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El Yugo Ligero

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Enviado por javier el Sáb, 08/10/2016 - 14:37
Yugo ligero

28 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. 29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; 30 porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga." data-share-imageurl="">

Author: 
J. Rodríguez
Date: 
Jueves, 29 Septiembre, 2016 - 20:00
Body: 

Yugo ligero

28 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. 29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; 30 porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga. (Mateo, XI 28, 29 y 30)

El Yugo Ligero

Objetivo: Vamos a ver en que consiste ese yugo ligero, qué es eso del yugo y si de verdad es ligero, porque la solo idea del yugo, ese aparejo que se pone a los buyes para tirar de carros y arados, viene asociada con la imagen de tirar de pesadas cargas. Y vamos a ver también de que forma viene aparejado el consuelo a las tribulaciones de la vida que se padece.

28 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. 29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; 30 porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga. (Mateo, XI 28, 29 y 30)

La invitación de Jesús "Venid a mi" va dirigida a todos sin excepción, pero especialmente a los apesadumbrados y afligidos. En esos, el corazón está ansioso por un consuelo, por una directriz. La enseñanza de Jesús es mejor comprendida y aceptada.

Sin embargo, hace ya cerca de 2000 años que resuena en el mundo su ruego afectuoso y los apesadumbrados y afligidos son legión ¿porqué será? "Es que el Maestro espera naturalmente que las almas inquietas y tristes lo procuren para la adquisición de la enseñanza divina. Mas ni todos los afligidos pretenden renunciar al objeto de sus desesperaciones y ni todos los tristes quieren huir de la sombra para el encuentro con la luz."

Cuando los sufridores se dirijan sinceramente al Cristo, lo oirán en el silencio del santuario interior, invitándole a despreciar las disputas reprobables del campo inferior.

"Todos oímos las palabras del Cristo, las cuales insisten para que la mente inquieta y el corazón atormentado le procuren el regazo refrigerante..."

"Con todo, si es fácil oir y repetir el "ven a mi" del Señor, ¡Cuán difícil es "ir para él"."

Los lazos de la conveniencia del aquí y ahora son demasiado fuertes, cuando no es el desánimo que nos paraliza o los impedimentos de cosas o personas que nos aprisionan.

Todos los creyentes conocemos su llamado que resuena en nuestros oídos, pero pocos son lo suficientemente valientes para procurar su compañía.

Es de destacar que Jesús promete el alivio y no la cura de nuestros males. Y es porque siendo nuestros males consecuencia de nuestros malos procederes del pasado, la cura es exclusiva competencia nuestra. No obstante, por medio de su evangelio, Jesús nos ofrece los medios necesarios para superar esos sufrimientos. Cuando buscamos en Jesús y en su evangelio, alivio para nustros padeceres, él nos conforta.

Ahora bien ¿como podemos conseguir la liberación de nuestros males? Muy sencillo, a través de la reforma íntima, modificando nuestras actitudes y pensamientos y vivenciando las directrices del evangelio. Lo que no sea posible hacer en esta vida, Dios nos da nuevas oportunidades en la Ley de la reencarnación como recurso para continuar mejorando. Nos compete a cada uno de nosotros, por intermedio de la libertad de acción u omisión, del pensamiento positivo o negativo, dirigir nuestras acciones hacia el bien, edificando así nuestra liberación.

Dijo el Maestro: "Buscad y hallaréis."
Y mismo en los cielos podemos fijar nuestra atención en las sombras amenazadoras de las nubes o en el brillo de las estrellas.

Afirmó el Maestro: "Cada arból es conocido por sus frutos."
Y alimentarse con naranjas o intoxicarse con pimienta es problema nuestro.

Enseño el Mentor divino: "No juzguéis y no seréis juzgados."
Así que no hables mal del prójimo para que no hablen mal de ti."

Proclamó Jesús: "Orad por los que os persiguen y calumnian."
Interesarse por el material de los calumniadores es lo mismo que adornarse con una lata de basura.

Habló Jesús: "A cada uno será dado según sus propias obras."
No se preocupen con los otros, a no ser para ayudarlos; pues la Ley de Dios no le conoce por lo que observa, sino por lo que hace.

También nos dice que haciendo lo correcto hallaremos reposo para nuestras almas. Debemos entender ese reposo como alivio y consuelo, procedentes de nuestro comportamiento vuelto para la reforma íntima y ayuda al prójimo, y no como sinónimo de ociosidad, improductividad e inactividad.

El arado que no se usa, pronto se oxida y estropea.

Sigamos leyendo.

Aquí vemos que se nos da la pista donde encontrar el consuelo a nuestros sufrimientos, desengaños, miserias, dolores físicos, pérdidas de seres queridos. Y esa solución está en la fe en el futuro que podemos hallar inscrita en todo su evangelio, y en la confianza en la justicia divina. Las aflicciones caen con todo su peso, y ninguna esperanza viene a suavizar la amargura de aquellos que nada esperan después de esta vida.

Hay además una expresión de Jesús que conviene aclarar, y es la que dice: "Mi yugo es fácil y ligera mi carga.". Ese yugo que señala él, es la observación de su evangelio, que aquí estudiamos fraternalmente; y su fardo es ligero, pues consiste en practicar el amor y la caridad. "Ese yugo es ligero y la ley es suave, pues solo impone como deber, el amor y la caridad."

Conclusión: Jesús promete alivio a los afligidos, desde que se sometan a su yugo. Ese yugo es laobservación de la Ley enseñada por él que, si bien cumplida, propicia alivio de los sufrimientos, a través de la fe en el futuro y en la confianza en la justicia de Dios.

Yugo ligero

28 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. 29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; 30 porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga." data-share-imageurl="">