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Igualdad Naturaly Desigualdades de Aptitudes - ESDE

Objetivos

Igualdades Naturales y Desigualdades de Aptitudes

Objetivos

  • Aclarar por qué somos todos iguales.

  • Explicar la razón de la desigualdad de las aptitudes humanas.

  • Resaltar la importancia de la variedad de las aptitudes humanas.

Síntesis

Todos los hombres están sometidos a las mismas leyes de la Naturaleza. Todos nacen igualmente débiles, se hallan sujetos a los mismos dolores y el cuerpo del rico se destruye así como el del pobre. Dios no concedió superioridad natural a ningún hombre, ni por el nacimiento ni por la muerte; todos son iguales a sus ojos». (1)

Dios no admite distinciones de linaje familiar, no confiere honras extemporáneas ni favorece con privilegios a ninguna de sus criaturas, pero proporciona a todos idénticas e incesantes oportunidades, coloca en estado latente el mismo poder, la misma sabiduría y los mismos estímulos evolutivos para todos, en el largo y pesado camino hacía la Perfección.

Atentos a esas consideraciones podemos percibir el correcto sentido de la ley de igualdad, en su aspecto natural, en contraposición a la pretendida igualdad socio-económica, frecuentemente artificial en la vida de relación de los Espíritus encarnados.

Por ser todos creados de la misma esencia divina y creados para los mismos gloriosos destinos, el género humano constituye una única familia. De ahí que estén todos los hombres sujetos a las mismas leyes naturales.

Dios no concede privilegios a ninguno y si hay sufrientes y felices, en nuestro Planeta, esto no acontece a causa de las preferencias divinas, sino por fuerza del mal o buen uso del libre albedrío de sus habitantes. Todos fuimos creados simples e ignorantes, no obstante destinados a la perfección. Si a lo largo de nuestra trayectoria evolutiva fracasamos o nos elevamos, eso ocurre debido a nuestra libre voluntad. Las desigualdades sociales existentes son producto de opciones voluntarias de los hombres y nunca debido a preferencias de Dios.

Incluso las aptitudes humanas, tan diversas, son el resultado de la variedad de experiencias vividas en las múltiples encarnaciones. Por obra del libre albedrío, cada persona decide cuál es el camino a seguir.

«Dios creó iguales a todos los Espíritus, pero cada uno de éstos vive desde hace más o menos tiempo y, por consiguiente, ha hecho mayor o menor suma de adquisiciones. La diferencia entre ellos está en la diversidad de los grados de la experiencia alcanzada y de la voluntad con que actúan, voluntad que es el libre albedrío. De ahí que se perfeccionen unos más rápidamente que otros, lo que les da diferentes aptitudes. Es necesaria la variedad de aptitudes, a fin de que cada uno pueda concurrir a la ejecución de los designios de la Providencia, dentro del límite de desenvolvimiento de sus fuerzas físicas o intelectuales. Lo que no hace uno, otro lo hace. Así es que cada cual tiene un papel útil que desempeñar...» Además, la variedad de las aptitudes, al contrario que la uniformidad, es un medio propulsor del progreso, ya que cada hombre contribuye con su porción de conocimiento.

«... Las diferencias que presentan entre sí, sea en inteligencia o en moralidad, no derivan de su naturaleza (de los hombres); resultan solamente de que han sido creados hace más o menos tiempo y del mayor o menor aprovechamiento de ese tiempo en el desenvolvimiento de sus aptitudes y virtudes intrínsecas, en concordancia con el buen o mal uso del libre albedrío por parte de cada uno...» (3)

Las desigualdades naturales de las aptitudes humanas son los peldaños de las múltiples experiencias que nos conducirán a los mundos superiores y que nos propiciarán la implantación del reino de Dios en la Tierra. Esas diferencias constituyen los «...agentes del progreso y cumplen una necesidad inapreciable en la economía de la evolución, favoreciéndola, por más que haya individuos que detestan esas diferencias... Mientras tengan razón de ser habrán de subsistir y mientras subsistan satisfarán una necesidad de la naturaleza, favoreciendo el progreso humano...» (5)

Es probable que en el nivel actual de nuestra civilización, no todos los hombres estén ejerciendo la ocupación adecuada a sus aptitudes naturales. Pero...»cuando el egoísmo y el orgullo dejen de ser sentimientos predominantes en la Tierra; cuando lleguemos a comprender que somos todos hermanos y nos amemos realmente los unos a los otros, como prescribe la Religión, todo hombre de buena voluntad hallará ocupación adecuada a sus aptitudes, que le garantice lo mínimo necesario para una forma de vida compatible con la dignidad humana e incluso aquellos que ya no puedan mantenerse en actividad, por enfermedad o vejez, tendrán a su favor el amparo de la ley, sin que precisen humillarse, recorriendo a la caridad pública...» (4)

Fuentes

01. KARDEC, Allan. El Libro de los Espíritus. Trad. de Alberto Giordano. 3. ed. Buenos Aires, Editora Argentina «18 de Abril», 1983. Preg. 803.

02. ____. Preg. 804.

03. CALLIGARIS, Rodolfo. A lei de igualdade. In: _____ . As Leis Morais. 3a. ed., Rio de Janeiro, FEB, 1983. p.136.

04. ____. p.138.

05. AGUAROD, Angel. O problema social, desigualdades sociais. In:_____. Grandes e Pequenos Problemas. 3a. ed., Rio de Janeiro, FEB, 1976. p.174.

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Igualdad natural

803. Los hombres, ¿son todos iguales ante Dios?

“Sí, todos tienden hacia el mismo objetivo y Dios ha creado sus leyes para todos. Con frecuencia decís: el sol sale para todos, y expresáis una verdad más importante y más general de lo que pensáis.”

Todos los hombres se hallan sometidos a las mismas leyes de la naturaleza. Todos nacen con la misma debilidad, están sujetos a los mismos dolores, y el cuerpo del rico se destruye tanto como el del pobre. Así pues, Dios no ha otorgado a ningún hombre una superioridad natural, ni por el nacimiento ni por la muerte. Todos son iguales ante Él.

Desigualdad de las aptitudes

804. ¿Por qué Dios no ha dado las mismas aptitudes a todos los hombres?

“Dios creó iguales a todos los Espíritus, pero cada uno de ellos ha vivido más o menos tiempo y, por consiguiente, tiene más o menos experiencia. La diferencia reside en su grado de experiencia y en su voluntad, que es el libre albedrío. De ahí que algunos se perfeccionen con mayor rapidez, lo cual les confiere aptitudes diversas. Esa variedad de aptitudes es necesaria, a fin de que cada uno pueda contribuir a los designios de la Providencia dentro del límite del desarrollo de sus fuerzas físicas e intelectuales. Lo que no hace uno, lo hace el otro. Así, cada cual tiene un papel útil. Además, dado que todos los mundos son solidarios entre sí, es preciso que los habitantes de los mundos superiores, mundos que en su mayoría han sido creados antes que el vuestro, vengan a habitar en la Tierra para daros el ejemplo.” (Véase el § 361.)

805. Al pasar de un mundo superior a uno inferior, ¿conserva el Espíritu la totalidad de las facultades adquiridas?

“Sí, ya lo hemos dicho: el Espíritu que ha progresado no vuelve a caer. Puede elegir, en el estado de Espíritu, una envoltura más torpe o una situación más precaria que la que tuvo antes, pero siempre para que le sirva de enseñanza y lo ayude a progresar.” (Véase el § 180.)

Así, la diversidad de las aptitudes en los hombres no depende de la naturaleza íntima de su creación, sino del grado de perfeccionamiento al que han llegado los Espíritus encarnados en ellos. Por consiguiente, Dios no creó la desigualdad de las facultades, sino que permitió que los diferentes grados de desarrollo estuvieran en contacto, a fin de que los más adelantados pudiesen cooperar en el progreso de los más atrasados, y también para que los hombres, que se necesitan mutuamente, comprendieran la ley de caridad que debe unirlos.

Kardec, Allan. El Libro de los Espíritus.
Libro Tercero. Cap. IX. Ítems 803, 804 y 805.

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