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Escándalos II

13. "Es menester que vengan escándalos en el mundo", dijo Jesús, porque siendo los hombres imperfectos en la tierra se inclinan a hacer mal, y porque malos árboles, dan malos frutos." data-share-imageurl="">

Escándalos II

13. "Es menester que vengan escándalos en el mundo", dijo Jesús, porque siendo los hombres imperfectos en la tierra se inclinan a hacer mal, y porque malos árboles, dan malos frutos. Es necesario, pues, entender por estas palabras, que el mal es una consecuencia de la imperfección de los hombres, y que no tengan una obligación de hacerlo.

14. "Es necesario que venga el escándalo", porque estando los hombres en expiación en la tierra, se castigan ellos mismos por el contacto de sus vicios, cuyas primeras víctimas son y cuyos inconvenientes acaban por comprender. Cuando estén cansados de sufrir el mal, buscarán el remedio en el bien. La reacción de esos vicios, sirve, pues, a la vez de castigo a los unos y de prueba a los otros; así es como Dios hace salir el bien del mal y como los mismos hombres utilizan las cosas malas o escorias.

15. Si es así, se dirá, el mal es necesario y durará siempre, porque si desapareciese, Dios quedaría privado de un poderoso medio para castigar a los culpables; luego es inútil tratar de mejorar a los hombres. No; si no hubiese ya culpables, no habría necesidad de castigos. Supongamos a la humanidad transformada en hombres  de bien; nadie procurará hacer daño a su prójimo, y todos serán felices porque serán buenos. Tal es el estado de los mundos adelantados, de los que el mal está excluido; tal será el de la tierra cuando haya progresado bastante. Pero mientras ciertos mundos adelantan, se forman otros poblados por espíritus primitivos, y que sirven, además de habitación, de destierro o lugar de expiación para los imperfectos rebeldes, obstinados en el mal y que son arrojados de los mundos que han llegado a ser felices.

16. "Mas ay de aquel por quien viene el escándalo"; es decir, que el mal, siendo siempre el mal, el que ha servido, sin saberlo, de instrumento para la justicia divina, cuyos malos instintos se han utilizado no ha dejado por eso de hacer mal y debe ser castigado. Así es, por ejemplo, que un hijo ingrato es un castigo o una prueba para un padre que le sufre, porque este mismo padre ha podido ser un mal hijo que hizo sufrir a su padre y es castigado con la pena del talión; pero el hijo tampoco tiene excusa y deberá ser castigado a su vez en sus propios hijos o de otro modo.

17. "Si vuestra mano es una causa de escándalo, cortadla"; figura enérgica que sería absurdo tomar literalmente, y que sencillamente significa que es menester destruir en sí mismo toda causa de escándalo, es decir, de mal; arrancar de su corazón todo sentimiento impuro y todo principio vicioso, es decir, repito, que más le valdría a un hombre no haber tenido la mano, que no que le hubiese servido de instrumento para una mala acción; estar privado de la vista, que no que sus ojos le hubiesen despertado malos pensamientos.  Jesús no dijo nada absurdo para cualquiera que comprenda el sentido alegórico y profundo de sus palabras; pero muchas cosas no pueden comprenderse sin la clave que da el Espiritismo. (Kardec, Allan. El Evangelio según el Espiritismo; cap. VIII)

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