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Atributos de la Divinidad - ESDE

Atributos divinos

IDEAS PRINCIPALES

-          «Dios es Eterno, es decir, no tuvo principio y no tendrá fin." data-share-imageurl="">

Atributos de la Divinidad-ESDE

Atributos divinos

IDEAS PRINCIPALES

-          «Dios es Eterno, es decir, no tuvo principio y no tendrá fin. . . . Si supusiéramos para Él un principio o un fin, podríamos concebir una entidad que existiera antes de Él y capaz de sobrevivirlo, y así sucesivamente hasta el infinito.

-          «Dios es Inmutable. Si estuviera sujeto a transformaciones, las leyes que rigen el Universo no tendrían estabilidad alguna.

-          «Dios es Inmaterial, es decir, su naturaleza difiere de todo lo que llamamos materia. De otro modo, no sería inmutable, pues estaría sujeto a las transformaciones de la materia (...)

-          «Dios es Omnipotente. Si no poseyese el poder supremo, siempre se podría concebir a una entidad más poderosa (...)

-          «Dios es Soberanamente Justo y Bueno (...) La soberana bondad implica la soberana Justicia.

-          «Dios es infinitamente Perfecto. Es imposible concebir a Dios sin infinitas perfecciones. (...)›› (1) 

El hombre solo puede formarse una muy imperfecta idea acerca de los atributos de la Divinidad. Atributos son cualidades que caracterizan al ser y están evidentemente, en relación con su naturaleza íntima. Por lo tanto, para que tuviéramos una idea completa de los atributos divinos, deberíamos conocer integralmente su esencia. El hombre puede comprender a Dios a través de la razón, así como del sentimiento innato que le da la intuición de su existencia; pero no puede percibirlo de la manera como se perciben las cosas materiales. Interrogados por Allan Kardec respecto a la posibilidad de que el hombre comprendiera la naturaleza íntima de Dios, los Espíritus respondieron categóricamente: “No, le falta un sentido para ello”.

Al no poder abarcar, el hombre por su carencia perceptiva, todos los atributos divinos de la absoluta perfección, puede, sin embargo, formarse una idea de algunos, exactamente aquellos de los que no pueden faltar a Dios. En esos atributos, que vamos seguidamente a enumerar, Él tiene que ser perfecto, poseer en grado supremo todas las perfecciones y ser en todas, infinito.

“(...) La razón en efecto, os dice que Dios debe poseer en grado supremo esas perfecciones, ya que si alguna le faltase o no fuese infinita, el no sería superior a todo, no sería por consiguiente, Dios (...)”

- Dios es Espíritu - el supremo Espíritu. Absolutamente perfecto, no es comparable con ningún otro ser, por estar infinitamente por encima de todos; al poseer sabiduría y poder infinitos, está velando, omnipresente, a todo el Universo, y a todo comunica, omnipotente, su influjo y su voluntad.

- Dios es Eterno, no tiene principio, existe y existió siempre. Nos resulta difícil concebir algo que no haya tenido principio. Pero eso ocurre en relación con las criaturas. Dios es el creador de todo, independiente y absoluto. La criatura es finita, Dios es Infinito.

Si Dios “(...) hubiera tenido principio, habría salido de la nada (...)” (4) Lo que es absurdo, pues de la nada no puede salir cosa alguna, “o entonces, también habría sido creado por un ser anterior. (...)”. Dios ya no sería, por consiguiente, lo Absoluto. «Es así -dice: Kardec - que, gradualmente, nos remontamos a lo infinito y a la eternidad. (...)”.

- Dios es Inmutable, si no fuese así, el Universo no tendría estabilidad, porque las leyes que lo rigen estarían sujetas a variaciones. Sin embargo, lo que se verifica es lo contrario - por todas partes y en todo, la estabilidad y la armonía.

- Dios es Inmaterial. Su naturaleza difiere de todo lo que conocemos como materia. Por eso es absolutamente invisible, intangible, en fin, inaccesible a cualquier percepción sensorial. “(...) De otro modo, Él no sería inmutable, porque estaría sujeto a las transformaciones de la materia (...)”

- Dios es Único. No hay Dioses, sino solamente un Dios, soberano del Universo, creador absoluto e increado infinito y eterno. “ . . . Si hubiese muchos dioses no habría unidad de miras, ni unidad de poder en el ordenamiento del Universo (...)”

- Dios es Omnipotente. Su voluntad es Soberana y prevalecen siempre sus designios sabios y justos. “(...) Él lo es porque es único. Si no dispusiera del soberano poder, habría algo más poderoso o tan poderoso como Él y entonces no habría hecho todas las cosas. Las que no hubiera hecho serían obra de otro Dios.

- Dios es soberanamente justo y bueno. En todo y en todas partes aparecen la bondad y la justicia de Dios, en la providencia con la que a través de leyes perfectas asiste a sus criaturas, siempre que estas se sometan a sus designios sabios y no se rebelen contra esas leyes, reguladoras del ritmo del Universo tanto como del funcionamiento de la vida del hombre. (  ) La sabiduría providencial de las leyes divinas se revela, así en las cosas más pequeñas como en las más grandes y esa sabiduría no nos permite tener dudas, ni de la justicia ni de la bondad de Dios».

Entre los atributos que anteceden se destaca la inmaterialidad. Por considerar a Dios absolutamente inmaterial es que el Espiritismo rechaza «in totum» el panteísmo, doctrina que, en vez de un ser diferente y omnipresente en el Universo, por su infinito poder de irradiación - lo considera como (...) “Ia resultante de todas las fuerzas y de todas las inteligencias del Universo reunidas (...)”. También según la misma doctrina “(...) todos los cuerpos de la naturaleza, todos los seres, todos los globos del Universo serían partes de la Divinidad y constituirían, en conjunto la propia Divinidad (...).”

La razón rechaza tal absurdo y Kardec argumenta, respecto a ella, con gran lucidez:

 “(...) Esta doctrina hace de Dios un ser material que, a pesar de estar dotado de suprema inteligencia, sería en grande lo que nosotros somos en pequeño. Ahora, como la materia se transforma incesantemente, si Dios fuese así no habría ninguna estabilidad; se hallaría sujeto a todas las vicisitudes, así como a todas las necesidades de la Humanidad; le faltaría uno de los atributos esenciales de la Divinidad: la inmutabilidad. (...)

La inteligencia de Dios se manifiesta en sus obras así como la de un pintor en sus cuadros; pero las obras de Dios no son Dios, como el cuadro no es el pintor que lo concibió y ejecuto». 

Dios es Espíritu, repitámoslo. Lo afirmó Jesús en su coloquio con la Samaritana, cuando agregó también que es en Espíritu y verdad que deben adorarlo los hombres. Su esencia íntima no puede percibirla el hombre porque le falta el sentido para eso, conforme con la respuesta de los Espíritus a la argumentación de Kardec.

No obstante, el codificador, evidenciando una elevada inspiración que vibraba en él y una lúcida esperanza, volvió a preguntar:

“Sera dado al hombre comprender algún día el misterio de la Divinidad”.

A lo que los Espíritus, solícitos, respondieron:

“Cuando ya no tenga el Espíritu oscurecido por la materia. Cuando por su perfección se haya aproximado a Dios, lo verá y lo comprenderá (...)” (3)

De tal manera, en la propia idea de Dios como esencia puramente espiritual y en la posibilidad de llegar a verlo un día y a comprenderlo - cuando haya llegado a ser Espíritu puro y perfecto - está delineada para el hombre toda una perspectiva de trabajo y de esperanza: de peldaño en peldaño progresará y al evolucionar espiritualmente adquirirá nuevos y más perfectos sentidos, hasta conquistar un sentido puramente espiritual que le permitirá ponerse en relación con Dios, viéndolo, oyéndolo, y comprendiendo, su Divina Voluntad.

Jesús, en cuyo testimonio debemos creer, cuando afirmo que todo lo que hacía o decía no era de sí mismo, sino que reflejaba la voluntad del Padre, como Espíritu puro y perfecto que es, tiene esa incomparable felicidad de auscultar la voluntad divina a través del delicadísimo sentido que le otorgan su pureza y su perfección. 

FUENTES

-          KARDEC, Allan.

  • 01 La Génesis. Cap. II Dios; ítems 8-16.
  • 02 El Libro de los Espíritus. Cap. I; ítem 10
  • 03 Ítem 11
  • 04 Ítem 13
  • 05 Ítem 14
  • 06 Ítem 16
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