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Nadie Puede Ver el Reino de Dios si no Naciere de Nuevo

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Enviado por javier el Jue, 17/03/2016 - 20:00

Nadie Puede Ver el Reino de Dios si no Naciere de Nuevo.

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Estas palabras de Jesús, marcan la gran importancia de la Reencarnación." data-share-imageurl="">

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Jueves, 17 Marzo, 2016 - 20:00
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Nadie ve reino Dios si no nace nuevo

Nadie Puede Ver el Reino de Dios si no Naciere de Nuevo.

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Estas palabras de Jesús, marcan la gran importancia de la Reencarnación. A pesar de ser un tema tan importante para la humanidad, al mismo tiempo es un concepto poco comprendido por la mayoría de las gentes; la ciencia filosófica y moral del espiritismo, vierte el entendimiento necesario sobre el tema de la reencarnación a todas las personas con inquietudes espirituales que desean conocimiento provechoso en sus vidas y así realizar el cambio interior que les contribuya a ser más felices.

Los espiritistas, en los tiempos actuales, tenemos éste concepto de la reencarnación completamente asumido, con base al análisis y estudio detallado según la enseñanza impartida por los propios Espíritus Elevados, estando en completa concordancia con las máximas morales de Cristo. A. Kardec, en su obra llamada La Codificación Espírita compuesta de cinco libros, nos da las pautas a seguir para la aplicación de ésta ciencia del espiritismo, a las diversas situaciones de la vida. Así qué, si alguien de los que escuchan éste audio, quiere profundizar en el tema, nos ofrecemos con mucho gusto para cualquier información al respecto aquí en nuestro Centro de Alicante. En la web, seaespirita.com, tiene los detalles.

La idea de la reencarnación, estaba presente y era aceptada como una creencia natural en los tiempos de Jesús. De esto se desprende las preguntas que hacían referentes a quién había sido el Cristo, creyendo que hubiese sido, Juan el Bautista, Elías, Jeremías o algún otro profeta de entonces. Por tanto es innegable, que ésta idea de la reencarnación haya surgido con el Espiritismo actual, también es incierto que sea contraria a los principios del cristianismo: Los judíos de entonces ya tenían noción de ese fenómeno y el propio Jesucristo lo demostró explicando, que el espíritu renace en cada nuevo nacimiento con diferentes cuerpos, a través de las muchas existencias planetarias. Vamos a intentar desentrañar, al menos un poco, éste asunto.

Leemos en el libro del Evangelio según el Espiritismo los items 1 y 2.

"Llegado Jesús a las cercanías de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos: “¿Qué dicen los hombres acerca del Hijo del hombre? ¿Quién dicen que soy yo?” Ellos le respondieron: “Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que eres Elías; otros, Jeremías o alguno de los profetas”

Jesús les dijo: “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?”

Simón Pedro, tomando la palabra, le dijo: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo”. Jesús le respondió: Feliz eres, Simón, hijo de Jonás, porque no fue la carne ni la sangre que te ha revelado esto, sino mi Padre que está en los Cielos”. (Evangelio S. Mateo 16: v.13-17)

Herodes el gobernante romano oyó hablar de todo lo que hacia Jesús y su alma se hallaba perpleja; porque unos decían que Juan había resucitado de entre los muertos; otros, que Elías había aparecido y otros que uno de los antiguos profetas había resucitado. Entonces Herodes dijo: “A Juan, yo mandé que le cortaran la cabeza; ¿quién es, pues, ese de quien oigo decir tan grandes cosas?” Y le buscaba para verle”. (Evangelio S. Marcos 6: v. 14 y 15)

Herodes estaba perplejo porque él pensaba que se había eliminado al Mesías prometido cuando se ordeno la matanza de los niños...¿recordamos?

Cuando Jesús responde a Pedro, después de contestarle éste: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo”, Jesús da la certeza a la cuestión que estamos desarrollando diciendo: “No fue la carne ni la sangre que te ha revelado esto, sino mi Padre que está en los cielos”. Estas palabras tienen algún sentido ? Sí. Que no fue la propia imaginación, de Pedro, la razón por la cual contestó así delante de todos.

Ahora....¡razonemos un poco!

Si Pedro y los demás que estaban allí, no tuviesen aceptado el fenómeno de la reencarnación y la comunicación con el mundo espiritual, hubiesen insistido en que la cuestión no estaba clara; sin embargo, debido al conocimiento y experiencia que tenían y conocían sobre el tema de la interrelación con el mundo espiritual, Pedro y los demás que allí se encontraban, asumieron sin ninguna duda, que era la Espiritualidad Superior la que había inspirado a Pedro para responder así.

La respuesta de Jesús deja bien entendido que Pedro no hablaba por si mismo, sino bajo inspiración espiritual, a través de la asistencia de Espíritus muy Elevados.

Leemos en el evangelio de S.Mateo 17: v. del 1 al 9.

Seis días después Jesús tomo consigo a Pedro, Santiago y a Juan su hermano y, los llevó a una montaña emcumbrada donde estuvieron solos. Y fue transfigurado delante de ellos y, su rostro resplandeció como el sol y, sus vestiduras exteriores se hicieron esplendorosas como la luz. Y, se les aparecieron Moisés y Elías, que conversaban con él. Tomando Pedro la palabra, dijo a Jesús: ¡ Señor, es excelente que estemos aquí. Si quieres, erigiré aquí tres tiendas: una para ti, una para Moisés y una para Elías !. Mientras Pedro todavía hablaba, una nube brillante los cubrió con su sombra y, una voz procedente de la nube, que decía: - Éste es mi Hijo, el amado, a quien he aprobado; escúchenle -. Al oír esto los discípulos se postraron en rodillas y tuvieron mucho miedo. Entonces Jesús se acercó y, tocándolos les dijo: Levántense y no teman.

Cuando alzaron los ojos, no vieron a nadie sino solo a Jesús mismo. Y al ir descendiendo de la montaña, Jesús les dijo: No digan a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre sea levantado de entre los muertos”. 

Aquí en éste acto de la transfiguración, aparecen los espíritus de Moisés y Elías con un cuerpo carnal; los tres discípulos que vieron la transfiguración, vieron a Moisés y Elías que llevaban mucho tiempo muertos -es decir, muertos según la carne, porque el espíritu no muere-, con un cuerpo físico como el de ellos, por eso Pedro vuelve a tomar la iniciativa diciendo.... “Hagamos una tienda para cada uno y nos quedamos aquí....”. Si Pedro y los demás discípulos no hubiesen visto con sus propios ojos los cuerpos de Moisés y Elías, no hubiese tenido sentido esa sugerencia de las tiendas.

¡Es la prueba evidente que necesitan en esos momentos!

A estas tres personas en las cuales Jesús confía, Pedro, Juan y Santiago, Jesucristo les adelanta la visión majestuosa y real, presentando de forma literal, la creencia verdadera, gloriosa... de la reencarnación, Moisés y Elías físicamente visibles conversando con Jesucristo.

¿Cuál es la enseñanza directa de Jesús en aquellos tiempos y hasta nuestros días?

La seguridad de que la reencarnación acontece en todos los tiempos y culturas. -Acontece- (en presente)

Pensaban los judíos y escribas (escribas, eran los secretarios o administradores de los reyes de Judá y de los ejércitos judíos en los tiempos de la ley mosaica . Luego, con el paso del tiempo se aplicó el termino, escribas, a los doctores o maestros que enseñaban e interpretaban la ley de Moisés para el pueblo) como iba diciendo... Pensaban los judíos, Elías era el profeta anunciado siglos antes destinado a re-establecer todas las cosas esperadas, entre ellas la liberación de la dominación romana; ellos vieron en la persona de Juan el Bautista, a éste Elías, pero al ser asesinado éste mismo por Herodes, en una edad joven, sin haber sucedido los acontecimientos de liberación que ellos esperaban, pues ya, esa esperanza no se correspondía, estando bastante confusos al respecto.

Seguimos la lectura con S. Mateo 17: v.10-13. (Estas palabras tienen su correspondencia con lo leído anteriormente)

Sin embargo, los discípulos le hicieron la pregunta: ¿Porqué, pues, dicen los escribas que Elías tiene que venir primero? Les respondió: Elías en realidad, viene, restaurando todas las cosas. Sin embargo, les digo que Elías ya ha venido y ellos no lo reconocieron, antes bien, hicieron con él las cosas que quisieron. De esta manera también el Hijo del hombre está destinado a sufrir a manos de ellos. Entonces los discípulos percibieron que les hablaba de Juan el Bautista”.

Nos quedamos con la segunda parte del texto: Cuando Jesús les destaca: “...yo os declaro que Elías ya vino, ellos no lo reconocieron, sino que hicieron con él cuanto quisieron....”

Entonces, con estas palabras, sus discípulos llegaron al razonamiento concluyente (debido a la creencia de la reencarnación, pues la tenían muy asumida) de que la persona de Juan el Bautista había sido la reencarnación de Eliás.

(Si leemos la historia del pueblo de Israel, en los libros bíblicos de 1º y 2º de Reyes, se corrobora que Elías y Juan Bautista es el mismo espíritu.)

Se habla mucho de la reencarnación... Mucha personas se preguntan que es esto de la reencarnación; Jesús nos afirma: “Nadie puede ver el reino de Dios, si no naciere (venir al mundo) de nuevo”.

Hay un sentido lógico y razonable en estas palabras, pues una de las bases del Espiritismo es, la razón y la lógica aplicadas a la observación del fenómeno. Cuando leemos en el libro de Los Espíritus, sobre el concepto Reencarnación, lo explica muy bien:

Reencarnación es: Es la vuelta del espíritu a la vida corpórea, pero en otro cuerpo nuevo formado para él, para ese espíritu, completamente diferente al antiguo, pues el anterior se descompuso en la sepultura, como todos sabemos por acción del proceso químico y muy complejo de la materia. Éste proceso de descomposición es común y esencial para “reciclar” la materia que es limitada.

Se piensa que cada nacimiento humano, es un nuevo espíritu diferente al anterior creado por Dios; es incierto. Dios es Justicia (Es justicia) y además es perfecta, algo que nos cuesta entender; cuando reflexionamos en las acciones imperfectas nuestras, desastrosas muchas veces, repetidas una y otra vez, a lo largo de sólo una vida, sería muy injusto por parte de Dios, que tan sólo nos diera una existencia para poder comprender, tantas cosas, entre ellas un poquito de esa Justicia Divina. Es completamente necesario, pues, que exista la reencarnación para que el espíritu se pueda depurar y vaya comprendiendo poco a poco. Somos como niños en el colegio, espiritualmente hablando, unos aprenden más rápido que otros, por eso necesitamos “repetir cursos y asignaturas...”

Jesús, consciente de la revolución que debería provocar en los espíritus humanos la enseñanza de la reencarnación, los consideraba a todos dignos del contacto con éste Mensaje libertador, por eso preparó a sus discípulos con aquel acto de la transfiguración, asegurando la enseñanza de ese fenómeno para los días venideros y consolidando los cimientos de la sabiduría en la profundidad más sensible de cada ser humano.

Hoy día se sabe qué: Muchos de los disturbios psicóticos y neuróticos superficiales o profundos que sufrimos los humanos, tienen su raíz en las estructuras vibratorias de las vivencias pasadas, donde hubo delito o tragedia, quedando impresas en los paneles o placas fotográficas (símil), del inconsciente profundo y estas “marcas impactantes” permanecen adormecidas en el espíritu inmortal, en lo recóndito del ser, necesitando un proyecto nuevo, en cada reencarnación, para lo que será la nueva estructura psicofísica en la próxima existencia, renaciendo con los factores correspondientes y necesarios a esa necesidad de una terapia moral”. (Explicar la avaricia, la envidia, etc.)

De ese modo, la reencarnación es también un proceso psico-terapéutico de amor divino, de justicia magnánima, facilitando a todos, los mismos medios de evolución con el esfuerzo personal de cada uno”. (De ahí la Justicia perfecta de Dios que mencionábamos antes, “los mismos medios para todos mediante las reencarnaciones”) Esta reflexión nos la da J. de Ângelis en el capítulo 5. Renacimientos, del libro: Jesús y el Evangelio a la luz de la psicología profunda, lo explica muy bien.

La finalidad de la reencarnación, es proporcionar al espíritu errante, como se dijo en semanas pasadas, nuevas oportunidades a través de sucesivas reencarnaciones, para que viva diferentes experiencias expiando faltas, errores del pasado, aprendiendo el amor altruista, la generosidad, la paz, la caridad... todas las virtudes a modo de “asignaturas” que Jesús nos enseño, con su ejemplo, y poder mejorar progresivamente hasta qué el espíritu, limpio de impurezas de la materia densa, imperfecta, pase a ser un Espíritu puro.

Todos hemos sido creados por Dios para ser felices, de lo contrario no tendríamos en nuestro inconsciente profundo esa necesidad. Más para alcanzar y experimentar esa Felicidad con mayúscula en el reino de Dios, es necesario conseguir el progreso espiritual adquiriendo día a día, el auto-conocimiento en el recorrido de las múltiples encarnaciones.

(A veces se me ocurre pensar, cuando reflexiono y medito en las situaciones que se presentan, conforme pasan los días..... observando distintas circunstancias en el entorno, que si no existiese la reencarnación... ¡habría que inventarla!)

La reencarnación, es un acto de la misericordia divina en nuestro beneficio, pues nos da la posibilidad de reparar antiguas faltas y avanzar espiritualmente; por lo tanto, cada día, cada instante de nuestra existencia actual, debe ser una ocasión para hacer el bien, practicar la caridad, auxiliar al prójimo, y dejar de perder oportunidades de progreso hacía la Vida Feliz prometida.

Jesús, el libertador de conciencias, propone que cada uno supere la propia sombra, porque “nadie puede ver el reino de Dios, si no nace de nuevo”, las veces que hagan falta, para despojarse del traje viejo, manchado y conflictivo, que constituye en los rasgos nocivos que todos tenemos en nuestra personalidad, “hay que despojarse de ese traje” por medio de la psicoterapia del amor y de la caridad, que vamos recibiendo y practicando, poco a poco, en cada nueva existencia, disfrutando al mismo tiempo, de la armonía plena.  

 Nacer, morir, renacer y progresar siempre,
¡tal es la Ley!.
Esta frase es un lema del Espiritismo que se adapta muy bien a todo lo expuesto.

 

 

Nadie Puede Ver el Reino de Dios si no Naciere de Nuevo.

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