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Eutanasia

Eutanasia

El Evangelio Según el Espiritismo, Cap. V, ítem 28

En primer lugar vamos a aclarar el término eutanasia ya que hay cierta confusión al respecto de este término, la gente suele englobar bajo esa palabra a diferentes modos de quitar o quitarse la vida:

Según la Real Academia Española:

eutanasia

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Eutanasia

Eutanasia

Eutanasia

El Evangelio Según el Espiritismo, Cap. V, ítem 28

En primer lugar vamos a aclarar el término eutanasia ya que hay cierta confusión al respecto de este término, la gente suele englobar bajo esa palabra a diferentes modos de quitar o quitarse la vida:

Según la Real Academia Española:

eutanasia

Del lat. cient. euthanasia, y este del gr. εὐθανασία euthanasía 'muerte dulce'.

1. f. Intervención deliberada para poner fin a la vida de un paciente sin perspectiva de cura.

2. f.Med. Muerte sin sufrimiento físico.

Real Academia Española © Todos los derechos reservados

O sea, es una buena muerte o muerte dulce, suave, sin sufrimiento físico, provocada deliberadamente por otra persona, por acción u omisión, para acabar con los sufrimientos o la agonía de un tercero. Puede ser con o  sin el consentimiento del enfermo porque este no está en condiciones de darlo, por iniciativa propia del médico, enfermera o persona que lo cuida o a petición de los familiares. No hay que confundirlo con el suicidio asistido.

El suicidio asistido se produce cuando una persona pide ayuda a otro para quitarse la vida porque no puede hacerlo por sí mismo, normalmente porque está impedido físicamente debido a alguna enfermedad o a algún accidente que le ha dejado parapléjico (caso de Ramón Sampedro).

Al respecto del suicidio asistido, me gustaría hacer hincapié en tres aspectos éticos y de responsabilidad en que incurren los que piden ayuda para morir.

Protección de la medicina – confianza en la actuación médica orientada al cuidado y alivio del sufrimiento sin provocar la muerte. Los médicos están para salvar vidas, para mejorar la calidad de la misma, pero no para quitarla, ello es subvertir el fin de la medicina.

Protección de las personas vulnerables – que pueden verse incitadas a pedir la ayuda al suicidio. Dan un mal ejemplo a otros que se encuentran en situaciones similares, y que se pueden ver inducidos a seguir el mismo camino fácil de la huida, lo cual redunda en un aumento de los suicidios. Caso que está sucediendo en los países y estados que han legalizado dicha práctica.

Protección de los fundamentos del derecho  – por el que una persona no puede dar muerte a otra. El matar a otra persona está prohibido y castigado en todos los países, salvo en los que se aplica la pena de muerte como castigo legal. Y sin embargo, en países que se consideran avanzados y ya no se aplica la pena de muerte, se da la paradoja de que se legaliza la eutanasia, el suicidio asistido y el aborto que son diversas maneras de matar legalmente.

Por eso  una persona no debe pedir la eutanasia, entre otros motivos, por la triple responsabilidad que conlleva este acto:responsabilidad con los médicos (confianza en su cuidado), con el derecho (no dar muerte) y con las personas vulnerables (no incitar a morir).

Otra cosa es la muerte digna. Esta se da cuando no se le administra al paciente ningún tipo de tratamiento innecesario, extraordinarios y desproporcionados sin esperanza de mejoría clínica. Se puede y se debe, eso sí, aliviar con sedantes y fármacos sus dolores. No hay que incluir en esos tratamientos innecesarios a la hidratación y alimentación, ya que son cuidados básicos para mantener la vida.

Bien, una vez que ya tenemos más claro el significado de la palabra eutanasia, del suicidio asistido y de la muerte digna, vamos a encarar el asunto desde el punto de vista espiritual y vamos aesclarecer a los presentes, y a los oyentes que nos escuchen en diferido, al respecto del dolor del sufriente y en las consecuencias que incurren aquellos que procuran abreviar la vida de alguien, incluso con el pretexto de impedirle el sufrimiento, enfatizando la finalidad útil del sufrimiento prolongado.

Esto es, vamos a hablar de la eutanasia y vamos a ver qué nos dicen los espíritus más evolucionados en el ítem 28 del cap. V de El Evangelio según el Espiritismo.

Mensaje de San Luis, Espíritu protector de la Sociedad de Estudios Espíritas de París

"Un hombre está en la agonía, preso de crueles tormentos; se sabe que no hay esperanza de salvarle; ¿está permitido ahorrarle algunos instantes de agonía precipitando su fin?"

“¿Quién puede daros el derecho de prejuzgar los destinos de Dios? ¿Acaso no puede conducir a un hombre al borde del sepulcro para sacarle de él, con el fin de hacerle volver en si y conducirle a otras meditaciones? En cualquier estado en que se encuentre un moribundo, nadie puede decir con certeza que haya llegado su última hora.

“¿Acaso la ciencia no se ha engañado nunca en sus previsiones? Sé muy bien que hay casos que con razón pueden llamarse desesperados; pero si no queda esperanza de vida y salud, ¿no hay innumerables ejemplos de que en el momento del último suspiro, el enfermo se reanima y recobra sus facultades por algunos instantes? Pues bien. Esa hora de gracia que se le concede, puede tener para él la mayor importancia, porque ignoráis las reflexiones que ha podido hacer su espíritu, en las convulsiones de la agonía y los tormentos que puede ahorrarle un rayo de arrepentimiento.”

“El materialista que sólo ve el cuerpo y nada le importa el alma, no puede comprender estas cosas; pero el espiritista que sabe lo que pasa más allá de la tumba conoce el precio del último pensamiento. Mitigad los últimos sufrimientos tanto como podáis, pero guardaos de abreviar la vida, aun cuando no sea sino por un minuto, porque este minuto puede evitar muchas lágrimas en el porvenir.” (San Luis. París, 1860)(El Evangelio Según el Espiritismo, Cap. V, ítem 28).

¿Quién de entre nosotros, pobres mortales, puede afirmar sin temor a equivocarse y a igualarse a Dios que es poseedor de la verdad absoluta? ¿Quién se puede erigir como supremo conocedor de la vida y de la muerte para juzgar quién merece vivir y quién morir? Nadie, salvo los necios. Ninguno de nosotros puede predecir con el 100 % de seguridad y de acierto qué va a ocurrir mañana, dentro de una semana, un mes, un año, … bueno, una cosa sabemos con certeza: todos moriremos algún día.

Entonces, Cómo podemos saber ¿Si los sufrimientos que padece una persona no son útiles para su evolución? ¿Si ya le ha llegado la hora de morir o si mejorará sorprendentemente? Y si realmente acortamos sus sufrimientos quitándole o ayudándole a quitarse la vida, ¿O la agravamos sin remedio?

No tenemos el derecho de eregirnos en dioses y determinar que esta u otra persona ha sufrido lo suficiente y merece que acabemos con su vida para poner fin a sus males. Quién le ha creado y dado la vida es la “Inteligencia Suprema Causa Primera de todas las cosas” tal como es definido Dios en el Libro de los Espíritus, cap. I, preg. 1. Luego Él, como legítimo propietario de los derechos de su creación, tiene el “copyright”, los derechos de autor, es quien puede determinar si le ha llegado o no su hora.

Ni aún cuando suframos nosotros también al ver sufrir a un ser querido, y quisiéramos ayudarle dando fin a sus sufrimientos tenemos el derecho de acabar con su vida. Desconocemos los designios divinos para ese infeliz y además, nosotros los espíritas sabemos que la vida no se acaba aquí con este cuerpo y sigue en el más allá dónde quizás seguirá sufriendo o, peor aún, se agravará su situación si no dejamos que la naturaleza siga su curso.

Pero, dirán ustedes ¿y si la ciencia lo ha desahuciado porque sufre una enfermedad para la cual no tienen cura y no hay esperanza de mejoría, debemos dejarlo vivir? La respuesta es si, ya que la ciencia y los científicos se han equivocado en numerosas ocasiones. Se han dado casos de personas que han despertado de un largo periodo de coma, cuando ya nadie daba un duro por ellas, de personas que han vuelto a la vida tras darlas por muertas, de personas que se han curado de un cáncer diagnosticado como terminal e irreversible. Luego la ciencia no es infalible, además quién sabe si en el interín no se descubre un remedio para ese mal incurable.

Sabemos además que nada ocurre sin el conocimiento y permiso de la Inteligencia Suprema, que todo es útil para nuestro adelanto. Así el sufrimiento que se padece es un correctivo necesario e indispensable para el espíritu que erró en el pasado, y será tanto más largo cuanto mayor sea la necesidad de ese ser. Si acortamos antes del tiempo marcado su existencia, le estaremos quitando la oportunidad de regenerarse y redimir sus faltas.

Y aunque ese ser humano se encuentre en un estado de coma, vegetativo, el espíritu no abandona el cuerpo, sigue ligado a él mientras haya vida y es consciente de todo lo que ocurre en torno a él. Ese estado le puede servir para reflexionar sobre sus experiencias pasadas y retomar el camino correcto si se había desviado.

Es un deber de caridad promover y administrar los medios útiles para un mantenimiento digno de la vida, sin caer en el exceso de querer mantenerla en vida a toda costa. Con ello permitimos que la prueba que deba ser experimentada se cumpla hasta el final, sin que la persona sufra innecesariamente dolores. Además es posible que el enfermo terminal recobre por un momento antes de la muerte la lucidez, y ese momento puede ser trascendental para su vida espiritual.

Y que decir de los que alegan motivos humanitarios y de compasión para acortar la vida de los seres indefensos y débiles, tales como recién nacidos, con espina bífida, deformes, con síndrome de Down, pensando que con ello les hace un bien ahorrándoles futuros sufrimientos.

Estos tienen una visión limitada y restringida al cuerpo material del ser. Son materialistas que solo ven esta limitada vida física, no ven más allá, cuando no esconden motivos más egoístas.

Nosotros los espíritas, sin embargo, sabemos, gracias a la amplia literatura que nos han legado nuestros antecesores que han indagado sobre el asunto, que la mayoría de los enfermos, deformes, paralíticos que transitan por la Tierra, son portadores de tremendas culpas del pasado. Culpabilidades que quedan registradas en el cuerpo espiritual, y que luego se plasman en el cuerpo físico en la siguiente encarnación, en forma de enfermedad, deformidad y otras patologías. Culpables que además son perseguidos por muchas de sus víctimas del pasado que quieren venganza y buscan con ahínco tomarse la justicia por su mano, persiguiendo y atormentando a los pobres infelices. Suelen ser también suicidas que en una anterior encarnación dañaron su cuerpo físico destrozándolo bajo las ruedas de un tren, arrojándose desde las alturas, y otros medios violentos.

Al respecto de este asunto, la eutanasia, tenemos una anécdota de chico Xavier, que ha sido compartido en Facebook:

Chico visitó durante muchos años a un joven que tenía el cuerpo totalmente deformado y que vivía en una barraca cerca del bosque.

El estado de alienado mental era completo. La madre de este joven estaba también muy enferma y Chico la ayudaba a bañarlo, alimentarlo y a limpiar la pequeña estancia en que vivía.

El cuadro era tan aterrador que, en una de sus visitas en que un grupo de personas lo acompañaba, un médico preguntó a Chico:

- ¿Ni siquiera en este caso la eutanasia sería perdonable?

Chico respondió:

- No creo doctor. Este hermano nuestro, en su última encarnación, tenía mucho poder. Persiguió, perjudicó y con torturas inhumanas quitó la vida de muchas personas. Algunas lo perdonaron, otras no y lo persiguieron durante toda su vida. Esperaron su desencarnación y, así que él dejó el cuerpo, ellos lo agarraron y lo torturaron de todas las maneras durante muchos años.

Este cuerpo deforme y mutilado representa una bendición para él. Fue la única forma que la providencia divina encontró para esconderlo de sus enemigos.

Cuanto más tiempo aguante, mejor será. Con el paso de los años, muchos de sus enemigos lo habrán perdonado. Otros habrán reencarnado.

Aplicar la eutanasia sería devolverlo a manos de sus enemigos para que continuasen torturándolo.

- ¿Y cómo rescatará él sus crímenes? – Preguntó el médico.

- El hermano X acostumbraba decir que Dios usa el tiempo y no la violencia. - respondió Chico Xavier.

Traducción: Johnny M Moix

Conclusión:

La vida nos fue otorgada por Dios, a quien, exclusivamente, compete quitárnosla, cuando crea oportuno. No nos es lícito abreviar la vida de quien quiera que sea, bajo ningún pretexto. Una reflexión, en la última fracción de segundo de vida que resta al moribundo, puede evitarle siglos de sufrimiento, tras la muerte.

J. Rodríguez

 

Eutanasia

El Evangelio Según el Espiritismo, Cap. V, ítem 28

En primer lugar vamos a aclarar el término eutanasia ya que hay cierta confusión al respecto de este término, la gente suele englobar bajo esa palabra a diferentes modos de quitar o quitarse la vida:

Según la Real Academia Española:

eutanasia

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