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Periespíritu y Principio Vital - EEM

el libro de los médiums

PERIESPÍRITU Y PRINCIPIO VITAL

ESTUDIO Y EDUCACIÓN DE LA MEDIUMNIDAD

Prog. 1; Mod. 2; Guía 2

Objetivos Específicos:

  • Relacionar las principales características, propiedades y funciones del periespíritu." data-share-imageurl="">
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Martes, 26 Junio, 2018 - 19:00
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el libro de los médiums

PERIESPÍRITU Y PRINCIPIO VITAL

ESTUDIO Y EDUCACIÓN DE LA MEDIUMNIDAD

Prog. 1; Mod. 2; Guía 2

Objetivos Específicos:

  • Relacionar las principales características, propiedades y funciones del periespíritu.
  • Explicar la importancia del periespíritu en las comunicaciones mediúmnicas.

El estudio del periespíritu representa uno de los temas más importantes para la comprensión de los fenómenos mediúmnicos.

Los siguientes ítems tienen por objeto una mejor comprensión de ciertas características y propiedades de ese elemento de unión entre el Espíritu y el cuerpo fisico.

periespíritu 1. CARACTERÍSTICAS GENERALES DEL PERIESPÍRITU

  • El periespíritu y el cuerpo físico tienen su origen en el fluido cósmico universal.

El periespíritu, o cuerpo espiritual de los Espíritus (encarnados o desencarnados), es uno de los más importantes productos del fluido cósmico; es una condensación de ese fluido en torno de un foco de inteligencia o alma (...). El cuerpo carnal tiene su principio de origen en ese mismo fluido condensado y transformado en materia tangible. (7)

En el periespíritu, la transformación molecular actúa diferentemente, por cuanto el fluido conserva su imponderabilidad y sus cualidades etéreas. El cuerpo peri-espiritual y el cuerpo carnal tienen pues origen en el mismo elemento primitivo; ambos son materia, aunque en dos estados diferentes. (7)

  • El periespíritu es el envoltorio del Espíritu, siendo de naturaleza semimaterial.

Para que el Espíritu pueda actuar en el mundo espiritual, en la categoría de desencarnado, o en el mundo físico, como encarnado, le es indispensable revestirse de un envoltorio intermediario, de naturaleza fluida. (5)

(...) Ese envoltorio es semimaterial, es decir, pertenece a la materia por su origen y a la espiritualidad por su naturaleza etérea. Como toda materia, él es extraído del fluido cósmico universal que, en esa circunstancia, sufre modificación especial. Ese envoltorio, denominado periespíritu, hace de un ser abstracto, el Espíritu, un ser concreto, definido, comprensible por el pensamiento. Se torna apto para actuar sobre la materia tangible. (5)

  • ¿Cómo se procesa la unión del periespíritu al cuerpo físico del encarnado?

Cuando el Espíritu tiene que encarnar en un cuerpo humano en vías de formación, un lazo fluido, que no es más que una expansión de su periespíritu, lo une al germen (o cigoto) que lo atrae por una fuerza irresistible, desde el momento de la concepción. A medida que el germen (o cigoto, en lenguaje actual) se desenvuelve, el lazo se acorta. Bajo la influencia del principio vito-material del germen, el periespíritu, que posee ciertas propiedades de la materia, se une, molécula a molécula, al cuerpo en formación, donde puede decirse que el Espíritu, por intermedio de su periespíritu, se enraíza, en cierta manera, en ese germen, como una planta en la tierra. Cuando el germen llega a su pleno desarrollo, es decir, feto, se completa la unión, nace entonces el ser ala vida exterior. (6)

En el proceso de renacimiento, es oportuno recordar que el útero representa un vaso anímico de elevado poder magnético o un molde vivo destinado a la fundición y refundición de las formas, al soplo creador de la Bondad Divina que, en todas partes, nos ofrece recursos al desenvolvimiento para la Sabiduría y para el Amor. Ese vaso atrae al alma sedienta de renacimiento y que le es afín, reproduciéndole el cuerpo denso, en el tiempo y en el espacio, como la tierra engulle la simiente para donarle nueva germinación, en consonancia con los principios que encierra. (19)

  • ¿Cómo ocurre el desligamiento del periespíritu en la desencarnación?

Por ocasión de la muerte, el periespíritu se desprende más o menos lentamente del cuerpo. (11)

Por un efecto contrario, la unión del periespíritu y de la materia carnal, que se efectuara bajo la influencia del principio vital del germen, cesa, desde que ese principio deja de actuar, como consecuencia de la desorganización del cuerpo (...). Entonces, el periespíritu se desprende, molécula a molécula, conforme se uniera, y al Espíritu le es restituida la libertad.  Así, no es la partida del Espíritu la que causa la muerte del cuerpo; esta es la que determina la partida del Espíritu. (6)

  • Elementos constitutivos del periespíritu

(...) el Espíritu extrae su periespíritu, es decir, él forma ese envoltorio de los fluidos ambientales. Resulta de ahí que los elementos constitutivos del periespíritu naturalmente varían conforme los mundos. (8)

Algunos Espíritus hay cuyo envoltorio, si bien etéreo e imponderable con relación a la materia tangible, también es por demás pesado, si así nos podemos expresar, con relación al mundo espiritual, para no permitir que ellos salgan del medio que les es propio. En esa categoría se deben incluir aquellos cuyo periespíritu es tan grosero, que ellos lo confunden con el cuerpo carnal, razón por la cual continúan creyéndose vivos. Esos Espíritus, cuyo número es grande, permanecen en la superficie de la Tierra, como los encarnados, creyéndose entregados a sus ocupaciones terrenas.

Otros un poco más desmaterializados no lo son, con todo, suficientemente, para elevarse por encima de las regiones terrestres. (9)

Los Espíritus Superiores, por el contrario, pueden venir a los mundos inferiores, y hasta encarnar en ellos. Extraen, de los elementos constitutivos del mundo donde entran, los materiales para la formación del envoltorio periespiritual o carnal apropiado al medio en que se encuentren. Hacen como el noble que se despoja temporalmente de sus vestiduras, para vestir los trajes plebeyos, sin dejar por eso de ser noble. (9)

Así, el Espíritu extrae del planeta donde vive encarnado, o desencarnado, los elementos necesarios para organizar su periespíritu. (14)

Conforme sea más o menos puro el Espíritu, su periespíritu se formará de las partes más puras o de las más groseras del fluido peculiar al mundo donde él encarna (…).

Resulta de eso este hecho capital que  la constitución íntima del periespíritu no es idéntica en todos los Espíritus encarnados o desencarnados que pueblan la Tierra o el espacio que la circunda. (10

  • Relación del periespíritu con los elementos de la naturaleza

Los elementos que forman el periespíritu participan al mismo tiempo de la electricidad, del fluido magnético y, hasta cierto punto, de la materia inerte. Se podría decir que es la quintaesencia de la materia. Es el principio de la vida orgánica, aunque no el de la vida intelectual, que reside en el Espíritu. Es, además de eso, el agente de las sensaciones exteriores. En el cuerpo, los órganos, sirviéndoles de conductos, localizan esas sensaciones. Destruido el cuerpo, ellas se tornan generales. (11)

Durante la vida, el cuerpo recibe impresiones exteriores y las transmite al Espíritu por intermedio del periespíritu, que constituye, probablemente, lo que se llama fluido nervioso. Una vez muerto, el cuerpo no siente nada, por no haber en él Espíritu ni periespíritu. Este, desprendido del cuerpo, experimenta la sensación, no obstante, como ya no le llega por un conducto limitado, ella se torna general. (12)

Así, el periespíritu desempeña importante papel en todos los fenómenos psicológicos y, hasta cierto punto, en los fenómenos fisiológicos y patológicos. (13)

En él tienen su sede las génesis patológicas de disturbios dolorosos como la esquizofrenia, la epilepsia, el cáncer de variada etiología, el pénfigo  (14)

  • El periespíritu y el adelantamiento moral del Espíritu

La naturaleza del envoltorio fluido está siempre en relación con el grado de adelantamiento moral del Espíritu. Los Espíritus inferiores no pueden cambiar de envoltorio a su placer, por lo que no pueden pasar, a voluntad, de un mundo a otro. (9)

Esto ocurre porque los elementos constitutivos del periespíritu naturalmente varían, conforme los mundos. Siendo Júpiter un orbe muy adelantado en comparación con la Tierra, un orbe donde la vida corpórea no presenta la materialidad de la nuestra, los envoltorios periespirituales han de ser allá de naturaleza mucho más quintaesenciada que aquí.

Ahora, así como no podríamos existir en aquel mundo con nuestro cuerpo carnal, tampoco podrían penetrar en él nuestros Espíritus con el periespíritu terrestre que lo reviste. Emigrando de la Tierra, el Espíritu deja ahí su envoltorio fluido y toma otro apropiado al mundo donde va habitar. (8)

Queda, también, evidente que el envoltorio periespiritual de un Espíritu se modifica con el progreso moral que este realiza en cada encarnación, aunque él encarne en el mismo medio (...). (10)

  • El periespíritu y el fluido vital

Hay en la materia orgánica un principio especial, inaprensible y que aún no puede ser definido: el principio vital. Activo en el ser viviente, ese principio se halla extinto en el ser muerto. (1)

¿Será el principio vital alguna cosa particular, que tenga existencia propia? O, integrado en el sistema de la unidad del elemento generador, ¿será apenas un estado especial, una de las modificaciones del fluido cósmico, por la cual este se tome el principio de la vida, como se toma luz, fuego, calor o electricidad? (2)

La actividad del principio vital es alimentada durante la vida por la acción del funcionamiento de los órganos, del mismo modo que el calor, por el movimiento de rotación de una rueda. Cesada aquella acción, por motivo de la muerte, el principio vital se extingue, como el calor, cuando la rueda deja de girar. Pero, el efecto producido por ese principio sobre el estado molecular del cuerpo subsiste, incluso después de extinguirse, como la carbonización de la madera subsiste a la extinción del calor. (3)

Tomamos para el término de comparación el calor que se desenvuelve por el movimiento de una rueda, por ser un efecto vulgar, que todo el mundo conoce, y es más fácil de comprender. Más exacto, no obstante, hubiéramos sido, diciendo que, en la combinación de los elementos para formar los cuerpos orgánicos, se desarrolla electricidad. Los cuerpos orgánicos serían, entonces, verdaderas pilas eléctricas, que funcionan en cuanto los elementos de esas pilas se hallan en condiciones de producir electricidad: es la vida; que dejan de funcionar, cuando tales condiciones desaparecen: es la muerte. Según esa manera de ver, el principio vital no seria más que una especie particular de electricidad, denominada electricidad animal, que durante la vida se desprende por la acción de los órganos y cuya producción cesa, cuando se produce la muerte, por extinguirse tal acción (4)

En el plano espiritual, el hombre desencarnado va a trabajar, más directamente, con un fluido vivo (vital) y multiforme, agitado e inestancable a nacerle de la propia alma, a la vez que podemos definirlo, hasta cierto punto, por subproducto del fluido cósmico, absorbido por la mente humana, en proceso vitalista semejante a la respiración, por el cual la criatura asimila la fuerza emanante del Creador, esparcida en todo el Cosmos, transustanciándola, bajo la propia responsabilidad, para influenciar en la Creación, a partir de si misma. (20)

Ese fluido es su propio pensamiento continuo, generando potenciales energéticos con los que no había soñado. (16)

2. PROPIEDADES Y FUNCIONES DEL PERIESPÍRITU desligamiento periespíritu

Las principales propiedades del periespíritu pueden ser resumidas en las siguientes:

  • Plasticidad - se refiere a las alteraciones morfológicas que ocurren en función de los continuos comandos mentales del Espíritu. En la sucesión de esta propiedad, el periespíritu es capaz de expandirse y exteriorizarse en los fenómenos de desdoblamiento y donaciones de fluidos.
  • Densidad - es la propiedad que trata de las medidas de peso (ponderabilidad) y de luminosidad (frecuencia vibratoria mental), ambas relacionadas a la evolución del Espíritu.
  • Penetrabilidad - se trata de la capacidad de atravesar barreras físicas, si se hallan presentes las necesarias condiciones mentales.
  • Visibilidad - el periespíritu es normalmente invisible en los Espíritus encarnados; los desencarnados menos evolucionados perciben el periespíritu de sus semejantes y de los Espíritus que le son inferiores. La visibilidad es, no obstante, común, en los Espíritus Superiores.
  • Sensibilidad - es la propiedad de percibir sensaciones, sentimientos y emociones. Estas percepciones no son captadas por medio de órganos específicos, sino por todo el cuerpo periespiritual.
  • Bicorporeidad o desdoblamiento - representa la propiedad en que el Espíritu se hace en dos, es decir, el cuerpo físico es visto en un lugar (generalmente dormido en un lecho) y el periespíritu es visto en otro lugar.
  • Unicidad- significa decir que cada persona trae en el propio periespíritu la suma de sus conquistas evolutivas. No hay, por tanto, dos periespíritus iguales.
  • Mutabilidad - es la propiedad que permite cambios en el periespíritu en el
  • ·transcurso del proceso evolutivo. La mutabilidad ocurre en lo que se refiere a la
  • ·substancia, a la forma y a la estructura periespiritual.

Las funciones del periespíritu pueden ser sintetizadas en cuatro: instrumental, individualizadora, organizadora y sustentadora.

La función individualizadora permite que el periespíritu sea el elemento de unión entre el Espíritu y el cuerpo físico. La función instrumental permite la integración del Espíritu con los mundos espiritual y físico.

La función individualizada está relacionada a la historia y a las conquistas evolutivas de la persona y presenta características peculiares a la identificación de cada individuo.

La función organizadora se dice respecto al papel de modelo que el periespíritu ejerce, determinando las líneas morfológicas y hereditarias del cuerpo físico. Esta función garantiza la manifestación, de la ley de causa y efecto.

La función sustentadora, bajo el impulso de la mente espiritual, permite que el periespíritu transfiera, paulatinamente, la energía vital para el cuerpo físico, sustentándolo desde la formación hasta su completo desarrollo. Por medio de esta función el cuerpo físico tiene  garantizada la vitalidad que lo sustentará durante el tiempo previsto para la reencarnación.

periespíritu comunicación3. EL PERIESPÍRITU Y LAS COMUNICACIONES MEDIÚMNICAS

El periespíritu no se halla encerrado en los límites del cuerpo, como en una caja. Por su naturaleza fluida es expansible, irradia para el exterior y forma en torno del cuerpo, una especie de atmósfera que el pensamiento y la fuerza de voluntad pueden dilatar más o menos. De ahí se sigue que hay personas que, sin estar en contacto corporal, pueden hallarse en contacto por sus periespíritus e intercambiar, no obstante, impresiones y, algunas veces, pensamientos, por medio de la intuición. (15)

De manera semejante, los Espíritus se comunican con los encarnados, a través de la mediumnidad. El médium y el Espíritu comunicante entran en contacto, uno con el otro, por los respectivos periespíritus y cambian impresiones y sentimientos.

El periespíritu también tiene papel fundamental en las apariciones vaporosas o tangibles. (12)

En las comunicaciones mediúmnicas corrientes, el Espíritu sufriente o necesitado puede encontrarse en grado, moral e intelectualmente, inferior al del médium que le transmite el mensaje. En esa situación, entre el médium y el Espíritu comunicante se establece una ligación de orden periespiritual, en que el médium, a semejanza de un enfermero, permite que el Espíritu retrate y transmita a los circunstantes sus dolores, sus sentimientos, sus dificultades, su grado de entendimiento moral-intelectual. Esa ligación del Espíritu con el médium y la manifestación consecutiva de su estado - vía periespíritu - sólo son posibles con el consentimiento del médium, que atiende a la solicitud (consciente o no) del Espíritu comunicante.

FUENTES DE CONSULTAS

  1. KARDEC, Allan. Principio Vital. La Génesis. Trad. De Guillón Ribeiro. 37. ed. Rio de Janeiro: FEB, 1996. item 16.
  2. Ítem 17.
  3. Ítem 18.
  4. Ítem 19.
  5. Génesis Espiritual. Ítem 17.
  6. Ítem 18.
  7. Los fluidos. Cap. XIV, item 7
  8. Ítem 8.
  9. Ítem 9.
  10. Ítem 10.
  11. De la Vida Espirita. El Libro de los Espíritus. Trad. De Guiilón Ribeiro. 80. ed. Rio de Janeiro: FEB, 1998. Preg. 257.
  12. P. 167.
  13. El periespíritu como principio de las manifestaciones. Obras Póstumas. Trad. De Guillón Ribeiro. 29. ed. Rio de Janeiro: FEB, 1999. ítem 11.
  14. DENIS, León. El Periespíritu o Cuerpo Espiritual. Después de la Muerte. Trad. De Juan Lorenzo de Souza. 212. ed. Río de Janeiro: FEB, 2000.
  15. XAVIER, Francisco Cándido. Retorno. Entre la Tierra y el Cielo. Por el Espíritu André Luiz. 8. ed. Río de Janeiro: FEB, 1982. Cap. XXVIII.
  16. XAVIER, Francisco Cándido y VIEIRA, Waldo. Alma y fluidos. Evolución en Dos Mundos. Por el Espiritu André Luiz. 18. ed. Rio de Janeiro: FEB, 1999. Cap. XIII.
  17. ZIMMERMANN, Zalmiro. Propiedades y Funciones del Periespíritu. 1. ed. Campinas (S.P.): CEAK, 2000.
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