual el Espíritu desencarnado actúa sobre nuestros sentidos. Bajo esa envoltura es que aparecen, a veces, con una forma humana o con otra cualquiera, sea en los sueños, sea en el estado de vigilia, en plena luz así como en la oscuridad. (11)

En los fenómenos visuales no hay una condensación de los fluidos periespirituales, como ocurre en los fenómenos físicos de modo general. La combinación de los fluidos del médium con los del Espíritu presenta una disposición especial – sin analogía para nosotros encarnados - necesaria a la percepción mediúmnica. (11)

Todas las personas pueden ver a los Espíritus durante el sueño; en el estado de vigilia depende, no obstante, de la organización física que les permite mayor o menor expansión periespiritual y combinación con el periespíritu del desencarnado. (13)

2.3 EL PAPEL DEL PERIESPÍRITU EN LA BICORPORIEDAD (BILOCACIÓN) Y EN LA TRANSFIGURACIÓN

Estos dos fenómenos son variedades de las manifestaciones visuales. (...) Se basan ambos en el principio de que todo lo que quedó dicho, de las propiedades del periespíritu tras la muerte, se aplica al periespíritu de los vivos (encarnados). (14)

Como el Espíritu encarnado tiene envoltura periespirítica, puede provocar el fenómeno de bilocación, dejando el cuerpo durmiendo, mientras se disloca en el espacio, volviéndose visible y tangible en otro lugar, distante del cuerpo físico. (15)

La transfiguración está unida, igualmente, a las propiedades del periespíritu, que permite al médium modificar su apariencia o fisonomía bajo la actuación de una Entidad comunicante. (16)

2.4 EL PAPEL DEL PERIESPÍRITU EN LAS MANIFESTACIONES DE EFECTOS INTELECTUALES

En esta categoría, el periespíritu ocupa el papel de intermediario de las ideas y del proceso de elaboración mental existente entre el Espíritu comunicante y el médium. La unión mayor, entre las dos entidades, es en el plano mental. La expresión de las ideas, el tenor del mensaje, con todo, son manifestaciones vía periespíritu.

El periespíritu del médium transmite a los circunstantes de una reunión mediúmnica el pensamiento del Espíritu comunicante, sus sentimientos y su estado emocional, de alegría o de tristeza, de dolor o de paz, de desarmonía o de desequilibrio.

FUENTES DE CONSULTAS

  1. KARDEC, Allan. De la Teoría de las Manifestaciones Físicas. El Libro de los Médiums. Trad. De Guillón Ribeiro. 62. ed. Río de Janeiro: FEB, 1996. Cap. IV, item 74, preg. I a VIII, p. 93.
  2. _ preg. IX, p. 93.
  3. _ preg. XI, p. 94.
  4. _ preg. XII, p. 94-95.
  5. _ preg. XIV, p. 95.
  6. _ De las Manifestaciones Físicas. Cap. VI, ítem 96, p. 119.
  7. _ Ítem 98, p. 120.
  8. _ p. 121.
  9. _ Ítem 99, p. 124.
  10. _ De las Manifestaciones Visuales. Ítem 100, preg. 21, p. 136.
  11. _ preg. 22, p. 136.
  12. _ preg. 23, p. 136-137.
  13. _ preg. 26, p. 137.
  14. _ De la Bicorporeidad y de la Transfiguración. Cap. VII, Ítem 114, p. 152.
  15. _ Ítem 118, p. 156.
  16. _ Ítem 123, p. 160-161.
  17. _ El periespíritu como principio de las manifestaciones. Obras Póstumas. Trad. De Guillón Ribeiro. 29. ed. Río de Janeiro: FEB, 1999. Primera Parte, ítem 9, p. 44-45.
  18. _ Ítem 10, p. 45.
  19. _ Ítem 11, p. 45.
  20. _ Ítem 12, p. 45.
  21. _ Ítem 13, p. 46.
  22. _ Ítem 14, p. 46.
  23. PASTORINO, Carlos Torres. Onda. Corriente. Técnica de la Mediumnidad. Río deJaneiro: SABIDURIA, 1970, p. 12.
  24. XAVIER, Francisco Cándido y VIEIRA, Waldo. Agitación y Ondas. Mecanismos de la Mediumnidad. Por el Espíritu André Luiz. 15. ed. Río de Janeiro: FEB, 1997, p. 21-22.
  25. _ p. 22.
  26. _ p. 22-26.
  27. _ Estudiando la Mediumnidad. En los Dominios de la Mediumnidad. Por el Espíritu André Luiz. 24. ed. Río de Janeiro: FEB, 1997, p. 39-40.
  28. _ Asociación. Pensamiento y Vida. Por el Espíritu Emmanuel. 7. ed. Río de Janeiro: FEB, 1997, p. 18-19.
  29. _ p. 40.
  30. _ p. 42-43.

FEDERACIÓN ESPÍRITA BRASILEÑA

CURSO DE ESTUDIO Y EDUCACIÓN DE LA MEDIUMNIDAD

PROGRAMA I; Módulo N° 3;

1ª Parte: Fundamentación Espírita: La Práctica Mediúmnica. Clase 2.

 

 

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