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Si Fuese Hombre de Bien Habría Muerto

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Enviado por javier el Dom, 10/07/2016 - 15:48
Si fuese hombre de bien

Nuestro objetivo de hoy va a ser intentar transmitir a los presentes que estáis hoy aquí acompañándonos, a los oyentes que nos escuchan, a los lectores que leen estas líneas el valor de la vida espiritual, la importancia de la vida carnal y el porqué algunas personas desencarnan antes y otras más tarde, enfatizando la justicia de Dios en todas las situaciones." data-share-imageurl="">

Author: 
J. Rodríguez
Date: 
Jueves, 7 Julio, 2016 - 20:00
Body: 

Si fuese hombre de bien

Nuestro objetivo de hoy va a ser intentar transmitir a los presentes que estáis hoy aquí acompañándonos, a los oyentes que nos escuchan, a los lectores que leen estas líneas el valor de la vida espiritual, la importancia de la vida carnal y el porqué algunas personas desencarnan antes y otras más tarde, enfatizando la justicia de Dios en todas las situaciones.

Para ello vamos a analizar el ítem 22, del capítulo V de El Evangelio según el Espiritismo, se trata de un mensaje firmado Fénelon. François Fénelon fue un teólogo y obispo católico, poeta y escritor francés del siglo XVII, y hay que recordar que Kardec tradujo al alemán sus obras por lo que conocía muy bien su estilo y obra. Y nos dice así en el primer párrafo:

Decís muchas veces, cuando habláis de un hombre malvado que escapa de un peligro: "Si hubiese sido un hombre de bien, hubiera muerto". ¡Pues bien! cuando decís esto, decís la verdad, porque, efectivamente, muchas veces sucede que Dios da a un espíritu, joven aún en el camino del progreso, una prueba más larga que a uno bueno, logrando éste como una recompensa debida a su mérito que su prueba sea todo lo corta posible. Así, pues, cuando os servís de ese axioma, no sospecháis que estáis diciendo una blasfemia.(ESE, cap. V, ítem 22, 1º párrafo, Fénelon. Sens, 1861)

Para asegurarme de que el texto se entiende bien, he buscado el significado de la palabra “blasfemia” en el Diccionario de la Real Academia Española que dice así:

Blasfemia

Del lat. tardío blasphemĭa, y este del gr. βλασφημία blasphēmía 'palabra injuriosa'.

1. f. Palabra o expresión injuriosas contra alguien o algo sagrado.

2. f. Palabra o expresión gravemente injuriosas contra alguien o algo.

Real Academia Española © Todos los derechos reservados

Para más claridad aún, he buscado la palabra “injuria” en el mismo diccionario, y dice así;

Injuria

Del lat. iniuria.

1. f. Agravio, ultraje de obra o de palabra.

2. f. Hecho o dicho contra razón y justicia.

3. f. Daño o incomodidad que causa algo.

4. f.Der. Delito o falta consistente en la imputación a alguien de un hecho o cualidad en menoscabo de su fama o estimación.

Real Academia Española © Todos los derechos reservados

Así que cuando vemos que alguien con fama de malvado, depravado, ha salido indemne de un accidente, de una tragedia cualquiera, y afirmamos que si hubiese sido una buena persona habría muerto, o, como se suele decir también echando mano del refranero español “Mala hierba nunca muere”, estamos injuriando a Dios. Damos por supuesto que Dios no sabe lo que se hace, hacemos menoscabo de su inteligencia, de su sabiduría infinita, ¿acaso no es la Inteligencia Suprema? Y esa Inteligencia Suprema, en su Infinita Bondad y Sabiduría, da una nueva oportunidad de redimirse a ese espíritu deudor, recalcitrante, joven aún en evolución, y premia con una vida breve al espíritu que ha cumplido con el cometido de bien al que vino a esta vida. La reencarnación es una oportunidad educativa para espíritus que fallaron en sus misiones normales. Por eso, no nos compete juzgar la conveniencia o no de la muerte de alguien, pues es Dios quien determina ese momento.

Sigamos la lectura con el segundo párrafo de ese ítem 22

Si muere un hombre de bien que tiene por vecino a un perverso, os apresuráis a decir: "Mucho mejor hubiera sido que se hubiese muerto éste". Os engañáis mucho, porque el que se va, concluyó su tarea, y el que queda, puede muy bien ser que aun no la haya empezado. ¿Por qué quisierais, pues, que el malo no tuviese tiempo de acabarla, y que el otro quedase estacionado en la tierra? ¿Qué diríais del preso que hubiese concluido su condena y se le retuviera en la cárcel mientras se diese libertad al que no la hubiere concluído? Sabed, pues, que la verdadera libertad consiste en desprenderse de los lazos del cuerpo, y que tanto tiempo como estéis en la tierra estáis en el cautiverio.(ESE, cap. V, ítem 22, 2º párrafo, Fenelón. Sens, 1861)

Recuerdo el caso de una madre que tuvo varios hijos y, habiendo perdido a una hija querida, madre ella también, buena, servicial, blasfemaba preguntándose ¿porque ha muerto este ángel aquí en la Tierra, dejando huérfanos a estos nietos míos?¿porque no se ha llevado a esta otra hija mía que me lleva por la calle de la amargura? Y es que esa otra hija era un “demonio” que le hacía la vida imposible.

¿Por qué no debemos desear, delante de la muerte de un hombre de bien que, en su lugar, fuese un mal hombre?

Porque aquél que parte ya concluyó su tarea y el que queda tal vez no haya empezado la suya.

Dios es justo y no permitiría que al hombre malo le faltase tiempo para concluir su tarea.

¿En qué consiste la verdadera libertad para el espíritu?

Consiste en el rompimiento de los lazos que lo prenden al cuerpo. Mientras se encuentra en la Tierra está en cautiverio.

El cuerpo no pasa de ser simple vestimenta grosera que, temporalmente, cubre al espíritu, prendiéndolo al Orbe Terrestre, del cual se siente feliz en liberarse.

¿Sería justo permitir que el hombre de bien permaneciera preso a la Gleba Terrestre? (Gleba: Gente del pueblo bajo)

No, no sería justo. Él sería como un prisionero que, tras cumplir la sentencia pronunciada contra él, continuase encarcelado. Dios, en su sabiduría y justicia, recompensa a quien merece, luego, cuando cumplimos nuestra misión, somos liberados.

Prestigiamos la sabiduría de las Leyes de Dios, obedeciéndolas.

Acostumbraos a no vituperar lo que vosotros no podéis comprender, y creed que Dios es justo en todas las cosas; muchas veces lo que os parece un mal, es un bien; pero vuestras facultades son tan limitadas, que el conjunto de lo grande se sustrae a vuestros sentidos obtusos. Esforzaos en salir con el pensamiento de vuestra estrecha esfera, y a medida que os elevéis, la importancia de la vida material disminuirá a vuestros ojos, porque sólo os parecerá un incidente de la duración infinita de vuestra existencia espiritual, la sola verdadera existencia.” (ESE, cap. V, ítem 22, 3º párrafo, Fenelón. Sens, 1861)

¿No se le resta valor a la vida física?

No. Su valor es reeducativo. Dios, en su infinita perfección, no determinaría que reencarnásemos para, sólo, disfrutar de los placeres materiales.

La vida física, cuando es vivida según los padrones éticos del Evangelio de Jesús, es bendita oportunidad de progreso al espíritu.

¿Qué debemos hacer para disminuir la importancia que damos a la vida material?

Debemos buscar valores que nos despierten para las realidades espirituales, cultivando pensamientos elevados y procurando vivir de acuerdo con el Evangelio.

La existencia espiritual es la única verdadera.

¿Eso no nos llevaría a un alejamiento del medio en que vivimos?

Nos compete mantener el equilibrio; vivir en el mundo sin complicarnos con sus vicios; procurar las realidades espirituales sin huir de las responsabilidades con la vida material.

La gran virtud no consiste en repeler los placeres que nuestra condición humana nos permite. Basta que modifiquemos nuestras acciones, con base en el discernimiento, y hagamos todo dirigiéndonos al Creador.

Conclusión:

No nos compete juzgar si es conveniente o no el momento de la muerte, pero sí a Dios que, en su infinita bondad y por acrecimiento de misericordia, determina ese momento.

J. Rodríguez

Si fuese hombre de bien

Nuestro objetivo de hoy va a ser intentar transmitir a los presentes que estáis hoy aquí acompañándonos, a los oyentes que nos escuchan, a los lectores que leen estas líneas el valor de la vida espiritual, la importancia de la vida carnal y el porqué algunas personas desencarnan antes y otras más tarde, enfatizando la justicia de Dios en todas las situaciones." data-share-imageurl="">