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Libertad y Libre Albedrío - ESDE

Libertad y Libre Albedrio - ESDE

Objetivos:

  • Dar el concepto de libertad.
  • Dar el concepto de esclavitud y enumerar sus consecuencias.
  • Establecer una relación entre libertad y libre albedrío.

Ideas Principales:

  • Libertad es saber respetar los derechos ajenos. “(…) Siempre que dos hombres estén juntos, hay entre ellos derechos recíprocos que les corresponde respetar (…).” (1)
  • Todo sometimiento absoluto de un hombre a otro es contrario a la ley de Dios. La esclavitud es un abuso de la fuerza. (…)
  • La ley humana que consagra la esclavitud es contraria a la Naturaleza, pues considera al hombre como un irracional y lo degrada física y moralmente.” (2)
  • “Así como tiene la libertad de pensar, tiene igualmente la de obrar. Sin el libre albedrío el hombre sería una máquina.” (3)

Síntesis

La libertad es la condición básica para que el alma construya su destino. Al principio parece limitada a las necesidades físicas, condiciones sociales, intereses o instintos. Pero cuando se analiza el problema más profundamente, se ve que la libertad, aunque incipiente, es siempre suficiente para permitir que el hombre rompa ese círculo restringido y construya a voluntad su propio futuro.

«Intrínsecamente libre, creado para la vida feliz, el hombre trae, sin embargo, grabados en la propia conciencia, los límites de su libertad.

Jamás debe constituir un obstáculo en la senda por donde avanza su prójimo, le esta vedado explotar otras vidas, bajo ningún argumento, de las que pueda coartar el derecho a la libertad. (...)

(...) La libertad emana de la legítima responsabilidad y no puede triunfar sin esta última.

La responsabilidad surge de la madurez personal en relación con los deberes morales y sociales, que son el problema matriz que promueve los legítimos derechos humanos.

Por la ley natural todos los seres poseemos derechos que, no obstante, no eximen a ninguno de las respectivas obligaciones que provienen de su uso.

A toda criatura le es concedida la libertad de pensar, hablar y obrar, siempre que esa concesión implique el respeto a los derechos semejantes del prójimo. (...) (7)

Ser libre, por lo tanto, es saber respetar los derechos ajenos, porque “(...) desde que estén juntos dos hombres, existen entre ellos derechos recíprocos que les corresponde respetar (...).” (1)

Vivimos en un planeta que se caracteriza por el predominio del mal sobre el bien; es un planeta inferior donde sus habitantes están sometidos a pruebas y expiaciones; de ahí que sea común que muchos Espíritus no posean el discernimiento natural para el empleo de la libertad que Dios les concedió. Que haya abusos de poder, puestos de manifiesto en las tentativas del hombre de esclavizar a sus semejantes, en diferentes formas e intensidades, constituye un ejemplo típico del mal uso de esta ley natural.

A medida que el ser humano evoluciona, crece con él la responsabilidad sobre sus  actos, sobre sus manifestaciones verbales y aun sobre sus pensamientos. En este nivel evolutivo comienza a comprender que la libertad no se traduce en hacer o dejar de hacer determinada cosa, irresponsablemente. Empieza a controlar su línea de conducta, de manera que esta no alcance desastrosamente al prójimo. Comprende en fin, que su libertad termina donde comienza la de sus semejantes.

La voluntad personal o libre albedrío es entonces ejercitada de una manera más coherente, más responsable. El Libre Albedrío se define como la “facultad que tiene el individuo de determinar su propia conducta, o en otras palabras, la posibilidad que tiene de elegir, entre dos o más razones suficientes para querer y obrar, una de ellas y hacer que prevalezca sobre las demás”. (6)

Sin el libre albedrío el hombre no tendría el mérito de practicar el bien o evitar el mal, pues si la voluntad y la libertad del Espíritu no fueran ejercitadas, el hombre no sería más que un autómata. Por el contrario, con el libre albedrío, el individuo se transforma en el arquitecto de su propia vida, de su felicidad o desdicha, de su mayor responsabilidad en cualquier acto que practique.

La libertad y el libre albedrío guardan una correlación fundamental en la criatura humana y aumentan de acuerdo con su elevación y conocimiento. Si por un lado tenemos la libertad de pensar, hablar y obrar, por otro el libre albedrío nos confiere la responsabilidad de nuestros actos, por haber sido practicados libremente y por nuestra propia voluntad.

La sujeción absoluta de un hombre a otro es un error gravísimo, de consecuencias desastrosas para quien lo practica. La esclavitud, sea física, intelectual o socio-económica es siempre un abuso de la fuerza que tiende a desaparecer con el progreso de la humanidad... Es un atentado a la Naturaleza, donde todo es armonía y equilibrio. Quien agrede arbitrariamente, cercenando la libertad de los otros, esclavizándolos mediante los diversos procesos que ofrece el mundo moderno, sufre la natural consecuencia que es el azote del dolor, que despierta y corrige, educa y eleva hacia los niveles superiores de la vida.

Nuestra libertad no es absoluta porque vivimos en Sociedad, donde debemos respetar los derechos de las personas. Con base en este precepto resulta absurdo aceptar cualquier forma de esclavitud: física, social, económica, ideológica, religiosa, etc.

“...Durante mucho tiempo se aceptó como justa la esclavitud de los pueblos vencidos durante las guerras; así como fue permitido por los códigos terrestres que los hombres de ciertas razas fueran cazados y vendidos como bestias de carga, en la falsa suposición de que eran inferiores y, talvez, no fuesen nuestros hermanos de humanidad.

Cupo al Cristianismo mostrar que ante Dios sólo existe una especie de hombres y que, más o menos puros y elevados, ellos lo son no por el color de la epidermis o de la sangre, sino por el espíritu; es decir, por la mejor comprensión que tengan de las cosas y principalmente por la bondad que impriman sus actos. (...)” (4)

Con la abolición de la esclavitud todos podemos disponer libremente de nuestras vidas.

“(...) Sin dudas, estamos todavía muy distantes de una experiencia mundial de respeto integral a las libertades humanas; no obstante, ya las aceptamos como un ideal que debe ser alcanzado y eso es un gran paso, pues tal comprensión habrá de elevarnos, día más o día menos, a ese estado de paz y felicidad al que todos aspiramos». (5)

*  *  *

LIBERTAD

Para ser libre de la mundana escoria

Y alcanzar la inmensidad radiante y bella

Supera los rígidos furores de la borrasca

Que te estremece en la carne transitoria.

Abandona los adornos de la ilusión corpórea

Y abraza la extraña y rigurosa tutela

De la aflicción, que te humilla y te flagela

En tu camino de esperanza y gloria.

Encadenado así a la cruz de tu propio sueño,

¡Transpone las tinieblas del abismo aterrador

En los supremos martirios de la ansiedad! …

Y, ave distante del lodo terrestre,

Celebraras en la pompa de Áureas Cumbres,

La conquista de la Eterna Libertad.

CRUZ E SOUZA

XAVIER, Francisco Cándido. Poetas Redivivos. Diversos Espíritos.

*  *  *

Libertad Natural

826. ¿En qué condición el hombre podría gozar de una libertad absoluta?

“En la del ermitaño en un desierto. Desde el momento en que dos hombres están juntos, tienen derechos que respetar y, por consiguiente, ya no gozan de una libertad absoluta.”

Esclavitud

829. ¿Hay hombres que por naturaleza están destinados a ser propiedad de otros hombres?

“Toda sujeción absoluta de un hombre a otro es contraria a la ley de Dios. La esclavitud constituye un abuso de la fuerza. Desaparece con el progreso, así como poco a poco desaparecen todos los abusos.”

La ley humana que consagra le esclavitud es una ley contraria a la naturaleza, puesto que equipara al hombre con el animal y lo degrada moral y físicamente.

Libre Albedrío

843. El hombre ¿tiene el libre albedrío de sus actos?

“Dado que tiene la libertad de pensar, tiene la de obrar. Sin libre albedrío, el hombre sería una máquina.”

Kardec, Allan. El Libro de los Espíritus. Libro Tercero: Leyes Morales.

Cap. X – IX Ley de Libertad

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Fuentes:

  1. Kardec, Allan. El Libro de los Espíritus. Preg. 826.
  2. ____. Preg. 829.
  3. ____. Preg. 843.
  4. Calligaris, Rodolfo. A lei de liberdade. As Leis Morales. Pág. 148-9.
  5. ____. Pág. 150.
  6. ____. O libre arbitrio. As Leis Morales. Pág. 151.
  7. Franco, Divaldo Pereira. Direito de Libertade. As Leis Morais da Vida. Ítem 49.

Federación Espírita Brasileña

Estudio Sistematizado de la Doctrina Espírita

Programa III; Guía 5; Unidad 2; Subunidad 1