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Qué Se Debe Entender Por Pobres De Espíritus

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Enviado por javier el Dom, 09/10/2016 - 20:54

"Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos." data-share-imageurl="">

Author: 
J. Rodríguez
Date: 
Miércoles, 5 Octubre, 2016 - 20:30
Body: 

Pobres de espíritu

"Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos."(Evangelio según Mateo, V, 3)

OBJETIVOS:

Explicar que solamente a los pobres de espíritu, es decir, a los humildes, están abiertas las puertas del reino de los cielos, pues son ellos los que poseen la sencillez de corazón y la humildad de espíritu.

 Leamos un trecho.

 "Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos."(Evangelio según Mateo, V, 3).

 "La incredulidad se ha ensañado en esta máxima, "Bienaventurados los pobres de espíritu", como en muchas otras cosas, sin comprenderla. Por pobres de espíritu Jesús no entiende los hombres desprovistos de inteligencia, sino los humildes: dice que el reino de los cielos es para ellos, y no para los orgullosos."

 ¿Entonces qué debemos entender por “pobres de espíritu”?

Son aquellos que, aspirando a la perfección y comparando el pequeño grado de adelantamiento al que llegaron con el ideal al ser alcanzado, reconocen que aún son carentes de progreso espiritual. Luego, los pobres de espíritu no son los faltos de inteligencia, como creen algunso, sino los humildes de corazón.

 Y por el “reino de los cielos” ¿qué debemos entender?

Es un estado de plena felicidad, de dulce paz y un alegre deleite espiritual. El reino de Dios no es necesariamente un lugar especial, ni circunscrito en el espacio, sino principalmente, es un estado de espíritu, .

 ¿Por qué son “bienaventurados” los pobres de espíritu?

Porque su propia humildad y la noción que tienen de sus flaquezas y enfermedades los hace luchar por aquello que les falta, y ese redoblar de esfuerzos los lleva realmente a conseguir mayor progreso espiritual.

 Como no tienen el orgullo que les nubla la visión, perciben mejor sus carencias y posibilidades.

 Sigamos leyendo.

 "Los hombres de ciencia y de genio, según el mundo, generalmente tienen tan alta opinión formada de sí mismos y de su superioridad, que miran las cosas divinas como indignas de su atención; sus miradas, concentradas en su persona, no pueden elevarse hasta Dios. Esta tendencia a creerse superiores a todo, les conduce muchas veces a negar lo que, no estando a sus alcances, podria rebajarles, y a negar hasta la Divinidad; o si consienten en admitirla, le disputan uno de sus más hermosos atributos: su acción providencial sobre las cosas de este mundo, persuadidos de que ellos solos bastan para gobernarlo bien. Tomando su inteligencia por la inteligencia universal, y juzgándose aptos para comprenderlo todo, no creen posible nada de lo que no comprenden; cuando han pronunciado su sentencia, para ellos no tiene apelación. Si se niegan a admitir el mundo invisible y un poder extrahumano, no es porque no esté a sus alcances, sino porque su orgullo se subleva a la idea de una cosa que no pueden dominar, y les haría bajar de su pedestal. Este es el motivo porque sólo tienen sonrisas de desdén para todo lo que no es del mundo visible y tangible; se atribuyen sobrado genio y ciencia para creer en cosas buenas para los "cándidos", según ellos, teniendo por "pobres de espíritu", a todos los que las toman por lo serio."

 Según Kardec¿Por qué los hombres orgullosos y vanidosos de su inteligencia no consiguen elevarse hasta Dios?

Porque, en función del alto concepto que hacen de sí mismos, consideran las cosas divinas indignas de merecer su atención. Esas cosas de Dios, Jesús y los ángeles, los espíritus, del más allá son cosas para mentes débiles y sin conocimientos de las cosas reales del mundo material. Los orgullosos toman la inteligencia que poseen como medida de la inteligencia universal y sus conocimientos como lo máximo.

 El hombre de ciencia común se niega a aceptar el mundo invisible y una potencia extrahumana. ¿Por qué será así? Es porque su orgullo no lo deja reconocer la existencia de algo que esté por encima de su entendimiento.

 Sigamos leyendo.

 "Sin embargo, por más que digan, será preciso que entren como los otros en ese mundo invisible de que se ríen; entonces será cuando abrirán los ojos y conocerán su error. Dios, que es justo, no puede recibir con el mismo título al que ha desconocido su poder y al que se ha sometido humildemente a sus leyes, ni hacerles una parte igual."

 Es en el mundo invisible, allá donde vamos todos tras la muerte, donde los ojos se les abrirán y ellos reconocerán el error en que cayeron.

 Y ¿qué podemos hacer para ayudar a esta gente que se considera superior y dice no necesitar a Dios para explicar el mundo? Sin duda, se sienten seguros en la bonanza que les rodean y caen anestesiados por los vapores del orgullos y la vanidad. Solo podemos ayudarles amándolos en espíritu y orar por ellos, ya que cualquier intento de hacerles cambiar de opinión resultará inutil. Debemos convivir con ellos sin caer en la complasencia.

 Seguimos con la lectura.

 "Diciendo que el reino de los cielos es para los humildes, Jesús entiende que no se admite a nadie sin la sencillez de corazón y la humildad del espíritu; que el ignorante que poseerá estas cualidades, será preferido al sabio que cree más en sí que en Dios. En todas las circunstancias coloca la humildad en la categoría de las virtudes que aproximan a Dios y el orgullo entre los vicios que alejan de Él, por una razón muy natural, porque la humildad equivale a un acto de sumisión a Dios mientras que el orgullo es rebelarse contra Él. Vale, pues, más, para la futura felicidad del hombre, ser pobre de espíritu en el sentido del mundo, y rico en cualidades morales."

 ¿Qué entendemos aquí? ¿Será la ignorancia y la pobreza material las que nos conducen al reino de los cielos? No necesariamente, pues lo que en verdad nos conduce a él es la sencillez de corazón y la humildad de espíritu. La ignorancia y la pobreza material no excluyen la vanidad y el orgullo.

 Jesús coloca la humildad en la categoría de las virtudes que aproximan a Dios a la criatura, y el orgullo entre los vicios que de él se apartan.

 CONCLUSIÓN

Solamente a los pobres de espíritu, es decir, a los humildes, están abiertas las puertas del reino de los cielos, pues son ellos los que poseen la sencillez de corazón y la humildad de espíritu.

"Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos." data-share-imageurl="">