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Obsesión: el obsesor, el obsesado y el proceso de obsesión - EEM

Autor: 
J. Rodríguez
08.01.19
Mujer agobiada por pensamientos negativos

Concepto de obsesión

Obsesión es el (...) dominio que algunos Espíritus ejercen sobre ciertas personas. Siempre es practicada por los Espíritus inferiores que procuran dominar. Los buenos spíritus no nos coaccionan. Aconsejan, combaten la influencia de los malos y, si no les escuchan, se retiran. Los malos, por el contrario, se aferran a aquellos a quienes pueden hacer sus presas. Si llegan a dominar a alguno, se identifican con el Espíritu de éste y lo conducen como su fuera un verdadero niño. (2)

Generalmente, es un disturbio espiritual de largo curso, (...) con graves consecuencias, en forma de distonías mentales, emocionales y desequilibrios fisiológicos. (3)

En los casos más graves, (...) la obsesión es una enfermedad espiritual de erradicación lenta y difícil, pues dependen más del encarnado perseguido que del desencarnado perseguidor. (7)

¿Quién es el obsesor?

Obsesor – del latín obsesore – es aquél que causa la obsesión, que importuna (...). No es un ser extraño a nosotros. Por el contrario. Es alguien que gozó de nuestra convivencia, a veces con estrechos lazos afectivos. (15)

El Espíritu perseguidor, generalmente llamado obsesor, en verdad es alguien víctima de su propia aflicción. Ex-transeúnte del vehículo somático, experimentó la presión de circunstancias que lo tornaron rebelde, haciendo que guardase en los recesos del alma las aflicciones acumuladas, de las que no consiguió liberarse ni siquiera después del deceso celular. Sin dudas, víctima de sí mismo, de su propia negligencia y de la falta de vigilancia, transfirió la responsabilidad de su desgracia a otra persona que, por cualquier circunstancia, interfirió seguramente, en forma negativa, en la mecánica de sus malogros. (...) (4)

Hay obsesores que no poseen vínculos cármicos con el encarnado y que, no obstante, pueden causarle grandes trastornos. Son Espíritus moralmente inferiores, que actúan por lo general (...) preferentemente en los propios paisajes invisibles, en torno de entidades desencarnadas poco moralizadas, pero también pudiendo interferir en la vida de los encarnados, perjudicándolos y hasta conduciéndolos a estados alucinantes o incluso al estado de obsesión, por el simple placer de practicar el mal, divirtiéndose. (9)

Tipos de obsesores

a) Obsesores que no tienen intención de hacer mal

Hay obsesores que (...) no son totalmente malos, es preciso que se diga. Como nadie es absolutamente malo. Antes son enfermos del alma. Poseen simientes de bondad, recursos positivos que están adormecidos. (...) No todo obsesor tiene conciencia del mal que está practicando. Existen aquellos que actúan por amor, por celos, pensando ayudar o queriendo sólo quedar junto al ser querido. (16) Son más bien personas perturbadas en términos afectivos. Aman egoístamente; exigen, igualmente, exclusividad en las relaciones afectivas. Otras veces, aman a alguien de forma pervertida con excesivo apego.

Es una madre o un padre fuertemente vinculados a un hijo, entorpeciendo su voluntad, restringiéndolo al campo de su actuación. No quieren compartirlo con nadie. Es un esposo o una esposa celosos, que desconfían de todo, que mantienen el control del cónyuge, haciéndolo prisionero en las garras de su inseguridad.

Esas son las principales características del obsesor no precisamente vinculado al mal, pero sí vinculado al egoísmo, a los celos y al sentimiento de posesión.

b) Obsesores vinculados al mal

Obsesores sí, los hay, transitoriamente, que se entregan a la fascinación de la maldad de que se hacen cultores, enceguecidos y alucinados por las tormentosas desesperaciones que se permitieron fomentar y que los retienen en las consecuencias de una prolongada locura (...) – verdugo impiadoso de sí mismo – pues todo mal siempre termina por hacer infeliz a aquél que le rinde culto servil. Tales Entidades – que oportunamente son sorprendidas por las sutiles imposiciones de la Ley Divina – gobiernan reductos de sombra y de vicios, con sede en las Regiones Tenebrosas de la Erraticidad Inferior, desde donde se extienden en dirección de muchos antros de sufrimiento y perturbación en la Tierra, alcanzando también, muchas veces, las mentes ociosas, a los Espíritus endurecidos o pertinaces, rebeldes, (...) y a través de ese comercio dan inicio a procesos muy graves de obsesión de largo curso. (...) (5)

Tales obsesores son (...) adeptos de la rebeldía y de la desesperación. (...) Son pobres desequilibrados que intentan inducir todas las situaciones a la desarmonía en que viven. (21) Ellos se organizan en falanges cuyos integrantes presentan, en el periespíritu, aspectos (...) disformes, grotescos, extravagantes, y cuyas configuraciones y acciones parecerían fruto de pesadillas de aquellos que no se afinan con las dulzuras de la Espiritualidad.

Nos provocan, nos seducen, nos aterrorizan, creando mil fantasmagorías que a las pobres víctimas les parecerán alucinaciones diabólicas, sirviéndose de ellas, también, como juguetes para realizar sus caprichos, maldades y hasta obscenidades. Comúnmente, los suicidas se quejan de tales falanges, cuyo asalto les agrava, en el abismo de males hacia el que los arrojó al suicidio, o su insoportable suplicio. (10)

¿Quién es el Obsesado?

Obsesado – Obseso: Importunado, atormentado, perseguido. Individuo que se cree atormentado o perseguido por el Demonio (...). Obsesados – todos nosotros lo fuimos o aún lo somos. (14)

Debemos considerar que el obsesado es siempre el responsable de las influencias recibidas del obsesor, sea por débitos actuales o de encarnaciones anteriores. (6)

Tipos de obsesados

a) Psicópatas amorales

Son Espíritus endeudados, que contrajeron débitos pesados en existencias anteriores, y que después de una permanencia más o menos prolongada en las regiones espirituales de sombras y de dolor, volverán a la reencarnación, cuando se muestren inclinados a la recuperación de los valores morales en sí mismos.

Transportados nuevamente a la cuna, comúnmente entre aquellos que lo indujeron a la caída, cuando no son objeto de amorosa ternura por parte de los corazones que por ellos renuncian a la inmediata felicidad en las Esferas Superiores, son resguardados en el seno del hogar.

Con todo, renacen en el cuerpo carnal espiritualmente unidos a las líneas inferiores de las cuales provienen, asimilando fácilmente el influjo envilecido.

Reaparecen, de ese modo, en la arena física. Pero generalmente, cuando no se muestran retrasados mentales, desde la infancia, son perfectamente clasificados entre los psicópatas amorales, según el concepto de la “moral insanity” (moral insana), vulgarizado por los ingleses, demostrando una manifiesta perversidad, en la cual se rebelan constantemente brutalizados y agresivos, petulantes y pérfidos, indiferentes a cualquier noción de la dignidad y de la honra, continuamente dispuestos a sumergirse en la criminalidad y el vicio. (20)

b) Enfermos mentales

Reconocemos, con las enseñanzas de la Doctrina Espírita, que todos aquellos portadores de esquizofrenias, psicopatologías variadas, dentro de un proceso cádmico, son Entidades normalmente vinculadas a graves débitos, a deudas de delitos sociales, y conforme nos hallamos dentro de ese cuadro de compromisos, esas psicopatologías de múltiple denominación, asumen una intensidad mayor o menor. (…)

En los casos de epilepsias, todo nos lleva a pensar que las Entidades creadoras, aproximándose directamente al deudor, o por medio del pensamiento, promueven como un despertar de la culpa, y él entonces, se sumerge en el llamado trance epiléptico. (8)

En la (...) retaguardia de los desequilibrio mentales, sean de la ideación o de la afectividad, de la atención y de la memoria, tanto cuanto detrás de enfermedades psíquicas clásicas, como por ejemplo, las esquizofrenias y las parafrenias, las oligofrenias y la paranoia, las psicosis y neurosis de múltiple expresión, permanecen las perturbaciones de la individualidad extraviada del camino que las Leyes Divinas le señalan para evolucionar moralmente. (19)

c) Psicópatas absténicos y abúlicos

Aquellos Espíritus relativamente corregidos en las escuelas de rehabilitación de la Espiritualidad, que se desarrollan en el ambiente humano, encuadrados entre los psicópatas absténicos y abúlicos, fanáticos e hipertímicos, o identificables como representantes de varias enfermedades y delirios psíquicos, inclusive aberraciones sexuales diversas. (20)

Las características predominantes de estos obsesados, son la irresponsabilidad y la flaqueza delante de la vida. En ellos, el sentido de la honra o del deber, es prácticamente nulo. No saben o no consiguen tomar una decisión, revelando una terrible flaqueza moral.

El proceso obsesivo

El proceso obsesivo no se instala de inmediato: es gradual, de acuerdo con el grado o la intensidad de la obsesión, que Kardec clasifica en simple, fascinación y subyugación, objeto de estudio en la próxima guía.

Al principio, el Espíritu perseguidor localiza en su víctima (...) las condiciones y las defensas desguarnecidas, valiéndose de todo eso el obsesor para instalar su onda mental en la mente de la persona seleccionada. La interferencia se produce por un proceso análogo como ocurre en la radio, cuando una emisora clandestina utiliza determinada frecuencia (...), perjudicando la transmisión. (12)

El paso siguiente es la acción persistente del obsesor para que se establezca la sintonía mental, entre él y el perseguido. Comienza a enviar (...) sus pensamientos, con una repetición constante, hipnótica, a la mente de la víctima que, incauta, sin vigilancia, los asimila y los refleja, dejándose dominar por las ideas intrusas. (13)

Además de la acción hipnótica, está también el envolvimiento fluídico, que debilita al perseguidor, favoreciendo así, la acción del obsesor.

El Espíritu perseguidor (...) actúa exteriormente, con la ayuda (por intermedio) de su periespíritu, que él identifica con el del encarnado, quedando éste finalmente enlazado por una especie de tela y constreñido a proceder contra su voluntad. (1)

El obsesor no da tregua al obsesado. Por acción propia y de otros Espíritus que son igualmente dominados por él, mantiene una acción persistente junto al objeto de su perseguido. Durante el sueño, sobre todo, actúa con más intensidad.

La persona (...) se deja dominar por un enemigo invisible, durante el sueño. Se afina con el carácter de éste y recibe sus órdenes o sugerencias, tal como el sonámbulo las órdenes de su magnetizador. Al despertar, reproduce más tarde, en los hechos de su vida práctica, las órdenes entonces recibidas, las cuales podrán llevarlo hasta incluso al crimen y al suicidio. Sería prudente que la oración y la vigilancia sean practicadas con asiduidad, particularmente antes del sueño corpóreo, con el fin de proteger al médium contra ese terrible peligro, ya que eso le va a permitir una armonización de su mente con las fuerzas del Bien, lo que evitará el desastre. (11)

En otras ocasiones, los obsesores actúan sobre los perseguidos (…) aprisionando su imaginación con formas mentales monstruosas, produciendo perturbaciones que podemos clasificar como “infecciones fluídicas” y que determinan el colapso cerebral con arrasadora locura.

Y también muchos otros, inmovilizados en las pasiones egoístas de ese o aquél tenor, descansan en pesado monoideismo cerca de los encarnados, de cuya presencia no se sienten capaces de apartarse.

Algunos, como los ectoparásitos temporales, proceden a semejanza de los mosquitos, absorbiendo las emanaciones vitales de los encarnados que con ellos se armonizan, aquí y allí; muchos otros, cuales endoparásitos conscientes, después de buscar los puntos vulnerables de sus víctimas, segregan sobre ellas determinados productos entroncados al psiquismo del Espíritu, y que podemos denominar simpatinas y aglutininas mentales, productos esos que, modifican la esencia de los propios pensamientos. (...) (17)

En los procesos obsesivos más pesados, en los que el obsesado ya no tiene dominio de sí mismo, tornándose evidentes los disturbios psíquicos y físicos, los obsesores más distanciados del bien se valen de los llamados ovoides para que la persecución sea más inflexible.

Esos Espíritus endurecidos implantan, si así podemos expresarnos, los ovoides en la estructura periespiritual del encarnado, en puntos estratégicos (médula, centros de fuerza, etc.) para establecer un mayor control.

Los ovoides son entidades humanas desencarnadas que perdieron la forma anatómica del periespíritu, característica de la especie humana. El periespíritu de tales criaturas, sufre una especie de transustanciación, adquiriendo una morfología anómala, de esferas oscuras, poco mayores que un cráneo humano. Algunas de esas entidades presentan movimientos propios, actuando como si fuesen grandes amebas. Otras, entre tantos, se mantienen en reposo, aparentemente inertes. (18)

Algunas condiciones espirituales favorecen la ovoidización, como en el estado de profundo desequilibrio espiritual, traducido por sentimientos de venganza y de odio o por perversión moral.

El proceso de ovoidización – transformación del periespíritu del desencarnado en ovoide – será motivo de estudios posteriores en el Programa II de éste Curso.

Glosario

Aberraciones sexuales: Desvíos, perturbaciones o anomalías que una persona presenta en el campo sexual. Tara. Perversión moral.

Antros: Cavernas, grutas, cuevas profundas y oscuras. Abismos. Recintos oscuros y profundos.

Aglutininas: Que juntan, que agregan. En el cuerpo físico representan un tipo de anticuerpo que produce aglomerados en la sustancia extraña que invadió el organismo, facilitando así, las defensas orgánicas.

Delirios psíquicos: Trastorno grave del estado mental, generalmente de instalación brusca, caracterizados por desorientación, confusión, distorsión de sensaciones, temores, etc.

Epilepsia: Trastorno cerebral, caracterizado por una descarga de neuronas (del neuronio, es decir, de la célula nerviosa), exagerada, manifestada por episodios de disfunción motora, sensorial o psíquica, acompañada o no de inconsciencia o movimientos convulsivos.

Esquizofrenia: Grupo de trastornos psicológicos que comienzan a menudo después de la adolescencia, caracterizado por alteraciones mentales en la formación de conceptos, con mala interpretación de la realidad, asociado a perturbaciones afectivas, de conducta e intelectuales. La persona tiende a huir de la realidad.

Fanático: Persona que presenta perversión y exceso de sentimiento religioso. Celo absurdamente excesivo respecto a cualquier asunto. Algunas veces puede caracterizar el inicio de una enfermedad mental.

Hipertímicos: Persona que revela una sensibilidad excesiva, con humor patológicamente lábil o con estabilidad emocional acentuada. Emotividad excesiva.

Neurosis: (Psiquiatría) una de las principales categorías de desajustes emocionales, clasificados de acuerdo con el síntoma, aunque no haya desorganización evidente de la personalidad en relación a la realidad exterior, pero puede haber cierto comprometimiento de la ideación y del raciocinio.

Oligofrenia: Deficiencia mental.

Parafrenia: Paranoia. Esquizofrenia.

Paranoia: Forma rara de psicosis paranóide, caracterizada por la instalación lenta de un sistema complejo, internamente lógico, de alucinaciones persecutorias (es decir, persecuciones) o de grandeza, basado a menudo, en la falsa inte rpretación de un fenómeno real. El enfermo generalmente se considera superior y dotado de dones incomparables o incluso divinos.

Psicópata: El individuo que entra continuamente en conflicto con la conducta ajena, con la ley y con las costumbres.

Psicópata abúlico: El individua moralmente irresponsable que perdió la capacidad de tomar decisiones.

Psicópata amoral: El individuo moralmente irresponsable que actúa así por desconocer los principios de la moral.

Psicópata asténico: El individuo moralmente irresponsable y débil (astenia = flaqueza, pérdida o ausencia de la fuerza).

Psicopatología: Ramo de la ciencia que estudia los procesos mentales, especialmente cuando se manifiestan por alteraciones cognitivas preceptúales e intelectuales, durante la evolución de desórdenes mentales.

Psicosis: Trastorno mental caracterizado por desintegración de la personalidad, en conflicto con la realidad.

Personalidad: la totalidad de los trazos y de los tipos habituales de conducta del individuo, conforme impresionan los demás. Cualidades físicas y mentales (psicológicas) peculiares al individuo y con connotaciones sociales.

Simpatina: Se refiere a la simpatía, es decir, a la relación mutua entre seres más o menos distantes, por medio de la cual la alteración en uno, ejerce un efecto sobre el otro. La palabra simpatina parece ser un neologismo, creado por André Luiz, para evidencias la acción mental de un Espíritu sobre el otro, cuando están en sintonía espiritual.

Fuentes de consulta

1. KARDEC, Allan. Obsesión y Posesión. La Génesis. Trad. de Guillón Ribeiro. 37. ed. Río de Janeiro: FEB, 1996. Cap. XIV, ítem 47, p. 306.

2. ______ De la Obsesión. El Libro de los Médiums. Trad. de Guillón Ribeiro. 68. ed. Río de Janeiro: FEB, 2001. Cap. XXIII, ítem 237, p. 306-307.

3. FRANCO, Divaldo Pereira. Estudios Espíritas. Por el Espíritu Juana de Ángelis. 6. ed. Río de Janeiro: FEB, 1995, p. 143.

4. ______ El Obsesor. Cadenas Rotas. Por el Espíritu Manuel Filomeno de Miranda. 10. ed. Salvador (BA): Librería Alborada, 1995, p. 17.

5. ______ p. 19.

6. ______ El Obsesado. Intercambio Mediúmnico. Por el Espíritu Juan Cleofás. Salvador (BA): Librería Alborada, 1996, p. 20.

7. ______ Las Obsesiones. Candelero Espírita. Por el Espíritu Juana de Ángelis. 6. ed. Río de Janeiro: FEB, 1996, p. 124.

8. FRANCO, Divaldo Pereira. Y TEIXEIRA, J. Raúl. Escollos de la Mediumnidad. Directrices de Seguridad. 3. ed. Río de Janeiro: FRATER, 1990. Preg. 96, p. 86.

9. PEREIRA, Ivonne A. Mistificadores – Obsesores. Indagando lo Invisible. 7. ed. Río de Janeiro: FEB, 1987, p. 104.

10. ______ p. 106.

11. ______ p. 179.

12. SHUBERT, Suely Caldas. El Proceso Obsesivo. Obsesión/Desobsesión. 14. ed. Río de Janeiro: FEB, 2000, p. 50.

13. ______ p. 51.

14. ______ El Obsesado, p. 61.

15. ______ ¿Quién es el Obsesor? P. 67.

16. ______ p. 70.

17. XAVIER, Francisco Cándido y VIEIRA, Waldo. Infecciones Fluídicas. Evolución en Dos Mundos. Por el Espíritu André Luiz. 18. ed. Río de Janeiro: FEB, 1999. Cap. XV, p. 116.

18. XAVIER, Francisco Cándido. Observaciones y novedades. Liberación. Por el Espíritu André Luiz. 22. ed. Río de Janeiro: FEB, 2000. Cap. VI, p. 84.

19. XAVIER, Francisco Cándido y VIEIRA, Waldo. Perturbaciones Morales. Mecanismos de la Mediumnidad. Por el Espíritu André Luiz. 16. ed. Río de Janeiro: FEB, 1998. Cap. XXIV, p. 170.

20. ______ p. 172.173.

21. XAVIER, Francisco Cándido. Tiniebla y sufrimiento. Obreros de la Vida Eterna. Por el Espíritu André Luiz. 26. ed. Río de Janeiro: FEB, 2001. Cap. VIII, p. 117.

 

Niños Espirituales

“Porque cualquiera que aún se alimenta de

leche, no está experimentando en la palabra de

la justicia, porque es un niño.” – Pablo.

(HEBREOS, 5:13).

En la apreciación de los compañeros de lucha, que integran nuestra área de trabajo diario, es útil que no haya choques cuando, inesperadamente, surgieran fallos y flaquezas. Antes de emitir cualquier juicio, es conveniente conocer el quilate de los valores espirituales en examen.

Jamás prescindamos de la comprensión ante los que se desvían del camino recto. El camino recorrido por el hombre experimentado está lleno de criaturas de esa naturaleza. Dios cerca los pasos del sabio con las expresiones de la ignorancia, con el fin de que la sombra reciba luz y para que esa misma luz sea glorificada. En ese intercambio sustancialmente divino, el ignorante aprende y el sabio crece.

Los discípulos de buena voluntad necesitan de la sincera actitud de observación y tolerancia. Es natural que se regocijen con el alimento rico y sustancioso con que les es dado nutrir el alma; mientras tanto, no desprecien a otros hermanos, cuyo organismo espiritual aún no tolera sino la leche simple de los primeros conocimientos.

Toda criatura es frágil y nadie debe condenarla por eso.

Si tu mente puede realizar un vuelo más alto, no te olvides de los que quedaron en el nido donde naciste y donde estuviste por largo tiempo, completando el plumaje. Delante de tus ojos deslumbrados, se abre el infinito. Ellos estarán contigo un día, pero porque la unión integral se esté atrasando, no los abandones al acaso ni les niegues la leche que aman y que aún necesitan.

 

 

XAVIER, Francisco Cándido. Camino, Verdad y Vida. Por el Espíritu Emmanuel. 17. ed. Río de Janeiro: FEB, 1997. Lección 51, p. 117-118.

 

Federación Espírita Brasileña

Estudio y Educación de la Mediumnidad

Prog. I; Mod. 4; Guía 4