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Perdonar Para Ser Perdonados

Estudiamos las cuestiones de la misericordia y del perdón, enseñados por Jesús, relacionándolas con la ley de causa y efecto, destacando que no hay límites para perdonar.

Kardec A. El Evangelio según el Espiritismo. Cap. X, ítems 1 al 4

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Author: 
Javier Rodríguez
Date: 
Miércoles, 22 Febrero, 2017 - 20:30
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Estudiamos las cuestiones de la misericordia y del perdón, enseñados por Jesús, relacionándolas con la ley de causa y efecto, destacando que no hay límites para perdonar.

Kardec A. El Evangelio según el Espiritismo. Cap. X, ítems 1 al 4

1. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. (San Mateo, cap. V, v. 7).

2. Porque si perdonareis a los hombres sus pecados, os perdonará también vuestro Padre celestial vuestros pecados. -Mas si no perdonareis a los hombres, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestros pecados. (San Mateo, cap. VI, v. 14 y 15).

3. Por tanto, si tu hermano pecare contra ti, ve, y corrígele entre tú y él solo. Si te oyere, ganado habrás a tu hermano. - Entonces, Pedro, llegándose a Él, dijo: ¿Señor, cuántas veces pecará mi hermano contra mí y le perdonaré? ¿Hasta siete veces? - Jesús le dice: No te digo hasta siete, sino hasta setenta veces siete veces. (San Mateo, cap. XVIII, v. 15, 21 y 22).

4. La misericordia es el complemento de la dulzura, porque el que no es misericordioso no puede ser benigno y pacífico; la misericordia consiste en el olvido y el perdón de las ofensas. El odio y el rencor denotan un alma sin elevación de grandeza, pues el olvido de las ofensas es propio de almas elevadas que están fuera del alcance del mal que se les quiere hacer; la una siempre está ansiosa, es de una susceptibilidad sombría y llena de hiel; la otra está serena, llena de mansedumbre y de caridad.

Desgraciado del que dice: yo no perdonaré nunca, porque si no es condenado por los hombres, ciertamente lo será por Dios. ¿Con qué derecho reclamará el perdón de sus propias faltas, si él mismo no perdona las de los otros? Jesús nos enseña que la misericordia no debe tener límites, cuando dice que debe perdonar-se al hermano, no siete veces, sino setenta veces siete veces.

Mas hay dos modos muy diferentes de perdonar; el primero, es grande, noble, verdaderamente generoso, sin segunda intención, que maneja con delicadeza el amor propio y la susceptibilidad del adversario, aunque este último tuviera toda la culpa; el segundo, es cuando el ofendido, o el que cree serlo impone al otro condiciones humillantes y hace sentir el peso de un perdón, que irrita en vez de calmar; si le tiende la mano, no es por benevolencia, sino con ostentación, a fin de poder decir a todo el mundo: ¡Mirad si soy generoso! En tales circunstancias, es imposible que la reconciliación sea sincera de una y otra parte. No, ésta no es la generosidad, es uno de los modos de satisfacer el orgullo. En toda contienda, el que se manifiesta más conciliador, el que prueba más desinterés, más caridad y más verdadera grandeza de alma, ese se captará siempre la simpatía de las personas imparciales.

 

 

Estudiamos las cuestiones de la misericordia y del perdón, enseñados por Jesús, relacionándolas con la ley de causa y efecto, destacando que no hay límites para perdonar.

Kardec A. El Evangelio según el Espiritismo. Cap. X, ítems 1 al 4

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