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Fecha
04-06-2016
Duración
01:16:55
Categoría
Tema

Espiritualidad y Nueva Conciencia es una conferencia ofrecida dentro del ciclo de la Trobada Espírita 2016 de Veciana, organizada por la Asociació d'Estudis Espírites d'Igualada ubicada en la provincia de Barcelona - Catalunya - España.

Javier Rodríguez, el orador y miembro de la asociación espiritista Sociedad Espiritista Alicantina, además de co-fundador de la misma, nos habla en Espiritualidad y Nueva Conciencia de diversos personajes en la historia de la Humanidad hasta llegar a nuestros días.

Espiritualidad y Nueva Conciencia

Señoras y señores, buenos días, en primer lugar quiero agradecer a los organizadores de esta Trobada Espírita 2016 su invitación para ofreceros esta charla, para mí es un honor estar hoy aquí entre vosotros.

El término espiritualidad, tiene diferentes significados según el contexto en que se utilice.

De modo convencional, se asocia en occidente con la religión en cuanto al ser humano y su relación con seres superiores (Dios, ángeles, …), y la salud de su alma.

Desde un punto de vista filosófico se refiere a la oposición entre materia y espíritu o interioridad y exterioridad.

En el contexto de la Nueva Conciencia, del movimiento llamado Nueva Era o New Age en inglés, se refiere a la búsqueda de forma individual, o colectiva, de sentido a la vida, de esperanza o de liberación y de las prácticas que se unen a ello (iniciación, ritual, desarrollo personal).

En otro contexto, también se puede hablar de espiritualidad disociada de la religiosidad o de la fe en Dios. Hoy en día, se considera que una persona puede ser espiritual y sin embargo no ser religiosa, y al revés una persona puede ser religiosa y no ser espiritual en el sentido que se le da actualmente. Por ejemplo, en la religión católica que es la más cercana a nosotros, hay muchas personas religiosas que practican las normas externas que recomienda la iglesia pero que no practican las enseñanzas morales de Jesús de amor al prójimo, de hacer al otro lo que te gustaría que te hiciesen a tí, de perdón incondicional. Son los fariseos modernos. Una persona espiritual actúa con cierto desapego de las cosas materiales y por amor a su semejante, es el llamado también humanismo.

La espiritualidad religiosa se asocia normalmente a la aspiración de religar al ser con lo divino, con Dios y, por extensión, con sí mismo, los otros, la naturaleza o el universo. Va ligada con prácticas que varían según la comunidad espiritual de turno y que pueden ser colectivas o individuales.

Esta aspiración espiritual es tan antigua como el ser humano, ya existía antes de las religiones oficiales. Tras varios siglos de represión y dogmatismo religioso en occidente, gracias al resurgir de la filosofía, el positivismo del siglo XIX, el desapego y desencanto de las religiones oficiales, han llevado a una parte de la sociedad a buscar y reivindicar una espiritualidad a la carta, libre de dogmas y restricciones, sin adhesión a las instituciones religiosas.

Es la nueva conciencia que se abre paso, las prácticas orientales disociadas de su origen religioso, por ejemplo el yoga, y las psico-espiritualidades que surgen en la segunda mitad del siglo XX. Es una “nebulosa místico-esotérica”, con dos tendencias principales: una el conectarse con sí mismo, con el yo profundo, nuestro espíritu, lo interior; la otra conectarse con el otro, con Dios, los espíritus, la naturaleza, una causa, lo externo.

Es un neo-paganismo sincrético y ecléctico del siglo XX y XXI, es un resurgir de las creencias y prácticas que precedían al cristianismo antes del siglo IV.

Tras esta breve introducción, ahora voy a hacer un pequeño repaso de algunas figuras prominentes del pasado y presente, tomándolas como ejemplo de esa espiritualidad y de su evolución hasta nuestros días.

Empecemos por Abraham (¿siglo XVIII ac?), uno de los padres del judaísmo.

Oía voces, cierta vez esa voz, Jehová según los escritos del Antiguo Testamento,  le ordenó: “¡Abraham!”, “¡Heme aquí!” contestó, “Toma ahora a tu único hijo, Isaac, a quien amas, y ofrécelo en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.” Abraham obedeció sin rechistar y emprendió camino. Cuando ya estaba a punto de sacrificarlo, oyó otra vez la voz que le decía: “¡Abraham, Abraham!, detén tu mano, no le hagas daño; porque ya sé que temes a Dios, ya que no me rehusaste tu único hijo.” Entonces Abraham alzó la vista y vio a un carnero que se había enredado en una zarza, lo cogió y sacrificó en el lugar de su hijo.

Abraham seguía una costumbre ancestral y muy común en la época que mandaba sacrificar al primogénito para tener contenta la divinidad de turno siempre colérica e irritable. Se temía a Dios y se le obedecía ciegamente. Cambiar el sacrificio de su hijo por el de un animal supone un avance en las costumbres religiosas/espirituales de la época.

Seguimos con Moisés (¿siglo XIII ac?), libertador del pueblo judío.

También oía voces. Cierto día que se encontraba pastoreando el rebaño de su suegro, vio un matorral que ardía sin quemarse, extrañado se acercó cuando de pronto oyó una voz que salía de ese fuego que le decía: “¡Moisés, Moisés! no te acerques; descálzate porque estás en tierra santa. Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob.” y esa voz le siguió diciendo que tenía que ir a ver al Faraón para sacar a los hijos de Israel de Egipto.

Todos conocemos lo que siguió, las diez plagas sobre Egipto para convencer a Faraón, el éxodo a través de la península del Sinaí donde vagaron y pastaban sus rebaños durante cuarenta años, y las famosas Tablas de la Ley. Este maravilloso decálogo de leyes, sencillas y profundas a la vez, supuso un gran avance y revolución para la evolución espiritual de la humanidad, hoy en día esas leyes siguen siendo perfectamente válidas, lo que denota su perfección y origen espiritual superior.

Tenemos pues una espiritualidad religiosa con un culto externo y un gran temor a un Dios colérico y justiciero. Cosa muy común hasta hace poco.

Murió de viejo sin pisar la tierra prometida: la que se conoce hoy como Palestina.

Y llegamos a Jesucristo (siglo I dc)

Vino a poner orden en las ideas espirituales, a aclarar conceptos, a quitar la parte material de la enseñanza religiosa de los judíos. Vino a dejar claro que lo importante no son las prácticas religiosas externas, ni las apariencias de virtuosismo, ni el cumplir con las reglas de tu religión. No, vino a enseñarnos que la espiritualidad es algo interno y externo a la vez, es una comunión con Dios cumpliendo con su mayor mandamiento: Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismo. Vino a enseñarnos a amar a Dios como un padre justo y bondadoso, y que amando y ayudando al prójimo, amándonos a nosotros, su creación, estamos amando a Dios, estamos poniendo las cosas espirituales por encima de las materiales, estamos anteponiendo el bienestar común antes que el bienestar individual. No se necesitan templos, ni lugares especiales, ni intermediarios para hablar con Dios, solo basta el recogimiento y la concentración.

También nos dejó esta lección: que la búsqueda de la paz interna es el único medio para lograr la paz externa del mundo.

Tenemos un salto cualitativo en la búsqueda de la espiritualidad, pasamos del culto externo a lo divino al culto interno.

Fue “ajusticiado” y muerto.

Damos un salto al siglo XII/XIII y nos encontramos con Francisco de Asís el “poverello” (1181-1226)

Nace en una familia acomodada de comerciante de telas. Fue un joven, como todos los de su edad, amante de fiestas y de la buena vida, pero todo cambió cuando, encontrándose enrolado en las filas del ejército papal en guerra con los germanos, oyó una voz que le decía que volviese a Asís y así lo hizo. Ya de vuelta, se envolvió en meditaciones solitarias y a mostrar una actitud de desapego a lo terrenal. Esas meditaciones y nueva actitud le llevaron a convivir con una cercana comunidad de leprosos, lo cuales hasta hace poco le eran repulsivos. Poco tiempo después se dedicó a la reconstrucción de la capilla de San Damián, porque había oído una voz que provenía del crucifijo de la capilla decirle: “Francisco, ve y repara mi iglesia, que se está cayendo en ruinas”. Para ello vendió el caballo y las mercancías que transportaba, lo cual  enfureció a su padre que lo denunció ante las autoridades. Francesco, en presencia del tribunal y de su padre, a más del dinero se quitó toda la ropa que llevaba encima y se la entregó a su padre añadiendo que ya no le debía nada y que su verdadero padre era Dios.

A partir de aquel momento vivió en la más absoluta pobreza, atendiendo a los leprosos, subsistiendo de la limosna, de algún que otro trabajo ocasional y vestido con harapos. Pronto sus prédicas y ejemplo atrajo a numerosos discípulos que fueron el germen de los hermanos o frailes menores, la llamada orden Franciscana.

En el siglo XV aparece Juana de Arco (Jeanne d’Arc) la virgen o doncella (pucelle) de Orleáns (Francia 1412-1430)

Tiene visiones y oye voces desde los trece años. Esas voces le dicen que tiene que ir a ver al entonces delfín[1] del reino, Charles VII, para conducirlo a Reims y coronarlo como Rey de Francia, había entonces división por la elección de un heredero al trono. Le dicen también que tiene que echar a los ingleses de Francia. Solo es a los dieciséis años que se atreve a confesar esas voces a su tío. A los dieciocho es finalmente conducida a palacio, el delfín se esconde entre la asistencia pero es reconocido enseguida por ella, a pesar de no haberlo visto nunca. El delfín es convencido por la joven, ordena confeccionarle una armadura, y le autoriza a que se una a la defensa de Orleáns, asediada por los ingleses. Le faltaba la espada para completar la armadura y ella misma indicó dónde hallar la adecuada a su tarea: “Id a Sainte Catherine de Fierbois, les dijo, a la capilla de peregrinaje. Cavad detrás del altar, quitareis una losa, piedras, y a poca profundidad, encontraréis la espada que me hace falta.

Bajo su comando las tropas consiguen liberar a la ciudad de Orleans del asedio inglés. Vuelve triunfante y acompaña al delfín a Reims donde es coronado. Por fin Francia tiene a un Rey, Charles VII, que le gobierne y le libere de los ingleses.

Juana de Arco cae prisionera en una batalla, es juzgada por la Iglesia y condenada a morir quemada en la hoguera por hereje.

Llegamos al siglo XIX, al siglo de las luces, donde surgen nuevos inventos y nuevas ideas que revolucionan el mundo.

Y surge una figura prominente, por lo menos para el movimiento espírita, Allan Kardec (1804-1869) fundador del Espiritismo.

Este fue el seudónimo de Hippolyte Léon Denizard Rivail, renombrado académico francés de la época, autor de varias obras pedagógicas. Basándose en la observación y riguroso análisis de los fenómenos llamados en la época de “mesas giratorias” o “mesas parlantes”, un fenómeno aparentemente trivial, muy de moda, que se tomaba como una diversión de salón, logró plasmar todo un cuerpo de doctrina filosófica espiritual de enorme trascendencia para el devenir de la humanidad.

En palabras de Adenauer Novaes en el libro Filosofía y Espiritualidad: “El Espiritismo se apropia del conocimiento de la humanidad, en una especie de sincretismo religioso, filosófico, sociológico y psicológico del saber humano, proponiendo una visión más amplia, sin distanciarse de la época en que fue formulado. En él se encuentra antiguas tesis reorganizadas y agrupadas visando la comprensión de una nueva idea o paradigma. En ese sincretismo encontramos también los paradigmas que sustentan las bases científicas modernas. Por ejemplo, la idea de fe razonada es anterior a su presentación por el Espiritismo y ya era aceptada en la época del lanzamiento de El Evangelio según el Espiritismo, siendo la base para la comprensión de la realidad espiritual y de los fenómenos espíritas.

Bajo mi punto de vista, viene a ser un divisor de aguas, marca un antes y un después en el espiritualismo dándole el carácter racional-científico que le faltaba, utiliza la observación de los hechos mal llamados sobrenaturales y aplica el uso de la razón en el análisis de lo espiritual. Torna lo sobrenatural en natural, le da una explicación racional y lo engloba dentro de la naturaleza. Es el nuevo espiritualismo, tal como lo llamó Arthur Conan Doyle el famoso creador del personaje de Sherlock Holmes, renovado y renovador que viene a sentar las bases de una nueva concepción de la espiritualidad, más racional, más igualitaria, más progresiva, más íntima, más positiva, basada en las leyes naturales, desprovista de pompas misteriosas y de una teología fantasiosa, tal como explica J. Herculano Pires en el opúsculo intitulado “El Libro de los Espíritus frente a la cultura de nuestro tiempo”.

Kardec consideró necesario diferenciar el Espiritismo, o la Doctrina Espírita, del espiritualismo, considerando que este último término era demasiado generalista y poco específico, ya que cualquiera que considere que hay algo más que materia en nosotros puede ser considerado espiritualista, pero ello no significa por ejemplo que crea en la existencia de los Espíritus, ni en que estos se puedan comunicar con los mortales. Y es porque el Espiritismo se enmarca dentro del espiritualismo, que Kardec puso como subtítulo de El Libro de los Espíritus las palabras Filosofía Espiritualista.

Se van asentando las bases de una nueva concepción de lo espiritual.

Seguimos en este mismo siglo (XIX) y encontramos a Henri Dunant (1828-1910), promotor y fundador de la  Cruz Roja, un ejemplo de espiritualismo sin Dios o por lo menos sin adscripción a ninguna religión en particular.

Cuenta la historia que viajó a la población de Solferino (Italia) para tener una audiencia con Napoleón III, quien se encontraba entonces allí con su ejército. La llegada del filántropo, la tarde del 24 de junio de 1859, coincidió con una batalla entre los ejércitos austriaco y franco-piamontés y la visión del campo de batalla tras la cruenta lucha, donde se amontonaban miles de heridos, moribundos y fallecidos que apenas eran atendidos y ayudados, le conmocionó. El mismo tomó la iniciativa de reclutar voluntarios en las aldeas cercanas, sobre todo mujeres, para atender a los heridos, mutilados y enfermos. Compró vendas y demás material necesario, levantó un hospital de campaña, consiguió la liberación de médicos austríacos capturados por los franceses y les convenció para que todos actuasen bajo el lema Tutti Fratelli (todos somos hermanos) y no hiciesen distinción entre bandos opuestos.

A raíz de esa experiencia escribió un libro titulado “Un souvenir de Solferino” (Un recuerdo de Solferino) donde, entre otras cosas, desarrollaba la idea de un organismo neutral que proporcionase cuidados a los soldados heridos en las batallas. En 1863, en Ginebra, se sentaban las bases de la Cruz Roja.

En la primera mitad del siglo XX destaca la figura de Mahatma Gandhi (1869-1948)

Mohandas Karamchand Gandhi era su nombre y llegó muy pronto a la conclusión que “el sacrificio era la ley de la vida”. Lo dejó todo, placeres mundanos, trajes occidentales, sexo conyugal, para dedicarse en cuerpo y alma a liberar al pueblo indio de las leyes injustas y de la opresión inglesa. Era tal su renuncia y desapego a todo lo mundano que incluso cuando el Congreso, el partido al cual pertenecía, le ofrecía la corona de su presidencia, invariablemente la rechazaba y, en su lugar, preparaba a hombres más jóvenes para que llevasen lo que él llamaba la «corona de espinas». Insistía en viajar solo, a pie, o en vagones de ferrocarril de tercera clase, y se retiraba a la sencillez espartana de remotos “ashrams” aldeanos, que él mismo fundaba, cuando no se encontraba encerrado en alguna cárcel británica.

Se hizo un igual al pueblo pobre y desamparado, sufrió en propia carne el hambre, el frío, las privaciones, la cárcel y cuando su “voz interior” (también oía voces) se lo requería, llamaba a ese ejército de harapientos y desarmados para que lo siguiese descalzo por la vía dolorosa de la libertad. Y millones de personas, sin dudarlo un instante, seguían al “Alma Grande” de la India, el Mahatma Gandhi.

Armado con el “Ahimsa” (Amor=Dios), la “Satya” (Verdad=Dios) y el “tapas” (sacrificio), Gandhi transformó su cuerpo frágil y desnudo y su alma impávida en una fortaleza prácticamente inexpugnable.

Cuentan que siendo un joven estudiante de secundaria, vino un inspector a la escuela y les puso a los alumnos de su clase un examen de ortografía. Gandhi cometió un error y el profesor, que paseaba por los pasillos, se dio cuenta y se lo hizo notar al joven Gandhi, indicándole que se copiase de su vecino de pupitre. Él se quedó perplejo ¿Cómo, una persona mayor, su profesor, al cual le debía el máximo respeto, y que se suponía estaba ahí para evitar que se copiase, le sugería que cometiese una trampa? No le hizo caso y fue el único de la clase que cometió un error, lo que le valió la reprimenda del profesor y la burla de sus compañeros. A pesar de las dudas que le invadieron, se prometió a sí mismo que nunca traicionaría a sus principios por nada del mundo. Y así lo hizo.

Fue Asesinado en 1948 a la edad de 79 años dejando como legado a la humanidad su lucha no violenta contra la opresión.

Poco tiempo después surge Martin Luther King (1929-1968)

“La Paz no es solo una meta distante que buscamos, sino un medio por el cual llegamos a esa meta”.

“I have a dream” (Tengo un sueño) fue el lema del discurso más famoso de este pastor baptista. Tuvo lugar el mes de agosto de 1963, a los pies del monumento a Abraham Lincoln en Washington, donde reunió en una marcha a más de 250.000 personas venidas de muchas partes del país. «Sueño que nuestro país se levantará y vivirá plenamente la verdadera realidad de su credo». En respuesta a este llamado, el presidente Johnson firmó el Civil Rights Act que instauró en 1964 el fin de la segregación racial en los lugares públicos. En 1965, el Voting Rights Act reforzó el control del Estado federal sobre el proceso electoral y protegió los derechos civiles de los negros. Fue el fin oficial del apartheid, cuya aplicación todavía persistía en los estados del sur, un siglo después de la abolición de la esclavitud 

Casi diez años antes, el 1° de diciembre de 1955, en Montgomery (Alabama), una costurera negra, llamada Rosa Parks, rehusó ceder su asiento a un pasajero blanco en el autobús, tal como lo dictaba la ley. Fue detenida y condenada. De inmediato, los negros decidieron boicotear el transporte público. Estaban liderados por un joven pastor bautista, Martin Luther King. «Al odio, nosotros contestaremos con amor», proclamó. Se iniciaba así su campaña no violenta por el reconocimiento de los derechos de los afroamericanos de EEUU.

La doctrina de la no violencia para luchar contra la injusticia de Gandhi había impresionado vivamente al joven pastor, que llegó a declarar: «De mi formación cristiana he obtenido mis ideales y de Gandhi la técnica de la acción»

Muere asesinado en 1968 a la edad de 39 años.

Otra figura prominente fue Nelson Mandela (1918-2013)

"Los verdaderos líderes deben estar dispuestos a sacrificarlo todo por la libertad de su pueblo".

Nelson Rolihlahla Mandela, hijo del jefe la tribu de los Madiba, huyó a Johannesburgo cuando se enteró que le habían buscado mujer para casarse. Allí conoció a Walter Sisulu quien influyó profundamente en su ideario político y, al ver su gran capacidad de liderazgo, lo introdujo en el Congreso Nacional Africano, un movimiento político de lucha contra la discriminación racial. Profundamente influido por Gandhi y su lucha no violenta contra la opresión, promueve varias campañas de rebelión pacífica contra el régimen del apartheid, un conjunto de leyes segregacionistas y discriminatorias sobre la gran mayoría negra de Sudáfrica. Tras varios años de lucha y de cruenta represión sin conseguir el objetivo buscado fue finalmente encarcelado a perpetuidad. Nombrado presidente del ANC en la cárcel, fue finalmente liberado en 1990 tras 27 años en la cárcel donde se convirtió en el símbolo de la opresión blanca sobre los negros.

Finalmente, el presidente del país Frederick De Klerk tuvo que rendirse ante la evidencia y negociar con Mandela para conducir al país hacia una democracia interracial desmontando el apartheid. En el año 1994 se convertía en el primer presidente electo negro de Sudáfrica y junto a De Klerk como vicepresidente puso en marcha una política de reconciliación nacional. Pudo haberse tomado la revancha, pero prefirió tender la mano al blanco para construir desde la paz y la fraternidad una nueva nación donde blancos y negros convivan en libertad y justicia.

Muere en la cama a los 95 años de edad. Lo cual es un hito en la historia ya que hasta ese momento todos los líderes reformadores, libertadores han muerto violentamente.

Su santidad el XIV Dalai Lama, Tenzin Gyatso (1935-), nacido de una familia de campesinos es reconocido como la reencarnación del XIII Dalai Lama a los dos años de edad. A los dieciséis, dos años antes de lo previsto, tiene que asumir el gobierno de la nación tibetana obligado por las circunstancias, su país, el Tíbet, ha sido invadido por la China. Poco tiempo después tiene que exiliarse a la India y, desde entonces, lucha incansablemente y pacíficamente por la liberación de su país.

Viaja por todo el mundo para dar a conocer su causa y recabar apoyos lo que ha ayudado también a divulgar el budismo tibetano. Su actitud tolerante y negociadora le llevó a ofrecer en 1988, en el Parlamento europeo de Estrasburgo,la creación de una entidad autónoma tibetana en el seno de la China, pero obtuvo la callada como respuesta. En 1989 le otorgaron el premio Nobel de la paz por su búsqueda obstinada de una solución pacífica a la invasión de su país.

Ha prometido que el día que el Tíbet recupere su libertad él abandonará su poder temporal.

Preguntado cierta vez sobre cuál era la mejor religión contestó que era aquella que hacía mejor al hombre.

Jorge Mario Bergoglio, Papa Francisco (1936-), ha sido el primer jesuita e hispanoamericano elegido Papa en 21 siglos de existencia de la Iglesia Cristiana, ello fue en marzo de 2013, desde entonces se ha erigido como un reformador de la iglesia aunque ha encontrado fuertes resistencias en el seno de la misma. Eligió el nombre de Francisco en homenaje al santo Francisco de Asís y hace honor a ese nombre por su humildad y austeridad.

Cuenta que, después de ser elegido por el Cónclave Papa y antes de asomarse al balcón para el anuncio oficial, le asaltaron un montón de dudas y miedos. Se retiró unos instantes para orar, en ese momento tuvo un momento de éxtasis y se sintió inundado por una confianza en su obra que le acompaña desde entonces. Hasta entonces era una persona seria y retraída, poco amante de las entrevistas y reuniones sociales, a raíz de esa experiencia se convirtió en el personaje sonriente y cercano que todos conocemos.

Solo lleva 3 años con su pontificado, veremos qué huella deja.

Conclusión: La espiritualidad puede tomar diversos aspectos, puede ser religiosa, filosófica, humanística, ecléctica, sincrética, atea, agnóstica, individual o colectiva. La ética, la compasión y el comportamiento social es innato en nosotros, mientras que la religión es algo que nos inculcan. Luego la ética es más profunda y natural que la religión. Debemos de buscar una espiritualidad laica que trasciende las religiones, ver en el “enemigo” al espíritu/hermano en evolución y aprender a entender los puntos de vista de los demás. Entender que el verdadero enemigo está dentro de nosotros, no fuera. Kardec nos dejó dicho en “Obras Póstumas” que “Es a través de la educación, incluso más que por la instrucción que se transformará la humanidad”, así que eduquemos a nuestros hijos en la búsqueda de la paz interior para que estos la exporten al exterior y haya paz en la humanidad.

Para finalizar voy a leer un bello poema de Francisco de Asís:

CÁNTICO DEL HERMANO SOL O ALABANZAS DE LAS CRIATURAS (FRANCISCO DE ASÍS)

Altísimo y omnipotente buen Señor,

tuyas son las alabanzas, la gloria y el honor y toda bendición.

A ti solo, Altísimo, te convienen

y ningún hombre es digno de hacer de ti mención.

Alabado seas, mi Señor, en todas tus criaturas,

especialmente en el Señor hermano sol,

por quien nos das el día y nos iluminas.

Y es bello y radiante con gran esplendor,

de ti, Altísimo, lleva significación.

Alabado seas, mi Señor, por la hermana luna y las estrellas,

en el cielo las formaste claras y preciosas y bellas.

 

Alabado seas, mi Señor, por el hermano viento

y por el aire y la nube y el cielo sereno y todo tiempo,

por todos ellos a tus criaturas das sustento.

Alabado seas, mi Señor por la hermana Agua,

la cual es muy humilde, preciosa y casta.

Alabado seas, mi Señor, por el hermano fuego,

por el cual iluminas la noche,

y es bello y alegre y vigoroso y fuerte.

Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra,

la cual nos sostiene y gobierna

y produce diversos frutos con coloridas flores y hierbas.

Alabado seas, mi Señor, por aquellos que perdonan por tu amor,

y sufren enfermedad y tribulación.

Bienaventurados los que las sufran en paz,

porque de ti, Altísimo, coronados serán.

Alabado seas, mi Señor, por nuestra hermana muerte corporal,

de la cual ningún hombre viviente puede escapar.

¡Ay de aquellos que mueran en pecado mortal!:

bienaventurados a los que encontrará en tu santísima voluntad,

porque la muerte segunda no les hará mal.

Alaben y bendigan a mi Señor

y denle gracias y sírvanle con gran humildad.

Muchas gracias por vuestra atención.

J. Rodríguez

 

[1] delfín

Del fr. dauphin.

1. m. Primogénito del rey de Francia.

2. m. y f. Sucesor, designado o probable, de una personalidad importante, especialmente de un político.

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