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Pecado de pensamiento - Adulterio

Pecado pensamiento

5. 27 Ustedes han oído que fue dicho: “No cometerás adulterio”. 28 Pero yo les digo que cualquiera que mira con deseos a una mujer, ya adulteró con ella en su corazón.  (San Mateo, cap. V, v. 27 y 28).

6. La palabra adulterio no debe entenderse aquí en el sentido exclusivo de su propia acepción, sino en un sentido más general; Jesús la empleó muy a menudo por extensión para designar el mal, el pecado y cualquier mal pensamiento, como por ejemplo en este pasaje: “Si en esta generación adúltera y pecadora alguien se avergüenza de mí y de mis palabras, también el Hijo del Hombre se avergonzará de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles." data-share-imageurl="">

Pecado de pensamiento - Adulterio

Pecado pensamiento

5. 27 Ustedes han oído que fue dicho: “No cometerás adulterio”. 28 Pero yo les digo que cualquiera que mira con deseos a una mujer, ya adulteró con ella en su corazón.  (San Mateo, cap. V, v. 27 y 28).

6. La palabra adulterio no debe entenderse aquí en el sentido exclusivo de su propia acepción, sino en un sentido más general; Jesús la empleó muy a menudo por extensión para designar el mal, el pecado y cualquier mal pensamiento, como por ejemplo en este pasaje: “Si en esta generación adúltera y pecadora alguien se avergüenza de mí y de mis palabras, también el Hijo del Hombre se avergonzará de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles.” (San Marcos, cap. VIII, v. 38).

La verdadera pureza no está sólo en los actos, también está en el pensamiento, porque el que tiene el corazón puro, tampoco piensa en el mal; esto es lo que quiso decir Jesús. Condena el pecado hasta de pensamiento porque es una señal de impureza.

7. Ese principio, naturalmente nos conduce a esta cuestión: "¿Sufre uno las consecuencias de un mal pensamiento que no se ha ejecutado?"

Debemos hacer una distinción importante. A medida que el alma, que está en el camino del mal, adelanta en la vida espiritual, se instruye y se despoja poco a poco de sus imperfecciones, según su mayor o menor voluntad, en virtud de su libre albedrío.

Todo mal pensamiento, es, pues, resultado de la imperfección del alma, pero según el deseo que ha concebido de purificarse, ese mal pensamiento viene a ser aún para ella una ocasión de adelantamiento, porque lo rechaza con energía; ese indicio de una mancha que se esfuerza en borrar, si se presenta la ocasión de satisfacer un mal deseo, no cederá, y después que haya resistido, se sentirá más fuerte y alegre por su victoria.

La que, por el contrario, no ha tenido buenas resoluciones, busca la ocasión, y si no llega a cumplir el acto malo, no es por voluntad, sino porque le ha faltado ocasión, y de este modo, es tan culpable como si lo cometiera.

En resumen: en la persona que ni siquiera concibe el pensamiento del mal, el progreso se ha cumplido; en la que tiene este pensamiento, pero que lo rechaza, el progreso está en camino de cumplirse; en aquella, en fin, que tiene ese pensamiento y se complace en el mal, está en todo su vigor; en la una está hecho el trabajo, en la otra está por hacer; Dios, que es justo, toma en cuenta todos esos matices en la responsabilidad de los actos y de los pensamientos del hombre. (El Evangelio según el Espiritismo, cap. VIII, ítems 5 al 7)

Pecado pensamiento

5. 27 Ustedes han oído que fue dicho: “No cometerás adulterio”. 28 Pero yo les digo que cualquiera que mira con deseos a una mujer, ya adulteró con ella en su corazón.  (San Mateo, cap. V, v. 27 y 28).

6. La palabra adulterio no debe entenderse aquí en el sentido exclusivo de su propia acepción, sino en un sentido más general; Jesús la empleó muy a menudo por extensión para designar el mal, el pecado y cualquier mal pensamiento, como por ejemplo en este pasaje: “Si en esta generación adúltera y pecadora alguien se avergüenza de mí y de mis palabras, también el Hijo del Hombre se avergonzará de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles." data-share-imageurl="">