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Pruebas de la Existencia y Supervivencia del Espíritu - ESDE

Espíritu

Objetivos:

- Citar pruebas de la existencia y supervivencia del espíritu.

- Nombrar investigadores que comprobaron la existencia y la supervivencia del espíritu.

Aparentemente somos tan solo el cuerpo con el que vivimos en este mundo. Ahora bien, todo indica, y el análisis químico lo demuestra, que nuestro cuerpo está formado exclusivamente de materia, como los demás cuerpos de la naturaleza." data-share-imageurl="">

Pruebas de la Existencia y Supervivencia del Espíritu - ESDE

Espíritu

Objetivos:

- Citar pruebas de la existencia y supervivencia del espíritu.

- Nombrar investigadores que comprobaron la existencia y la supervivencia del espíritu.

Aparentemente somos tan solo el cuerpo con el que vivimos en este mundo. Ahora bien, todo indica, y el análisis químico lo demuestra, que nuestro cuerpo está formado exclusivamente de materia, como los demás cuerpos de la naturaleza. Es verdad que esa materia recibe además el flujo energético de una sustancia organizadora sutilísima-el principio vital-, absorbida naturalmente por el organismo, que le comunica el dinamismo en virtud del cual se realizan todas las funciones vitales; principio que existe, además, también en los otros seres vivos, vegetales y animales.

Pero el análisis consciente y una observación más profunda, muestran que en el hombre existe algo más que materia y principio vital. El hombre piensa, tiene conciencia plena de su existencia; relaciona ideas, establece conceptos, elabora juicios, construye razonamiento, saca conclusiones y, sirviéndose de un instrumento maravilloso que es el lenguaje, comunica eso a sus semejantes. Nada que tan solo se parezca a esto ocurre en el mineral bruto, en la roca inerte, como tampoco en ningún vegetal del más espléndido y frondoso árbol, en el más bello y florido “flamboyán”[1], así como no existe en los animales, ni aún en aquellos en los que ya aparecen algunos indicios de inteligencia y afectividad; pero en los cuales, en realidad, sólo existen sensaciones, vagas percepciones, actividades puramente instintivas y una inteligencia muy rudimentaria. En el hombre, no obstante, la inteligencia está elaborada, cultivada, plenamente desarrollada, es superior: piensa y en él brilla la luz de la razón.

“Je pense, donc je suis” - escribió Renée Descartes en su “Discurso del Método”; “Yo pienso, luego yo soy” o “Pienso, luego soy.” (si se traduce de manera rigurosamente literal). Normalmente se traduce por “Pienso, luego existo.” Sin embargo lo que debía estar en el razonamiento del gran filósofo no puede ser otra cosa que la siguiente idea: pienso. Ahora bien, la materia por sí misma no piensa; luego existe en mí, además del cuerpo material, algo más que es el agente de mi pensamiento en virtud de lo cual existe como ser inteligente y tengo plena conciencia de mi existencia. Es un razonamiento perfectamente lógico y conforme con la más pura razón humana. Debería ser suficiente para que en el hombre no existiese ninguna duda al respecto de que en él vive esencialmente un espíritu; es decir, un ser inmaterial y sin embargo real, independiente del cuerpo y que lo sobrevive; y solamente a él son inherentes las facultades superiores de la inteligencia y la razón. Además existen otras facultades en el hombre que nada tienen que ver con la materia, que son funciones de una conciencia individual superior, resultando en todas el sentido moral. No obstante, hay muchos que no creen en la realidad de su propia existencia, la de espíritu, que es inmortal. Sí, hay incrédulos que viven negando o, tal vez, solamente lo ponen en duda, pues en el fondo de su ser deben tener la misma aspiración natural, aspiración de toda criatura: no morir. Entonces Dios en su infinita bondad y amor, como Divina Providencia, concedió al hombre, con las manifestaciones espiritas, las pruebas cabales de que en él vive un espíritu y de que ese espíritu sobrevive a la muerte.

Manifestaciones de espíritus han ocurrido en todos los tiempos, desde la más remota antigüedad, pero con caracteres excepcionales o considerados de origen sobrenatural.

Sus verdaderas causas sólo eran conocidas por los iniciados, en los llamados misterios de los templos, de las antiguas civilizaciones. Las escrituras sagradas están llenas de esos hechos. Individuos excepcionales - los profetas - servían de intermediarios entre los espíritus y los hombres y anunciaban muchas cosas como expresiones de la voluntad de Dios; y una de las cosas anunciadas entonces fue que vendría el tiempo en que esa facultad de intermediación se generalizaría, dando lugar a manifestaciones que ocurrirían, irrefrenables, por todas partes para sacudir las conciencias y los corazones de los hombres, despertándolos a la gran realidad de un mundo espiritual. La profecía se cumplió y, luego de algunos casos aislados, de unos pocos precursores que no tuvieron mayor repercusión, ocurrieron en los Estados Unidos de Norte América, hechos notables que llamaron rápidamente la atención. Producidos inicialmente en la aldea de Hydesville, rápidamente se propagaron a la ciudad de Rochester y a otras importantes ciudades de América del Norte; de allí se expandieron por toda Europa, llegando primero a Inglaterra, Francia, y Alemania; ocurrieron en todas partes y desde entonces son irrefrenables los hechos espíritas.

¿Qué hechos son esos? Ante todo son fenómenos que consisten en efectos físicos diversos: ruidos, que dan la sensación de rasguños, estallidos, golpes o pasos, producidos en puertas, paredes, pisos, sin causa física conocida; proyección o desplazamiento (transportes) de objeto de diversas formas y naturalezas- piedras, ropas, utensilios domésticos, joyas, monedas, alimentos y hasta flores- a través de paredes, puertas y ventanas cerradas; movimientos de objetos sin contacto visible, ya sean livianos o pesados, incluyendo muebles, mesas, sillas, armarios, mostradores, etc.

La simple producción de esos efectos físicos nada probaría, por sí misma, en cuanto a la existencia de los espíritus; debido a que los efectos podrían ser producidos por otras fuerzas naturales y desconocidas; pero el hecho singular de que la causa productora de los mismos se revela asociada a una inteligencia que dirige la acción, y que esa inteligencia es capaz de mostrar que el alma de un muerto, dando evidentes señales de identificación, prueba que su verdadera causa son los Espíritus. Existe la supervivencia del alma humana, que no es otra cosa que un espíritu encarnado y está ampliamente demostrada por los hechos espíritas, investigados con todo rigor científico por numerosos y eminentes sabios e investigadores del siglo pasado y de este siglo. Luego de serias investigaciones, los sabios, escépticos al principio, se rindieron a la evidencia de que la vida continua más allá de la tumba y de que las almas de aquellos que murieron en este mundo, pueden venir a comunicarse con los hombres, con los seres queridos que dejaron la tierra y, asimismo con espíritus especialmente delegados por los superiores designios de Dios, para la misión de traerles la revelación de esa verdad.

A tal punto quedó eso demostrado en las experimentaciones de los sabios, que uno de ellos, ubicado entre los más eminentes del siglo pasado, Alfred Russell Wallace- hizo esta categórica afirmación: «El Espiritismo está tan bien demostrado como la ley de gravedad».

En su rápida difusión por todo el mundo, los fenómenos surgidos en Hydesville llegaron también a Francia y allí se generalizaron, asumiendo sobre todo la modalidad de las llamadas mesas giratorias, o sea, mesas que se movían sin causa justa aparente, pero bajo la influencia de una fuerza desconocida, al parecer emanada de ciertas personas especialmente dotadas. Pero las mesas también eran parlantes en el sentido que respondían inteligentemente por medio de interrupciones, seguidas de ciertos números de golpes convencionales de unas de las patas, a las preguntas formuladas por las personas presentes en el lugar donde se producía el fenómeno. Fue exactamente ese carácter de inteligente que asumiera el fenómeno, lo que lleva al profesor Hippolyte Léon Denizard a interesarse en el e inmediatamente después a dedicarse profundamente a su estudio, así como a los demás fenómenos espíritas, deduciendo de ellos todas las consecuencias filosóficas, morales y religiosas que llevan implícitas, con el auxilio de los propios espíritus, cuyas enseñanzas ordenadas y codificadas por él, llegaron a constituir el admirable cuerpo de la Doctrina Espírita, concretada en «El Libro de los Espíritus», que publicara en primera edición el 18 de Abril de 1857. Como se sabe, el profesor Rivail adoptó entonces el seudónimo de Allan Kardec.

Allan Kardec escribió otro libro complementario del primero - «El Libro de los Médiums» _ cuya segunda parte - De Las Manifestaciones Espíritas - está totalmente dedicada al estudio minucioso de esas manifestaciones, es decir, de toda fenomenología Espírita. «El Libro de los Médiums›› es la primera de sus obras que debe consultarse sobre ese importante asunto y, como obra general, no existe ninguna otra que la supere.

La sigue inmediatamente el Libro de León Denis «En lo Invisible». Suceden a estas, numerosas obras, ya sean generales, tratando de toda la fenomenología, o particulares, es decir, tratando de determinados fenómenos. Bajo este último aspecto vale citar, solamente como ejemplos, los libros siguientes: de William Crookes, «Hechos Espíritas» en el que son estudiados fenómenos de efectos físicos y especialmente el fenómeno de materialización del espíritu Katie King, con el auxilio de las mediumnidades de Daniel D.Home y de Florence Cook; de Friedrick Zöllner, «Pruebas Científicas sobre la Supervivencia» en el que ese sabio físico y astrónomo alemán relata sus experiencias con el médium Henri Slade, inclusive el extraordinario fenómeno de desmaterialización, haciendo posible la penetración de cuerpos materiales por otros y la escritura directa sobre una superficie, sin ningún intermediario material; de Arthur Findlay, «Al Borde de lo Etéreo», donde son relatados admirables fenómenos de voz directa por intermedio de Johan C. Sloan; finalmente el libro de Oliver Lodge «Raymond›› en el que ese sabio físico ingles describe experiencias con diversos médiums, a través de los cuales pudo constatar, con todas la evidencias, la manifestación de su hijo Raymond Lodge, joven Ingeniero muerto en 1915, a los 26 años, en una trinchera de Flandes, Bélgica, durante la guerra que se extendió desde 1914 a 1918, habiendo proporcionado claras señales de identificación de su personalidad individual.

Vaga y confusamente al principio, en los fenómenos de las casas encantadas, la personalidad oculta comienza a afirmarse en la tiptologia y después en la escritura; adquiere caracteres precisos en la incorporación mediúmnica y se hace tangible en las materializaciones. En ese orden es que se han desarrollado los hechos, multiplicándose, a fin de atraer la atención de los indiferentes, a forzar la opinión de los escépticos y a demostrar a todos la supervivencia del alma humana. Ese orden, al que se podría llamar histórico, es al que adoptaremos por nuestra parte para el estudio de los fenómenos espíritas.

A pesar de ser incompleta, la clasificación que antecede es muy práctica, porque es muy simple; además el gran autor que fue León Denis, en el estudio que hizo en la obra citada, considera otras modalidades de fenómenos en las clases que les son afines. Así, por ejemplo en el fenómeno de escritura considera tanto la escritura directa, a la que llama también psicografía, mientras que Kardec la designa pneumatografía; como la que él llama escritura mediúmnica, que para Kardec es la verdadera psicografía.

Pero Denis continua: se podría igualmente dividir éste, quiere decir el estudio de los fenómenos de espíritas en dos categorías: los hechos de naturaleza física y los hechos intelectuales. En los primeros, el médium desempeña un papel pasivo: es el foco de la emisión, del que emanan los fluidos, las energías en cuyo concurso los seres invisibles actuarán sobre la materia y manifestará su presencia. En los otros fenómenos el médium ejerce una función más importante. Él es el agente transmisor de los pensamientos del espíritu; y su estado psíquico, sus aptitudes, sus conocimientos influyen, a veces, de manera sensible en las comunicaciones obtenidas. (...) « (+)

(+) DENlS, Léon. Fenómenos Espontáneos. Casas Encantadas: Tiptología. En:_.

En lo invisible.

CONCLUSIÓN

-          «Los fenómenos físicos se presentan bajo las más variadas formas (...). Bajo la acción de una voluntad poderosa consiguen descomponer y volver a componer la materia más compacta. Es lo que demuestra el fenómeno de los aportes, o los transportes de flores, frutos y otros objetos a través de las paredes, en aposentos cerrados. (...)›› (2)

-          «De todas las manifestaciones espíritas, las más simples y frecuentes son los ruidos -y golpes. (...)» (1) No obstante, la escritura directa, la Ievitación de personas y objetos, el fenómeno de voz directa, las materializaciones son otras tantas manifestaciones de efectos físicos que prueban la existencia y supervivencia de los espíritus.

-          Existieron (y existen) varios investigadores que a través del trabajo serio y disciplinado probaron la inmortalidad del espíritu. Entre ellos citamos a William Crookes (materializaciones), Alexandre Aksakof y F. Zollner (desmaterialización), Arthur Finlay (voz directa), Paul Gibier (Ievitacion), etc.

FUENTES

  1. KARDEC, Allan. El Libro de los Médiums. ítem 83.
  2. DENIS, Léon. Fenómenos Espontáneos. Casas encantadas. Tiptología. En lo Invisible.

*   *    *

 




[1] Flamboyán o árbol de la llama.

Espíritu

Objetivos:

- Citar pruebas de la existencia y supervivencia del espíritu.

- Nombrar investigadores que comprobaron la existencia y la supervivencia del espíritu.

Aparentemente somos tan solo el cuerpo con el que vivimos en este mundo. Ahora bien, todo indica, y el análisis químico lo demuestra, que nuestro cuerpo está formado exclusivamente de materia, como los demás cuerpos de la naturaleza." data-share-imageurl="">