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Fecha
28-12-2016
Duración
00:47:53
Categoría
Tema
Descripción

Escándalos II

En Escándalos II continuamos profundizando sobre el tema iniciado anteriormente, comentando otros textos incluidos en el libro El Evangelio Según el Espiritismo, una obra de Allan Kardec.

Escándalos. Si vuestra mano es motivo de escándalo, cortadla.

13. Es preciso que haya escándalo en el mundo, dijo Jesús, porque los hombres, a causa de su imperfección, se inclinan a practicar el mal, y porque los malos árboles dan frutos malos. Se debe entender, pues, por esas palabras, que el mal es una consecuencia de la imperfección de los hombres, y no que tengan ellos la obligación de practicarlo.

14. Es necesario que venga el escándalo, porque como los hombres se encuentran en expiación en la Tierra, se castigan a sí mismos al mantenerse en contacto con sus vicios, cuyas primeras víctimas son ellos mismos, y cuyos inconvenientes terminan por comprender. Cuando se hayan cansado de sufrir por causa del mal, buscarán el remedio en el bien. Por consiguiente, la reacción de esos vicios sirve, al mismo tiempo, de castigo para unos y de prueba para otros. De ese modo Dios hace que el bien surja del mal, y los propios hombres aprovechan las cosas malas o sin valor.

15. Si es así, se dirá, el mal es necesario y durará para siempre; porque si desapareciera, Dios estaría privado de un poderoso medio para castigar a los culpables. Así pues, es inútil tratar de mejorar a los hombres. A eso respondemos que, si ya no hubiese culpables, tampoco habría necesidad de castigos. Supongamos que la humanidad se transforme y llegue a estar constituida por hombres de bien: nadie pensará en hacer mal al prójimo, y todos estarán felices, porque serán buenos. Ese es el estado de los mundos adelantados, de los que el mal ha sido excluido. Y ese llegará a ser el de la Tierra, cuando haya progresado lo suficiente. Con todo, mientras ciertos mundos adelantan, otros se forman, en los que habitan Espíritus primitivos; mundos que, además, sirven de habitación, de exilio y de lugar de expiación para los Espíritus imperfectos, rebeldes y obstinados en el mal, que son expulsados de los mundos que han llegado a ser felices.

16. Pero ¡ay de aquel por quien el escándalo viene! Esto quiere decir que como el mal siempre es el mal, aquel que, incluso sin saberlo, ha servido de instrumento para la justicia divina, aquel cuyos malos instintos fueron utilizados, no por eso ha dejado de hacer el mal, de modo que merece ser castigado. Así, por ejemplo, un hijo ingrato constituye un castigo o una prueba para el padre que sufre por eso, porque es posible que ese padre haya sido también un mal hijo, que hizo sufrir a su padre. En ese caso, experimenta la pena del talión. Sin embargo, esa circunstancia no puede servir de excusa para el hijo, quien, a su vez, se hará merecedor de un castigo a través de sus propios hijos, o de algún otro modo.

17. Si vuestra mano es motivo de escándalo, cortadla. Esta enérgica figura sería absurda si se tomara al pie de la letra, pues significa simplemente que cada uno debe destruir en sí mismo toda causa de escándalo, es decir, de mal; arrancar de su corazón todo sentimiento impuro y todo principio vicioso. Quiere decir también que, para el hombre, más vale que se le corte una de sus manos, a que esa mano sirva de instrumento para una mala acción; más vale que quede privado de la vista, a que sus ojos le sirvan para concebir pensamientos malos. Jesús no dijo nada absurdo para quien sepa interpretar el sentido alegórico y profundo de sus palabras. No obstante, muchas cosas no pueden comprenderse sin la clave que el espiritismo provee.

Allan Kardec. El Evangelio Según el Espiritismo. Cap. VIII, ítems 13 al 17.

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