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Vida antes de la Vida: Evidencias Científicas

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Vida antes de vida

Normalmente, cuando hablamos con alguien sobre el tema de la reencarnación, la objeción más común es "¿Y porqué, si nos reencarnamos, no nos recordamos de nuestras vidas pasadas?", pues bien, esta refutación tiene los días contados. Las investigaciones científicas al respecto (Ian Stevenson, Erlendur Haraldsson, Brian Weiss, Moris Netherton, Carol Bowman, etc., son algunos de los más recientes investigadores) están mostrando evidencias objetivas de que sí tenemos ese recuerdo de vidas pasadas, solo que está enterrado en nuestra memoria subconsciente, nuestra memoria extra-cerebral, que aflora bajo determinadas circunstancias especiales.

Esas circunstancias son variadas, pero vamos a centrarnos en las más objetivas, tales como las regresiones realizadas bajo hipnosis, y las manifestaciones espontáneas de otra vida anterior que surgen en niños de corta edad.

Regresiones hipnóticas.

Hoy día, se cuentan por centenas de miles los casos documentados por médicos psiquiatras de personas que rememoran vidas pasadas en estado de inducción hipnótica. Para esas personas, esos recuerdos son tan reales, que el vivenciarlos de nuevo les ha servido de catarsis para solucionar problemas psicosomáticos de variadas índoles, como pueden ser fobias, angustias, miedos, insomnios, dolor, anorexia/bulimia, obsesiones y compulsiones, adicciones, etc. Luego, si el vivenciar mentalmente situaciones traumáticas pasadas les libra de problemas físicos y/o psíquicos reales actuales, estas vivencias tienen que tener una base real ya que, que yo sepa, el crear mentalmente situaciones imaginarias no soluciona los problemas que puedan sufrir en la actualidad.

En esas regresiones, se han dado casos de xenoglosia entre los sujetos, que se han expresado por escrito o verbalmente en lenguas extranjeras e incluso lenguas muertas, como el antiguo lenguaje de los jeroglíficos egipcio, desconocidas para ellos.

Tras investigar entre los familiares y amistades, no se ha hallado ninguno que hablase dichas lenguas, ni se ha dado el caso de estancia o viaje en el país correspondiente, lo cual descarta la hipótesis de la criptomnesia, o sea, la rememoración de idiomas aprendidos y posteriormente olvidados.

La hipótesis de la memoria genética tampoco tiene mucho fundamento, ya que no explicaría, por ejemplo, como un niño de once años, de ojos azules, pelo rubio, fue capaz de expresarse en chino antiguo durante diez minutos. ¿Qué relación genética puede haber entre un niño caucásico y un chino de la antigüedad? Ni explicaría tampoco como estos sujetos recuerdan la causa de su muerte, ya que unos padres no podrían transmitir genéticamente a su descendencia el proceso de su fallecimiento, un hecho que ocurre después de la procreación. 

Estos sujetos dan informaciones detalladas de esas vidas, describen los lugares frecuentados tal y como eran en la época de las mismas y no como son en la actualidad, son capaces de orientarse y señalar las localizaciones cercanas sin haber estado nunca, en la vida presente, sobre el terreno y aportan datos, costumbres, etc. desconocidos de los propios lugareños e historiadores, que luego se verifican como veraces.

Los detractores dicen que ello es debido a un fenómeno de percepción extra-sensorial, de telepatía, si fuese así tendrían esa facultad en otros momentos de su vida y no solamente en ese momento, además tendrían que acceder a la memoria de varios individuos, estando la información diseminada entre muchos y no focalizada en un solo individuo. Tampoco se conocen casos de aprendizaje de idiomas por telepatía. Otros arguyen que tienen acceso a la memoria colectiva, teoría esta aún más difícil de aceptar, ya que lo que se sabe al respecto es vago e impreciso y en todo caso esa memoria es de carácter general, no concreta.

Otro factor a tener en cuenta es la intensidad emocional en el momento de la rememoración. Esa emoción es tan fuerte y vivida, que ha convencido de la realidad de los hechos narrados a experimentados psiquiatras, habituados a lidiar con fantasías y regresiones imaginarias.

La Dra. Helen Wambach (1932-1985), doctora en psicología, escéptica en primera instancia, realizo en 1975 un estudio de regresiones hipnóticas sobre unos mil voluntarios. Los resultados del mismo fueron estos:

- A pesar de que había una mayoría de voluntarios de sexo femenino, de que muchas de ellas dijeron haber tenido encarnaciones masculinas, y al revés también, el porcentaje de vidas masculinas y femeninas compulsadas fue de 50,6 % y 49,4 % respectivamente, lo que coincide con las estadísticas.

- El porcentaje de vidas de clase social alta, media y baja, coincide con las estimaciones de los historiadores. Solo un 10 % dijo haber pertenecido a la clase alta, mientras que un 25 % dijo ser comerciante o artesano (la clase media) y el resto campesinos y otros. Esto hecha por tierra la creencia común de que la mayoría de los que recuerdan vidas pasadas creen ser personajes de renombre.

- Los detalles aportados sobre arquitectura, vestimenta, calzado, comida, utensilios, distribución racial y geográfica coincidieron con los conocimientos arqueológicos que se tienen de la época referida.

Ella, la Dra. Wambach, partía de la premisa que estas narraciones de vidas pasadas eran fruto de la imaginación del sujeto. Los resultados demostraron que era una “fantasía” muy precisa y documentada.

Su conclusión fue: “¡Yo no solo creo en la reencarnación, yo sé (que existe)!” (Wambach 1978)

Memoria espontánea de vidas pasadas.

Un caso especial y eminentemente convincente es el de los niños de corta edad que recuerdan espontáneamente su anterior vida. Estos niños suelen manifestar esos recuerdos nada más aprenden a hablar, entre los 2 y los 4 años, y les suele durar normalmente hasta la edad de 5 a 8 años. Dan detalles, como nombres de personas, animales, lugares distantes, etc., corroborados como ciertos en su gran mayoría tras investigación posterior, reconocen a familiares y amigos de su anterior vida y se extrañan de verlos envejecidos, toman la personalidad del fallecido y hablan como si fuese él. Muchos de ellos tienen marcas y deformidades de nacimiento, que coinciden asombrosamente con el tipo de muerte acaecida, normalmente violenta, según testimonio de ellos mismos, de familiares, vecinos y amigos y según los informes médicos de los hospitales, cuando los había y a los cuales se ha tenido acceso. Tienen fobias a situaciones y objetos relacionados con el modo de fallecimiento sufrido.

El Dr. Ian Stevenson (1918-2007) catedrático de psiquiatría en la Universidad de Virginia, y de reconocido prestigio entre sus colegas científicos, ha sido uno de los más importantes investigadores, sino el que más, que ha estudiado los numerosísimos casos conocidos. A lo largo de más de 40 años ha investigado miles de casos de niños reencarnados, entrevistando a veces hasta 50 personas relacionadas con el infante en cuestión. Muchas de esas investigaciones han sido revisadas a posteriori por otros investigadores, corroborando las informaciones iniciales.

Fue en 1966 cuando publicó su libro clave “20 Casos Posibles de Reencarnación” que posteriormente revisó en 1974. En el hace un estudio detallado de una serie de 20 sujetos investigados, seleccionados de entre más de 1.200 casos recopilados por Ian Stevenson hasta esa fecha. 

Los mismos argumentos a favor y en contra presentados para las regresiones hipnóticas pueden ser aplicados para estas memorias espontáneas en niños. Además habría que añadir que aquí se trata de jóvenes infantes, a los cuales es muy difícil, por no decir imposible, hacerles mentir o tomar un papel en el cual no se encuentran cómodos, por lo que se descarta la posibilidad de montaje.

Para finalizar este corto repaso sobre algunas de las evidencias a favor de vidas anteriores a la presente, os dejo una cita.

Cuenta Schroder que en una ocasión le preguntó a Stevenson si él consideraba que sus investigaciones habían “probado” la reencarnación. A lo que Stevenson contestó: “Yo no pienso que haya ningún tipo de prueba en la ciencia aparte de las matemáticas”, sin embargo, agregó, “Sobre los casos que conocemos hoy -al menos para algunos de ellos-, la reencarnación es la mejor explicación que hemos podido encontrar. Hay un impresionante volumen de evidencia, y pienso que con el tiempo se está haciendo cada vez más fuerte. Pienso que una persona racional, si lo desea, puede creer en la reencarnación en la base de esta evidencia”. “Old Souls: The Scientific Evidence for Past Lives” (Schroder, 1999)

J. Rodríguez