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Obsesión: tipos y grados. Mediumnidad y locura - EEM

Autor: 
J. Serrano
22.01.19
Mujer agobiada por pensamientos negativos

OBJETIVOS ESPECÍFICOS

  • Clasificar la obsesión según los tipos y los grados.

  • Hacer un breve análisis de los tipos y de los grados de la obsesión.

  • Explicar por qué la mediumnidad no produce locura.

TIPOS DE OBSESIÓN

La obsesión tiene varios tipos o formas de expresión, en cuyos límites no siempre es posible establecer una línea divisoria.

Analizaremos los tipos más expresivos.

  1. Obsesión de encarnado a encarnado

Existe gran número de personas que obsesan a otras personas. Están entre nosotros. Se caracterizan por la capacidad que tienen en dominar mentalmente a aquellos que eligen como víctimas.

Este dominio se enmascara con los nombres de celos, envidia, pasión, deseos de poder, orgullo, odio, y muchas veces se ejerce de manera tan sutil, que el dominado se cree extremadamente amado. Hasta incluso protegido. (25)

Esas obsesiones se producen por cuenta de un amor que se torna tirano, demasiado posesivo, dificultando y sofocando la libertad del otro. (24)

Es, por ejemplo, el marido que limita la libertad de la esposa, manteniéndola bajo el yugo de su voluntad; es la mujer que tiraniza al compañero, esclavizándolo a sus caprichos; son los padres que se creen con el derecho de gobernar a los hijos, cercenándoles toda clase de iniciativa; son aquellos que, en nombre de la amistad, influencian al otro, cambiándoles el modo de pensar, ejerciendo siempre la voluntad más fuerte, el dominio sobre la que se presenta más pasiva. (26)

Ciertos pactos, como suicidios u homicidios, que revelan pasiones inferiores y esclavizantes, también pueden caracterizan ese tipo de obsesión. (24)

  1. Obsesión de desencarnado a desencarnado

Son Espíritus que obsesan a otros Espíritus. Desencarnados que dominan a otros desencarnados, son expresiones de un mismo drama que se desarrolla tanto en la Tierra como en el Plano Espiritual inferior. (27)

(...) Espíritus endeudados y comprometidos entre sí, a través de asociaciones tenebrosas de idéntico padrón vibratorio, se reúnen en ciertas regiones del Espacio, obedeciendo a la sintonía y a la ley de atracción, formando hordas que vagan sin destino o se fijan temporalmente en ciudades, colonias, núcleos de sombras y tinieblas. Tales núcleos tienen dirigentes que se proclaman jueces que juzgan y que se atribuyen la tarea de distribuir justicia a los Espíritus igualmente culpables y también dedicados al mal, o endurecidos por la rebeldía y por la incredulidad. (28)

La acción obsesiva manifestada entre desencarnados está claramente explicada, por lo menos, en dos obras espíritas de actualidad.

En la obra Liberación – psicografiada por Francisco Cándido Xavier y dictada por el Espíritu André Luiz – tenemos la oportunidad de conocer la historia de Gregorio, ex-sacerdote católico que, actuando como poderoso dirigente de las tinieblas, se auto-titulaba juez y mandatario mayor de gobierno establecido en una extraña ciudad en lasregiones inferiores del Plano Espiritual. (34)

Gregorio comandaba con puño de hierro una vasta región habitada por Espíritus que presentaban las más variadas expresiones de distanciamiento del bien, sobre todo los denominados jueces. Estos tenían conocimiento de acciones practicadas por Espíritus desequilibrados, las analizaban y emitían sentencias condenatorias, manteniendo a tales Espíritus subyugados. (33)

En otra obra espírita titulada En los Bastidores de la Obsesión – psicografiada por Divaldo Pereira Franco y dictada por el Espíritu Manuel Filomeno de Miranda – encontramos el relato de acciones producidas por otro poderoso obsesor – el doctor Teofrastus – que comandaba falanges de Espíritus obsesados bajo su dominio, contra los Espíritus encarnados. (24)

La historia de éste infeliz dirigente de las tinieblas – insigne mago griego, cuando vivía en la Tierra, residente en Francia, y quemado por la Inquisición hacia el año 1470, en Rouen, después de una persecución despiadada y nefasta (24) – se resume en su incapacidad de perdonar a aquellos que lo persiguieron, dejándose dominar por un doloroso sentimiento de venganza. (24)

  1. Obsesión de encarnado a desencarnado

Expresiones de amor egoísta y posesivo por parte de los que aún están en la carne, redundan en fijación mental de aquellos que desencarnan, reteniéndolos a las reminiscencias terrestres. Esas emisiones mentales constantes, de dolor, rebeldía, remordimiento y desequilibrio terminan por imantar al recién desencarnado a los que quedaron en la Tierra, sin permitirle alcanzar el equilibrio del que carece para enfrentar la nueva situación.

El inconformismo y la desesperación provinentes por la pérdida de un ser querido, pueden transformarse en obsesión que lo irán afligiendo y atormentando.

Idéntico proceso se verifica cuando el sentimiento que domina al encarnado es el del odio, el de la rebeldía, etc. (29)

Las peleas y los desentendimientos en las disputas de herencias entre herederos, factores generadores de amarguras, pueden atraer al Espíritu desencarnado directamente relacionado con el problema, afligiéndolo de tal forma que no consigue desligarse de los familiares. (29) (30)

La disconformidad por el retorno al plano espiritual de un ser querido, la nostalgia inconsolable y la tristeza profunda tras los funerales, son otros factores de fijación, capaces de mantener prisionero al desencarnado.

  1. Obsesión de desencarnado a encarnado

Siendo la más conocida, se caracteriza por el dominio de un desencarnado sobre alguien que vive en el plano físico.

Las causas pueden ser varias. Citaremos algunas de ellas.

Amores exacerbados, odios incoercibles, dominación absoluta, fanatismo injustificable, avaricia incontrolable, morbidez celosa, abusos del derecho como de la fuerza, mala distribución de valores y recursos financieros adquisición indigna de la posesión transitoria, pasiones políticas y guerras, ganancia en relación a los bienes perecibles, orgullo y presunción, egoísmo en sus múltiples facetas, son las fuentes generadoras de ese funesto destructor de hombres, que no cesa de arrojarlos en los despeñaderos de la locura, de las enfermedades portadoras de síndromes desconocidos y perturbadores del suicidio directo o indirecto. (11)

  1. Obsesión recíproca

(...) Así como las almas afines que practican el bien, cultivan la convivencia amiga y fraterna (...) bajo otro aspecto, las criaturas se buscan para enriquecerse con las vibraciones que permutan y en las cuales se complacen. (…) Esa característica de reciprocidad, se transforma en una verdadera simbiosis, cuando dos seres pasan a vivir en un régimen de comunión de pensamientos y vibraciones. Esto ocurre incluso hasta con los encarnados que se unen a través del amor desequilibrado, manteniendo una relación enervante.

Son las pasiones avasalladoras que vuelven a los seres totalmente ciegos a cualquier otro acontecimiento o intereses, cerrándose ambos en un egoísmo de a dos, altamente perturbador. Esas relaciones, generalmente, terminan en tragedias si uno de los integrantes modifica su comportamiento en relación al otro. (31)

  1. Auto-obsesión

(...) a menudo se atribuyen a los Espíritus maldades de las que ellos son inocentes. Algunos estados enfermizos y ciertas aberraciones que se lanzan en contra de una causa oculta, derivan del Espíritu del propio individuo (...). No es raro que el hombre no sea el obsesor de sí mismo. (7)

(...) es incalculable el número de personas que visitan los consultorios, quejándose de los más diversos males – para los cuales no existen medicamentos eficaces – y que son típicamente portadores de una auto-obsesión. Son cultivadores de “molestias fantasmas”. Viven ensimismados, preocupándose en exceso con la propia salud (...), descubriendo síntomas, dramatizando las cosas del día a día, sufriendo por anticipación situaciones que jamás llegarán a realizarse, flagelándose con los celos, la envidia, el egoísmo, el orgullo, el despotismo y transformándose en enfermos imaginarios, víctimas de sí mismos, atormentados por sí mismos. (32)

Estudiados los tipos de la obsesión, pasaremos a sus grados.

GRADOS DE LA OBSESIÓN

La obsesión presenta diversos caracteres, que es preciso distinguir y que resultan del grado de constreñimiento y de la naturaleza de los efectos que produce. La palabra obsesión es, en cierto modo, un término genérico, por el cual se designa ésta especie de fenómeno, cuyas principales variedades son: la obsesión simple, la fascinación y la subyugación. (3)

  1. Obsesión simple

La obsesión simple se produce cuando un Espíritu malévolo se impone a un médium, se inmiscuye contra su voluntad en las comunicaciones que él recibe o le impide comunicarse con otros Espíritus y se presenta en lugar de los que son evocados.

Nadie está obsesado por el simple hecho de ser engañado por un Espíritu mentiroso. El mejor médium se halla expuesto a eso, sobre todo, en el comienzo, cuando aún le falta la experiencia necesaria, del mismo modo que, entre los hombres, los más honestos pueden ser engañados por bellacos. Se puede, pues, ser engañado sin estar obsesado. La obsesión consiste en la tenacidad de un Espíritu del cual no consigues desembarazarse la persona sobre la cual él actúa.

En la obsesión simple, el médium sabe muy bien que es presa de un Espíritu mentiroso y éste no se disfraza; de ninguna forma disimula sus malas intenciones y su propósito de contrariar (...).

Pueden incluirse en ésta categoría los casos de obsesión física, es decir, la que consiste en las manifestaciones ruidosas y obstinadas de algunos Espíritus, que hacen que se oigan, espontáneamente, golpes y otros ruidos. (4)

La obsesión simple es parasitosis común en casi todas las criaturas, debido a la natural interrelación psíquica vigente en todas partes del Universo.

Teniéndose en cuenta la infinita variedad de las posiciones vibratorias en que se demoran los hombres, estos sufren tanto cuanto influyen en tales fajas, sintonizando por proceso normal, con los otros comensales allí situados. (12)

Cuando las criaturas, bajo el yugo de la obsesión simple, duermen, se encuentran con sus afines – encarnados o no – con los cuales se identifican, recibiendo más amplia carga de falsas necesidades (...).

Cuando despiertan, traen la mente atribulada, lenta, bajo un incómodo cansancio físico y psíquico, encontrando dificultad para fijar los compromisos y lecciones edificantes de la vida. (13)

En la obsesión simple, siempre hay una idea fija que conduce al intercambio mental con otros Espíritus afines. (13)

Surgen, como efecto natural, los síndromes de la inquietud: las desconfianzas, los estados de inseguridad personal, las enfermedades de poca importancia, los fracasos en torno del obsesado que aumenta las angustias, dando lugar a las incertidumbres y a una más amplia perturbación interior. (13)

En ese período se pueden percibir los estereotipos de la obsesión, que fácilmente se revelan por las actitudes inusitadas, por el comportamiento ambivalente – equilibrio y distonia, depresión y excitación – alienando a la criatura. (14)

  1. Fascinación

La fascinación tiene consecuencias mucho más graves. Es una ilusión producida por la acción directa del Espíritu sobre el pensamiento del médium y que, en cierta forma, le paraliza el raciocinio. (...) El médium fascinado no cree que lo estén engañando: el Espíritu tiene el arte de inspirarle una confianza ciega, que le impide ver el embuste (...), aún cuando ese absurdo salte a la vista de toda la gente (...). Sería un error creer que a ese género de obsesión sólo están sujetas las personas sencillas, ignorantes y faltas de sentido. De ella no están exentos ni los hombres de más espíritu ni los más instruidos (...).

Se comprende fácilmente toda la diferencia que existe entre la obsesión simple y la fascinación (...). En la primera, el Espíritu que se aferra a la persona no pasa de ser un inoportuno por su tenacidad y de quien aquella se impacienta por desligarse. En la segunda, la cosa es más diversa. Para llegar a tales fines, es preciso que el Espíritu diestro, astuto y profundamente hipócrita, porque no puede producir el cambio y lograr ser acogido, sino por medio de la máscara que se pone y por un falso aspecto de virtud (...). Por eso mismo, lo que más teme el fascinador son a las personas que ven claro. De ahí que casi siempre su táctica sea la de inspirar a su intérprete el alejamiento de todo aquél que pueda abrirle los ojos. (5)

A medida que el campo mental de la víctima cede espacio, ésta asimila no sólo la inducción telepática, sino también las actitudes y formas de ser de su huésped.

En ese lapso de tiempo, la persona pierde la noción del ridículo y de las medidas habituales que caracterizan el discernimiento, acatando sugerencias que incorporan, aceptando inspiraciones como directrices que para todos son disparates y que para ella son perfectamente lógicas. (15)

La fascinación, por eso mismo, se produce por la indolencia moral y mental del paciente y por la exacerbación de sus valores negativos, que son hábilmente incitados por su antagonista espiritual. (16)

  1. Subyugación

Subyugación es una constricción que paraliza la voluntad de aquél que la sufre y lo hace actuar en contra de su voluntad. En una palabra: el paciente queda bajo un verdadero yugo. (6)

En el panel de las obsesiones, a medida que se agrava el cuadro de la interferencia, la voluntad del hospedero pierde los contactos del comando personal, en proporción directa a la que el invasor va asumiendo el gobierno.

Es más grave cuando se trata de un Espíritu más lúcido, técnica e intelectualmente, que se enseñorea de los centros cerebrales con la imposición de una determinación bien concentrada con los móviles que persigue, manipulando con habilidad los dispositivos mentales y físicos del alienado.

De ese modo, la subyugación puede ser física, psíquica y simultáneamente fisio-psíquica.

La primera, no implica una pérdida de la lucidez intelectual, por cuanto la acción se produce directamente sobre los centros motores, obligando al individuo, a pesar de negarse a la obediencia, a ceder a la violencia que lo oprime. En éste caso, pueden irrumpir las enfermedades orgánicas, por crearse condiciones celulares propicias para la contaminación por virus y bacterias (...) o perturbarse el anabolismo o el catabolismo (...).

En el segundo caso, el paciente va siendo dominado mentalmente, cayendo en un estado de pasividad, generalmente bajo tortura emocional, llegando a perder por completo la lucidez (...). Pierde temporal o definitivamente durante su actual encarnación el área de la conciencia, sin poder expresarse con libertad. (...)

Finalmente, se enseñorea simultáneamente de los centros del comando motor y domina físicamente a la víctima, que queda inerte, subyugada, cometiendo atrocidades en su nombre. (17)

La subyugación puede ser también denominada posesión, ya que existe un dominio más severo del obsesor sobre el obsesado.

Si en la obsesión el desencarnado actúa exteriormente, con la ayuda de su periespíritu, en la posesión él se sustituye, por así decir, al Espíritu encarnado; toma su cuerpo como domicilio, sin que éste, entre tanto, sea abandonado por su dueño. (...) (1)

Actuando así, el Espíritu desencarnado obliga al encarnado a ver, a hablar y a actuar, al mismo tiempo que lo sobrecarga de problemas físicos y morales.

Oyendo el mensaje de carácter telepático, transmitido por la mente libre (desencarnado), comienza por acceder a la llamada que le llega, transformándose, por fin, en diálogos en los cuales se deja vencer por la persistencia del tenaz vengador.

Yuxtaponiéndose sutilmente cerebro a cerebro, mente a mente, voluntad dominante sobre voluntad que se deja dominar, órgano a órgano, a través del periespíritu por el cual se identifica con el encarnado, a cada cesión hecha por el hospedero, más coercitiva se hace la presencia del huésped, que se transforma en un parásito insidioso, (...) y la simbiosis se hace más complicada en la que el poder de la fijación de la voluntad dominadora consigue extinguir la lucidez del dominado, que se deja apagar. (...) (23)

LA LOCURA Y LA OBSESIÓN

Todas las grandes preocupaciones del Espíritu pueden ocasionar la locura. (…) La locura proviene de un cierto estado patológico del cerebro, instrumento del pensamiento. Estando el instrumento desorganizado, el pensamiento queda alterado.

La locura es, pues, un efecto consecutivo, cuya primera causa es una predisposición orgánica, que torna al cerebro más o menos accesible a ciertas impresiones. (...) (8)

Ese hecho es tan real que encontramos personas que desarrollan gran actividad mental y no por eso presentan síntomas de locura. Otras, no obstante, al influjo de la menor excitación nerviosa, presentan señales de perturbación mental.

Existiendo una predisposición para la locura, ésta toma el carácter de preocupación principal, y entonces se torna en idea fija; ésta idea podrá ser la de los Espíritus, de un individuo que de ellos se haya ocupado, como podrá ser la de Dios, de los ángeles, del diablo, de la fortuna, del poder, de una ciencia, de la maternidad, de un sistema político o social. Es probable que un loco religioso se hubiese vuelto un loco espírita, si el Espiritismo fuese su preocupación dominante. (9)

Cuando el Espíritu es encaminado a la reencarnación trae, en forma de “matrices” vigorosas en el periespíritu, lo que necesita para su evolución. Entonces se imprimen tales bases en los tejidos en formación de la estructura material de que se vale para las pruebas y expiaciones necesarias. Si se vuelve hacia el bien y adquiere títulos de valor moral, desarticula las condiciones que le son impuestas para el sufrimiento y restablece la armonía en los centros psicosomáticos, que entonces pasan a generar nuevas vibraciones aglutinantes de equilibrio y se fijarán en el cuerpo físico en forma de salud, de paz y de júbilo (...). Si, todavía, por indiferencia o placer, transita en la frivolidad o se encuentra adormecido en la indolencia, en el momento propicio despierta automáticamente el mecanismo de advertencia, desorganizándose la salud y surgiendo, por sintonía psíquica (...) enfermedades psíquicas de variada naturaleza. (18)

Otras veces, como los recursos traídos en la encarnación, en forma de energía vitalizadota, no fueron renovados o, por el contrario, fueron gastados en excesos, estallan las reservas y, por la caída vibratoria que arroja al negligente en otra faja de la evolución, la sintonía con Entidades viciadas, perseguidoras y perversas se hace más fácil, dando inicio a los prolongados procesos obsesivos. En el caso de otras enfermedades mentales, la distonia que tiene inicio desde el principio de la reencarnación, va poco a poco desgastando los depósitos de fuerzas específicas y predisponiéndolo para la crisis que da inicio a la neurosis, a la psicosis o a las múltiples formas de desequilibrio que pasa a sufrir, en el corredor cruel y estrecho de la locura. (18)

Cuando la locura se prolonga, es que el propio Espíritu encarnado posee los requisitos que le facilitan la manifestación. La predisposición a éste o a aquél estado le es inherente, y los factores externos, que la hacen irrumpir, como los traumatismos morales de varias nomenclaturas, los complejos así como los reajustes ya se encuentran en germen, en la constitución fisiológica o psicológica del individuo, con el fin de que el cumplimiento del deber, en toda su plenitud, se haga impostergable. Hay, sin duda, otras y más complejas causas de la locura, todas, no obstante, englobadas en las leyes de causa y efecto. (18)

Es muy diáfana la línea divisoria entre la salud y el desequilibrio mental.

Se transita de un lado a otro con relativa facilidad, sin que haya, inicialmente, un cambio expresivo en el comportamiento de la criatura.

Una ligera excitación, alguna circunstancia depresiva, una ansiedad o un momento de amargura, la escasez de recursos financieros, el impedimento social, la ausencia de un trabajo digno, entre muchos otros factores, pueden llevar al hombre a cambiarse a otra faja de salud mental, alienándose temporalmente, y luego pudiendo retornar a la posición regular, la de la sanidad. (21)

En síntesis, podemos relacionar los siguientes factores como predisponentes a la locura:

  1. Ley de Causa y Efecto.

  2. Obsesión. (21)

  3. Culto excesivo al sexo; violencia, exageraciones; dependencias de vicios de cualquier naturaleza. (22)

  4. Pesimismo; envidia; amargura; celos; desconfianzas de todas clases. (22)

  5. Patogenias, en razón de enfermedades graves de la hereditariedad; de disturbios glandulares y secuelas de otras innumerables enfermedades. (22)

Profundizando en el estudio de la etiopatogenia de la locura, ya no se puede descartar más las incidencias de la obsesión, o el predominio ejercido por los Espíritus desencarnados sobre los hombres. (...)

Teniéndose en cuenta el estado actual del crecimiento moral de la Tierra y de aquellos que la habitan, el intercambio entre las mentes que se encuentran en la misma faja de intereses es mucho mayor de lo que el observador menos cuidadoso y menos preparado puede imaginar.

Atrayéndose por los gustos y por las aspiraciones, vinculándose mediante afectos enfermizos, sustentando lazos de desequilibrio producido por el odio, marcados por las pasiones inferiores, ejercen constricción mental y, a veces, física en aquellos que les conceden las respuestas equivalentes, resultando variadísimas alienaciones de naturaleza obsesiva. (19)

Ese es el panorama de la locura y de la obsesión.

Tanto la locura como la obsesión, cada vez más, y ahora con carácter epidemiológico, se hace necesario, más generalizado y urgente, un mayor conocimiento de la terapia desobsesiva, desde que la psiquiatría se encuentra en las hábiles manos de los profesionales sinceramente interesados en estancarla. (20)

MEDIUMNIDAD Y LOCURA

La práctica mediúmnica no produce locura como suponen algunas personas que desconocen las enseñanzas espíritas. (...) La mediumnidad no produce la locura, cuando ésta no exista ya en germen; no obstante, existiendo éste, el buen sentido radica en utilizar la cautela bajo todos los puntos de vista, por tanto, cualquier perturbación puede ser perjudicial. (2)

Debemos, no obstante, analizar que la práctica mediúmnica puede ofrecer peligros a las personas imprudentes, que no tienen preparación doctrinaria y no poseen cierto equilibrio moral, necesarios para neutralizar las influencias obsesivas.

Esos peligros, entre tanto, han sido muy exagerados. En todas las cosas hay precauciones a adoptar. La Física, la Química y la Medicina exigen también prolongados estudios, y el ignorante que pretendiese manipular sustancias químicas, explosivos o tóxicos, pondría en riesgo la salud y la propia vida.

No hay una sola cosa que no sea buena o mala, según el uso que hagamos de ella. Es siempre injusto resaltar el lado malo de las prácticas espíritas, sin señalar los beneficios que de ellas resultan y que sobrepujan considerablemente los abusos y las decepciones. (10)

* * *

GLOSARIO

Anabolismo: Es el metabolismo de síntesis o constructivo, es decir, transformación del material nutritivo en materia viva, compleja, que será asimilada por el organismo.

Catabolismo: Desintegración de compuestos (sustancias complejas), por el organismo, separándose lo que le es útil y lo que será excretado.

Complejos: (Psicoanálisis) representa un grupo de ideas asociadas, con fuerte tonalidad emocional, transferido por la mente consciente para el inconsciente y que influencia a la personalidad. Por ejemplo: en el complejo de inferioridad, la persona siente temores y sentimientos inconscientes y reprimidos, de incapacidad o de falta de adecuación, física o social o ambas. Ese estado puede llevar a la timidez o a la agresividad.

Epidemiológico: Estado ampliado de una enfermedad. Epidemiología: ciencia que estudia la distribución y la circunstancia de una enfermedad.

Etiopatogenia: Causa y evolución (desarrollo, desenvolvimiento) de una enfermedad o lesión.

Hordas: Tribus nómadas, salvajes, que viven en los campos, en las florestas, etc. Pueden ser, también, bandos indisciplinados, fuera de la ley.

Insidioso: Que surge gradualmente o casi imperceptiblemente, como una enfermedad cuya instalación es gradual o de difícil diagnóstico en su inicio.

Parasitosis: Se llama infestación o infección producida por parásitos. Parásito: ser que vive sobre o en el interior de otro ser, denominado hospedero, del cual obtiene alimento durante toda o parte de su existencia. Infestación: presencia de parásitos animales en la superficie del cuerpo (por ejemplo: el piojo causa infestación). Infección: invasión – y las consecuencias de ésta invasión - de un hospedero por microorganismos (bacterias, hongos, virus, etc.).

Simbiosis: Asociado, más o menos íntima, entre organismos, (seres) de especies diferentes, con beneficio mutuo.

Secuela: Anomalía consecuente de una molestia, de la cual deriva directa o indirectamente. Complicación de una molestia.

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FUENTES DE CONSULTA

1. KARDEC, Allan. Obsesiones y Posesiones. La Génesis. Trad. de Guillón Ribeiro. 37. ed. Río de Janeiro: FEB, 1996. Cap. XIV, ítem 47, p. 306

2. ______ De los Inconvenientes y de los Peligros de la Mediumnidad. El Libro de los Médiums. Trad. de Guillón Ribeiro. 66. ed. Río de Janeiro: FEB, 2000. Cap. XVIII, ítem 221, p. 265.

3. ______ De la Obsesión. Cap. XXIII, ítem 237, p. 306-307.

4. ______ Ítem 238, p. 307.

5. ______ Ítem 239, p. 307-308.

6. ______ Ítem 240, p. 309.

7. ______ De la Obsesión y de la Posesión. Obras Póstumas. 29. ed. Río de Janeiro: FEB, 1999. primera parte, ítem 58, p. 72.

8. ______ El obsesado. Qué es el Espiritismo. 42. ed. Río de Janeiro: FEB, 2000. Cap. I, p. 111-112.

9. ______ p. 112.

10. DENIS, León. Grandezas y miserias de la mediumnidad. En lo Invisible. Trad. De Leopoldo Cirne. 7. ed. Río de Janeiro: FEB, 1973. Tercera parte, cap. XXII, p. 339.

11. FRANCO, Divaldo Pereira. Obsesión. Estudios Espíritas. Por el Espíritu Juana de Ángelis. 6. ed. Río de Janeiro: FEB, 1995, p. 142.

12. ______ Análisis de las obsesiones. En las Fronteras de la Locura. Por el Espíritu Manuel Filomeno de Miranda. Salvador (BA): Alborada, 1982, p. 11.

13. ______ p. 12.

14. ______ p. 13.

15. ______ p. 14.

16. ______ p. 15.

17. ______ p. 15-16.

18. ______ El obsesor. Cadenas Rotas. Por el Espíritu Manuel Filomeno de Miranda. 3. ed. Salvador (BA): Alborada, 1974, p. 21-22.

19. ______ Locura y obsesión. Locura y Obsesión. Por el Espíritu Manuel Filomeno de Miranda. 8. ed. Río de Janeiro: FEB, 1998, p. 11.

20. ______ p. 15.

21. ______ En las Fronteras de la locura. En las Fronteras de la Locura. Por el Espíritu Manuel Filomeno de Miranda. Salvador (BA): Alborada, 1982, p. 1.

22. ______ p. 2.

23. ______Examinando la obsesión. En los Bastidores de la Obsesión. Por el Espíritu Manuel Filomeno de Miranda. 9. ed. Río de Janeiro: FEB, 1999, p. 31.

24. ______ Técnica de obsesión, p. 83-84.

25. SCHUBERT, Suely Caldas. Las varias expresiones de un mismo problema. Obsesión/Desobsesión. 14. ed. Río de Janeiro: FEB, 2000, p. 34-35.

26. ______ p. 35.

27. ______ p. 36.

28. ______p. 36-37.

29. ______ De encarnado a encarnado. P. 37.

30. ______ De desencarnado a encarnado, p. 38.

31. ______ Obsesión recíproca, p. 39.

32. ______ Auto-obsesión, p. 40-41.

33. XAVIER, Francisco Cándido. En una ciudad extraña. Liberación. Por el Espíritu André Luiz. 22. ed. Río de Janeiro: FEB, 2000. Cap. IV, p. 52-64.

34. ______ Inesperada intercesión, cap. VIII, p. 101.

Federación Espírita Brasileña
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Prog. I; Mod. 4; Guía 5