La Reencarnación II

Mariposa saliendo del capullo
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Fecha
07-04-2016
Duración
00:38:39
Descripción

La Reencarnación II

La Reencarnación II profundiza en el tema de la vuelta a la vida en otro cuerpo, analizando unos versículos del Nuevo Testamento bajo el prisma del Espiritismo, basándose en el libro El Evangelio según el Espiritismo de Allan Kardec.

La Reencarnación

10. “Desde el tiempo de Juan el Bautista hasta el presente, el reino de los Cielos se toma por la violencia, y los violentos lo arrebatan. Porque, hasta Juan, todos los profetas, lo mismo que la Ley, profetizaron. Si queréis comprender lo que os digo, él mismo es Elías, el que iba a venir. El que tenga oídos para oír, que oiga.” (San Mateo, 11:12 a 15.)

11. Si bien el principio de la reencarnación expresado en San Juan podría, en rigor, ser interpretado en un sentido puramente místico, no sucede lo mismo con este pasaje de San Mateo, en el que no hay posibilidad de equivocarse: ÉL MISMO ES ELÍAS, EL QUE IBA A VENIR. Aquí no hay figura ni alegoría: es una afirmación positiva. “Desde el tiempo de Juan el Bautista hasta el presente, el reino de los Cielos se toma por la violencia.” ¿Qué significan esas palabras, puesto que Juan el Bautista vivía aún en ese momento? Jesús las explica al decir: “Si queréis comprender lo que os digo, él mismo es Elías, el que iba a venir”. Ahora bien, dado que Juan no era otro más que Elías, Jesús hacía alusión a la época en que Juan vivía con el nombre de Elías. “Hasta el presente el reino de los Cielos se toma por la violencia” es otra alusión a la violencia de la ley mosaica, que ordenaba el exterminio de los infieles para ganar la Tierra Prometida, el Paraíso de los hebreos; mientras que, según la nueva ley, el Cielo se gana mediante la caridad y la dulzura.

Después añade: El que tenga oídos para oír, que oiga. Esas palabras, que Jesús repite con tanta frecuencia, expresan claramente que no todos se hallaban en condiciones de comprender ciertas verdades.

12. “Aquellos de vuestro pueblo a quienes hicieron morir, vivirán de nuevo. Los que eran muertos en medio de mí, resucitarán. Despertad de vuestro sueño y cantad alabanzas a Dios, vosotros que habitáis en el polvo. Porque el rocío que cae sobre vosotros es un rocío de luz, y porque arrasaréis la Tierra y el reino de los gigantes.” (Isaías, 26:19.)

13. Este pasaje de Isaías también es muy explícito: “Aquellos de vuestro pueblo a quienes hicieron morir, vivirán de nuevo”. Si el profeta hubiese pretendido hablar de la vida espiritual, si hubiese querido decir que aquellos que habían sido ejecutados no estaban muertos en Espíritu, habría dicho: aún viven, y no: vivirán de nuevo. En el sentido espiritual, esas palabras serían absurdas, puesto que implicarían una interrupción en la vida del alma. En el sentido de regeneración moral, serían la negación de las penas eternas, puesto que establecen, en principio, que todos los que están muertos revivirán.

14. “Pero cuando el hombre ha muerto una vez, cuando su cuerpo, separado de su espíritu, es consumido, ¿en qué se convierte?” - “Si el hombre ha muerto una vez, ¿podría revivir de nuevo? En esta guerra en que me encuentro todos los días de mi vida, espero que llegue mi cambio.” (Job, 14:10 y 14. Traducción de Le Maistre de Sacy.)

“Cuando el hombre muere, pierde toda su fuerza, expira. Después, ¿dónde está él? - Si el hombre muere, ¿revivirá? ¿Esperaré todos los días de mi combate, hasta que me llegue algún cambio?” (Ibíd. Traducción protestante de Ostervald.)

“Cuando el hombre ha muerto, vive siempre. Al concluir los días de mi existencia terrenal, esperaré, porque volveré de nuevo aquí.” (Ibíd. Versión de la Iglesia griega.)

15. El principio de la pluralidad de existencias se encuentra claramente expresado en esas tres versiones. No se puede suponer que Job pretendía aludir a la regeneración por medio del agua del bautismo, que por cierto no conocía. “Si el hombre ha muerto una vez, ¿podría revivir de nuevo?” La idea de morir una vez y de revivir, implica la de morir y revivir muchas veces. La versión de la Iglesia griega es aún más explícita, si es eso posible: “Al concluir los días de mi existencia terrenal, esperaré, porque volveré de nuevo aquí”, es decir, volveré a la existencia terrenal. Está tan claro como si alguien dijera: “Salgo de mi casa, pero a ella regresaré”.

“En esta guerra en que me encuentro todos los días de mi vida, espero que llegue mi cambio.” Job pretende, evidentemente, referirse a la lucha que sostenía contra las miserias de la vida. Espera su cambio, es decir, se resigna. En la versión griega, esperaré parece aplicarse más bien a una nueva existencia: “Cuando mi existencia terrenal haya concluido, esperaré, porque volveré de nuevo aquí”. Job parece colocarse, después de la muerte, en el intervalo que separa una existencia de otra, y dice que allí aguardará el momento de volver.

A. Kardec. El Evangelio según el Espiritismo. Cap. IV, ítems 10 al 15.

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