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Espíritu, Materia y Fluidos II - EEM

espiritu, materia y fluidos

ESPÍRITU, MATERIA Y FLUIDOS

 Según El Libro de los Espíritus, hay dos elementos generales en el Universo: Espíritu y materia y, por encima de todo Dios, el Creador, el Padre de todas las cosas. Dios, Espíritu y materia constituyen el principio de todo lo que existe, la trinidad universal." data-share-imageurl="">

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SEA
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Jueves, 31 Mayo, 2018 - 07:00
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espiritu, materia y fluidos

ESPÍRITU, MATERIA Y FLUIDOS

 Según El Libro de los Espíritus, hay dos elementos generales en el Universo: Espíritu y materia y, por encima de todo Dios, el Creador, el Padre de todas las cosas. Dios, Espíritu y materia constituyen el principio de todo lo que existe, la trinidad universal. Mas, al elemento materia/ se tiene que unir el fluido universal, que desempeña el papel de intermediario entre el Espíritu y la materia propiamente dicha, por demás grosera para que el Espíritu (desencarnado) pueda ejercer acción sobre ella. (11)

1. ESPÍRITU

Según la Doctrina Espírita, el Espíritu es el principio inteligente del Universo, que tiene como atributo esencial la inteligencia. (9), (10)

Los Espíritus son seres incorpóreos, formados de materia quintaesenciada – sin ninguna analogía con cualquier tipo de materia conocida en el mundo físico - es tan etérea que escapa al alcance de nuestros sentidos corporales. (14)

En verdad, los Espíritus son la individualización del principio inteligente, así como los cuerpos son la individualización del principio material. Son desconocidos, no obstante, el modo y la época en que esa formación se realizó, mas la creación de los Espíritus es constante. (12), (13)

Muchas personas piensan que los Espíritus son seres vagos e indefinidos. Mientras tanto, el Espiritismo nos explica que son seres humanos que viven en el plano espiritual, teniendo como nosotros un vehículo de manifestación, fluido e invisible en el estado normal, denominado periespíritu. (19) Este vehículo sirve de modelo para la elaboración del cuerpo físico.

La existencia de los Espíritus no tiene fin, pues, a partir del momento en que fuimos creados, viviremos eternamente. (15) Todo Espíritu tiene una forma definida, con coloración y brillo específicos, conforme a su grado evolutivo. (16) La materia no ofrece obstáculos al Espíritu, que pasa a través de todo: aire, agua, tierra, fuego, etc. (17) Los Espíritus no están todos en un mismo plano evolutivo, pertenecen a diferentes órdenes, conforme al grado de perfección que hayan alcanzado. (18)

Es oportuno recordar que el Espíritu, antes de alcanzar el estado de humanización, con pensamiento continuo, individualidad dotada de razón, transitó por los reinos de la naturaleza donde, bajo la forma de principio espiritual (o mónada), desarrolló el aprendizaje, lento y necesario, para cumplir su destino.

Pasaron milenios para que el principio espiritual transitara en los reinos de la naturaleza y se transformara en individualidad espiritual.

Se cree que las moléculas precursoras de la vida surgieron por la reacción entre los diversos gases presentes en la atmósfera primitiva, principalmente el metano (CH4), amonio (NHs), hidrógeno (Hz) y vapor del agua. Por ser relativamente grades y complejas, las moléculas formadas en esas reacciones eran llevadas por las lluvias hasta las reservas de agua templada y salada. En esos lugares, las moléculas precursoras de la vida llevaron a la formación de aglomerados moleculares microscópicos, estables y capaces de autoduplicarse. A partir de ahí se organiza la vida mineral bajo el impulso del principio espiritual, determinando los trazos futuros de una vida orgánica, una vez que en los cristales las moléculas están orientadas por un orden geométrico indicador de los primeros vestigios de reproducción, necesarios a la formación de los microorganismos celulares, de los vegetales y de los animales.

Las reacciones proporcionadas por el principio inteligente en las moléculas primitivas resultaron en la formación del protoplasma, estructura esencial a la manifestación de la vitalidad en los seres vivos. (20) El protoplasma, constituido básicamente de proteínas, siendo de naturaleza gelificada, favorece el surgimiento de los virus, considerados el campo principal de la existencia. (23) Los virus, formados de una capa de proteínas y de un código genético elemental, abastecen las bases para la organización unicelular de otros microorganismos. Surgen, entonces, las bacterias y las algas verde-azuladas, consideradas los primeros microorganismos, formadas de células primitivas (procariotas) que, en un paso evolutivo siguiente, dieron condiciones para el surgimiento de seres poseedores de organización celular más evolucionada (seres eucariotas), uni y pluricelulares, tales como los microorganismos protozoarios y hongos, las algas pluricelulares, los vegetales, los animales, inclusive el hombre, de acuerdo con el esquema siguiente.

Principio inteligente o monada

Formación de moléculas

Organización de los minerales

Formación del protoplasma

Virus

Bacterias y algas verde-azuladas y

Protozoarios, hongos y algas pluricelulares; vegetales y animales

HOMBRE

Haciendo un análisis del proceso evolutivo del ser humano, podemos identificar adquisiciones evolutivas que marcan el pasaje del principio inteligente en los reinos de la naturaleza. Para una mejor comprensión del asunto, ver los cuadros siguientes.

 

2. MATERIA

El Espíritu para actuar, para obrar, precisa de materia, incluso aunque sea bajo la forma de energía. Materia es el lazo que prende al Espíritu; es el instrumento del que este se sirve y sobre el cual, al mismo tiempo, ejerce su acción. Desde este punto de vista, se puede decir que la materia es el agente, el intermediario con el auxilio del cual y sobre el cual actúa el Espíritu. (8)

Este concepto precisa ser debidamente entendido, porque la concepción que tenemos de materia está fuertemente relacionada con aquello que nuestros sentidos corporales captan, y con la definición de las ciencias físicas y biológicas de que es todo lo que tiene peso, masa y ocupa lugar en el espacio, en estado líquido gaseoso o sólido.

Mientras tanto, los Espíritus desencarnados, al no poseer cuerpo físico, están rodeados por materia y actúan sobre ella.

Incluso en el mundo físico observamos que hay gran desigualdad, bajo los aspectos de la solidez, de la compresibilidad, del peso y de las múltiples propiedades de los cuerpos, entre los gases atmosféricos y un hilo de oro, entre la molécula acuosa de la nube y la del mineral que forma la carcasa ósea del globo ¡Qué diversidad entre el tejido químico de las variadas plantas que adornan el reino vegetal y los dos representantes no menos numerosos de la animalidad en la Tierra! Entre tanto, podemos establecer como principio absoluto que todas las substancias, conocidas y desconocidas, por más desiguales que parezcan, sea desde el punto de vista de la constitución intima, sea por el prisma de sus acciones recíprocas, son, de hecho, apenas modos diversos bajo los cuales la materia se presenta; variedades en que ella se transforma bajo la dirección de las fuerzas innumerables que la gobiernan. (1)

La Doctrina Espirita nos esclarece que toda creación tiene origen en el fluido cósmico, que podemos entender como siendo el plasma divino, austro del Creador o fuerza nerviosa del Todosabio. (21) A partir de las modificaciones ocurridas en el fluido cósmico es que surgen los cuerpos, substancias y otras materias existentes, teniendo como origen una materia primitiva, también llamada éter, cosmos, materia cósmica o materia cósmica primitiva. (2), (3)

En esa sustancia original, al influjo del propio Señor Supremo, trabajan las inteligencias Divinas a Él agregadas, en proceso de comunión indescriptible (...), extrayendo de ese hálito espiritual los graneros de la energía con que construyen los sistemas de la inmensidad, en servicio de la Cocreación en plano mayor, de conformidad con los designios del Todomisericordioso, que hace de ellos agentes orientadores de la Creación Excelsa.

Esas inteligencias Gloriosas toman el plasma divino y lo convierten en habitaciones cósmicas, de múltiples expresiones, radiantes u obscuras, gaseosas o sólidas, obedeciendo a leyes predeterminadas, cuales moradas que perduran por milenios y milenios, pero que se desgastan y se transforman, por fin, a la vez que el Espíritu Creado puede formar o cocrear, pero sólo Dios es el Creador de Toda la Eternidad. (21)

En análoga base, las inteligencias humanas que se codean con nosotros utilizan el mismo fluido cósmico, en permanente circulación en el Universo, para la Cocreación en plano menor, asimilando los corpúsculos de la materia con la energía espiritual que les es propia, formando así el vehículo psicosomático en que se expresan las civilizaciones que abarcan en el mundo la Humanidad Encarnada y la Humanidad desencarnada. Dentro de las mismas bases, plasman también los lugares en tinieblas por la purgación infernal, generados por las mentes desequilibradas o criminales en los círculos inferiores y abismales, y que valen por aglutinaciones de breve duración, en el microcosmos en que se estacionan, bajo el mismo principio de comando mental con que las Inteligencias Mayores modelan las edificaciones macrocósmicas, que desafían el paso de los milenios. (22)

3. FLUIDO

Hay un fluido etéreo que llena el espacio y penetra los cuerpos. Ese fluido es el éter o materia cósmica primitiva, generadora del mundo y de los seres. Le son inherentes las fuerzas que presidieron a las metamorfosis de la materia, las leyes inmutables y necesarias que rigen el mundo. Esas múltiples fuerzas, indefinidamente variadas según las combinaciones de la materia, localizadas según las masas, diversificadas en su modo de acción, según las circunstancias y los medios, son conocidas en la Tierra bajo los nombres de gravedad, cohesión, afinidad, atracción, magnetismo, electricidad. (3) Esas fuerzas producen, en consecuencia, movimientos vibratorios y ondulantes, denominados energía, que se expresa bajo forma radiante, luminosa, calorífica, sonora e electromagnética.

Así como solo hay una sustancia simple, primitiva, generadora de todos los cuerpos, pero diversa en sus combinaciones, todas esas fuerzas también dependen de una ley universal diversa en sus efectos y que, por los designios eternos, fue soberanamente impuesta a la creación, para imprimirle armonía y estabilidad. (4)

El fluido universal, aunque desde cierto punto de vista sea lícito clasificarlo como elemento material, él se distingue de este por propiedades especiales. Si el fluido universal fuese positivamente materia, no habría razón para que el Espíritu también no lo fuese. Está colocado entre el Espíritu y la materia; es fluido como la materia es materia, y susceptible, por sus innumerables combinaciones con esta y bajo la acción del Espíritu, de producir la infinita variedad de las cosas (…) (11)

El fluido cósmico universal, como principio elemental del Universo, asume dos estados distintos:

a)      El de eterización o imponderabilidad (que no se puede pesar), considerando el primitivo estado normal; (6)

b)      El de materialización o imponderabilidad (que tiene peso), que es, de cierta manera, consecutivo a aquél. El punto intermedio es el de la transformación del fluido en materia tangible. Pero, también ahí, no hay transición brusca por cuanto pueden considerarse nuestros fluidos imponderables como término medio entre los dos estados. (6)

Cada uno de esos dos estados da lugar, naturalmente, a fenómenos especiales: al segundo (fluidos ponderables) pertenecen los del mundo visible (físico) y al primero (fluidos imponderables), los del mundo invisible (espiritual). Unos, los llamados fenómenos materiales, son de la alzada de la Ciencia, propiamente dicha, los otros, calificados de fenómenos espirituales o psíquicos, porque se unen de modo especial a la existencia de los Espíritus, caben en las atribuciones del Espíritu. Como, no obstante, la vida espiritual y la vida corporal se hallan incesantemente en contacto, los fenómenos de las dos categorías muchas veces se producen simultáneamente. En el estado de encarnación, el hombre solamente puede percibir los fenómenos psíquicos que se prenden a la vida corpórea; los del dominio espiritual escapan a los sentidos materiales y sólo pueden ser percibidos en el estado de Espíritu. (6)

Finalmente, es importante señalar que, en el estado de eterización (imponderabilidad), el fluido cósmico no es uniforme; sin dejar de ser etéreo, sufre modificaciones tan variadas en género y más numerosas talvez que en el estado de materia tangible. Esas modificaciones constituyen fluidos distintos que, aunque procedentes del mismo principio, son dotados de propiedades especiales y dan lugar a los fenómenos peculiares al mundo invisible. (7)

Dentro de la relatividad de todo, esos fluidos tienen para los Espíritus, que también son fluidos, una apariencia tan material, como la de los objetos tangibles para los encarnados y son, para ellos, lo que son para nosotros las substancias del mundo terrestre. Ellos los elaboran y combinan para producir determinados efectos, como hacen los hombres con sus materiales, aunque por procesos diferentes. (7)

Concluyendo, destacamos que el conocimiento del origen y naturaleza del Espíritu, del papel del Periespíritu, así como de las leyes que rigen la materia y los fluidos es de fundamental importancia para la práctica mediúmnica. Es que el médium, pasando a entender mejor los mecanismos de la mediumnidad, los fenómenos anímicos, las acciones fluidas y las influencias obsesivas, estará en condiciones de realizar con seguridad su tarea.

* * *

GLOSARIO

Algas: Seres celulares (procariotas y eucariotas), que viven en el fondo o en la superficie de las aguas dulces y saladas.

Bacterias: Organismos microscópicos (microorganismos), unicelulares, sin clorofila, poseedores de células sin orgánulos diferenciados, de ahí llamarse procariotas. Están relacionadas a enfermedades y salud humanas, así como a la producción de alimentos y a la descontaminación de la naturaleza.

Globulinas (globinas): Clase de proteínas insolubles en el agua, pero solubles en concentraciones débiles (diluidas) de sal de cocina (cloruro sódico). Poseen substancias albuminoides pueden tener acción protectora (inmune) en el organismo. Los anticuerpos son inmunoglobulinas.

Moléculas: Agrupamiento de átomos, eléctricamente neutros, formando menor cantidad posible de compuestos (sólidos y líquidos) o de elementos gaseoso, en condiciones normales. Es parte diminuta de una substancia mayor que el átomo.

Mónada: La mónada, o principio espiritual, originó el Espíritu.

Primates: Orden de mamíferos, que comprende el hombre y los animales que se le asemejan (macacos).

Proteínas: Compuestos nitrogenados, no cristalizables, semejantes entre si y con elevado peso molecular. Forman los constituyentes de los tejidos y líquidos orgánicos, constando de: carbono, oxígeno, nitrógeno y, a veces, azufre, fósforo e iodo. Sus unidades básicas son los aminoácidos.

Protoplasma o bioplasma: Se dice del líquido viscoso contenido en el interior de las células vegetales y animales. Primera substancia química, formada a partir de elementos químicos dispersos en la naturaleza, en los principios de la vida. (Protoplasma, del griego protos = primero, plasma = formación).

Reproducción asexuada: Tipo de perpetuación de las especies en que no hay formación de gametos, o células sexuales masculinas y femeninas. La reproducción por fragmentación de partes del organismo (escisiparidad) es asexuada. Los organismos unicelulares tienen reproducción asexuada como, por ejemplo, las bacterias.

Reproducción sexuada: Forma en que la perpetuación de las especies se da por la actuación conjunta de los gametos masculino y femenino. En la especie humana, el espermatozoide es la célula masculina y el óvulo, el gameto femenino.

Virus: Los menores microorganismos, visibles apenas por medio de microscopios electrónicos. Poseen una capa de proteína, que protege su material genético. Están relacionados a la producción de enfermedades en el hombre, en los animales y en las plantas.

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FUENTES DE CONSULTAS

1. Kardec, Allan. La Materia. La Genesís. Trad De Guillon Ribeiro. 37. Ed. Río de janeiro: FEB, 1996. Cap VI, Item 3, p 107.

2. _ ítem 7, p. 109.

3. _ Las Leyes y las Fuerzas. Ítem 10, p. 111

4. _ p. 111-112.

5. _ La Creación Universal. Ítem 17, p. 11-116.

6. _ Los Fluidos. Cap. XIV. Ítem 2, p. 273-274.

7. _ ítem 3, p. 274-275.

8. _ De los Elementos Generales del Universo. El Libro de los Espíritus. Trad. De GuilIón Ribeiro. 80. ed Rio de Janeiro: FEB, 1998 Preg. 22, p. 58

9. _ Preg. 23, p. 59

10. _ Preg. 24, p. 59

11. _ Preg. 27, p. 59-60

12. _ Preg. 78, p.81

13. _ Preg. 79, p. 81

14. _ Preg. 82, p. 82

15. _ Preg. 83, p. 82

16. _ Preg. 88, p. 83

17. _ Preg. 91, p. 84

18. _ Preg. 96, p. 86

19. _ ¿Qué es el Espiritismo?, 37. Ed. Rio de Janeiro: FEB. 1995. Cap. II, ítem 8, p. 154.

20. DELANNE, Gabriel. La fuerza vital. La Evolución Anímica. Trad. Manuel Quintán. 8. ed. Río de Janeiro: FEB 1995 p 185-186.

21. XAVIER, Francisco Cándido y VIEIRA, Waldo. Evolución en Dos Mundos. Por el Espíritu André Luiz. 15 ed Rio de Janeiro: FEB, 1997, p. 22.

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ESPÍRITU, MATERIA Y FLUIDOS

 Según El Libro de los Espíritus, hay dos elementos generales en el Universo: Espíritu y materia y, por encima de todo Dios, el Creador, el Padre de todas las cosas. Dios, Espíritu y materia constituyen el principio de todo lo que existe, la trinidad universal." data-share-imageurl="">